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Diari de mercadets de Nadal (III): primer dia

Este diluns 25 de novembre ha arribat enguany el Nadal a Munic. Ni diumenge, ni dimarts, darrer dilluns abans que comence l’Advent i per última vegada en sa vida, diria, l’alcalde Christian Ude s’ha deixat veure a la balconada de l’Ajuntament al vespre per a anunciar l’inici del Christkindlmarkt, el mercadet de Nadal a Marienplatz. Just en acabar el soroll, han caigut els primers flocs de neu. És com si l’hivern haguera volgut esperar als mercadets. Cap a les vuit del vespre, tranquil·litat al carrer, música de fons tocada per algun músic congelat, ha començat finalment a nevar, suaument, per primera vegada. A Marienplatz, el mercat romania tranquil en el primera dia, sense turistes, només uns quants impacients bevent vi calent orgullosos del seu poble, de la seua plaça, del seu arbre de Nadal… De moment només hi ha oberts els mercats de Marienplatz i la Residenz, durant la setmana ho faran la resta. I la neu, que deixa un lleuger senyal als carrers este dimarts al matí, segur anirà incorporant-se durant la setmana.

L'Ajuntament

L’Ajuntament

Mercadet a la Residenz

Mercadet a la Residenz

Marienplatz, primer dia a la nit

Marienplatz, primer dia a la nit

El Nadal ha arribat

El Nadal ha arribat

*Nota per al viatger
Tota la informació dels mercadets de Nadal a Munic via Muniqueando

Quadern: Diari de mercadets de Nadal (II): un dia a Salzburg

Quadern: Diario de mercadillos de Navidad (I): refunfuñando

#rutaBayern: Patrimonio de la Humanidad en Baviera

Es lógico que Baviera, siendo el estado federado más grande de Alemania, sea el que más elementos declarados como Patrimonio de la Humanidad acoja. En total son siete los edificios o bienes declarados por la UNESCO como tal y, aunque las comparaciones están de más, las cifras son muy similares a las de regiones españolas de tamaño parecido, como Cataluña o Andalucía.

Como curiosidad, aunque somos muchos más los que vivimos en el sur de Baviera, sometidos a menudo por el magnetismo de los Alpes, lo cierto es que la inmensa mayoría de estos elementos declarados y protegidos como patrimonio universal andan precisamente en el otro extremo, pasando inadvertidos o bien en las llanuras del Alto Palatinado o en Franconia.

En fin, este es el listado del Patrimonio de la Humanidad en Baviera:

La Residencia de Wurzburgo
Declarada en 1981, es el elemento patrimonial que inaugura la lista. Hoy en día parte de la red pública de palacios bávaros, la Residencia de la ciudad francona de Wurzburgo (un antiguo principado eclesiástico como lo fueron Salzburgo o Bamberg) data del siglo XVIII, como uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca que se conservan en Europa. Como sucede en Dresde, el centro histórico de Wurzburgo (Residencia incluida) fue total e indiscriminadamente bombardeado por los aliados en la primavera de 1945. Oficialmente, la reconstrucción de la Residencia costó más de 20 millones de euros y estuvo finalizada en 1987. Hoy nadie lo diría.

www.residenz-wuerzburg.de

Residencia de Wurzburgo. /BAYERISCHES SCHLÖSSVERWALTUNG A. BRANDL

Residencia de Wurzburgo. /BAYERISCHES SCHLÖSSVERWALTUNG A. BRANDL

La iglesia de la pradera: Wieskirche
El único miembro de la lista, o casi, enmarcado en los Alpes bávaros, la Wieskirche es un tesoro barroco ubicado en las praderas de Steingaden, punto de peregrinación católica que desembocó en la construcción de esta magnífica iglesia. Obra de los hermanos Zimmermann, aparece de la nada al desviarnos unos metros conduciendo por la carretera secundaria St2059 en dirección a las montañas de Allgäu. El verdadero impacto se produce, en todo caso, una vez abrimos la puertas y pasamos al interior del templo. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1983.

www.wieskirche.de

Fresco en la Wieskirche. /CC ALLIE CAULFIELD

Fresco en la Wieskirche. /CC ALLIE CAULFIELD

Centro histórico de Bamberg
La también francona Bamberg, es hoy una tranquila y pequeña ciudad de 70.000 habitantes que apenas ha crecido en el último siglo, la cual sin embargo conserva un espléndido casco histórico que delata su importancia a lo largo del segundo milenio (la mayor parte del cual fue un principado eclesiástico). Fue protegido en 1995.

www.stadt.bamberg.de

Antiguo Ayuntamiento de Bamberg. /CC BERNT ROSTAD

Antiguo Ayuntamiento de Bamberg. /CC BERNT ROSTAD

Los confines del Imperio romano
En el año 2005, la UNESCO incluyó en su lista patrimonial los antiguos confines del Imperio romano por tierras germanas. Esto es: una línea de 500 kilómetros al sur del país que atraviesa parcialmente los territorios bávaros, por ejemplo en la zona del parque natural de Altmühltal. Se conservan depósitos militares o torres de vigilancia de la época romana.

www.limesstrasse.dewww.deutsche-limeskommission.dewww.naturpark-altmuehltal.de

Lindes del Imperio romano en Germania. /WEB

Lindes del Imperio romano en Germania. /WEB

Centro histórico de Ratisbona
Con su puente de piedra sobre el río Danubio y la catedral por bandera, Ratisbona presume de ser una de las ciudades más antiguas de Baviera (plaza romana) y la única que conserva su casco histórico medieval prácticamente intacto. La UNESCO la incorporó a su lista en el año 2006, especialmente por la importancia medieval del lugar y la conservación del patrimonio.

www.regensburg.de

Centro histórico de Ratisbona

Centro histórico de Ratisbona

Los palafitos prehistóricos de los Alpes
Aunque normalmente tendemos a asociar a zonas marítimas o tropicales las casas y cabañas de madera asentadas sobre pilares clavados en el agua, lo cierto es que la zona de los Alpes y en concreto Baviera son el hogar de estas construcciones típicas desde hace milenios. En 2011 la UNESCO protegió 111 palafitos históricos construidos sobre lagos en seis países europeos alpinos, tres de los cuales se encuentran en Baviera (en Landsberg y Starnberg).

www.unesco-weltkulturerbe-pfahlbauten.de

Palafitos históricos en el lago Constanza (en el lado de Baden-Württemberg. /CC HELMUTHESS

Palafitos históricos en el lago Constanza (en el lado de Baden-Württemberg. /CC HELMUTHESS

La Ópera del Margrave de Bayreuth
La última en sumarse a la lista, en 2012, es la ópera barroca del Margrave, en la ciudad francona de Bayreuth. Este espléndido teatro es uno de los pocos espacios barrocos similares que se conservan intactos, como el caso del Teatro de Cuvilliés de Múnich. Data de mediados del siglo XVIII y no debe de confundirse con el denominado Teatro de los Festivales de la misma ciudad, impulsado a finales del siglo XIX por el rey Luis II exclusivamente para acoger representaciones de Richard Wagner.

www.bayreuth-wilhelmine.de/deutsch/opernh/index.htm

*Nota para el viajero
Todos los elementos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en Baviera se pueden consultar en la página web del Ministerio bávaro de Arte o bien en la web alemana de la propia UNESCO.

Más posts sobre viajes en Baviera en:

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La miseria y la porquería se cruzan las miradas en presencia de la indiferencia

El callejón de Linz aparecía concurrido a media tarde. Una legión de señoras en la cincuentena, cabellos rubios, medias melenas, algunos abrigos de piel, correteaba de escaparate en escaparate mientras anochecía a toda prisa. Junto a una de estas glamorosas vidrieras yacía, sentado en el suelo, el tullido. Nadie sabe donde vive en realidad aquel desaseado hombrecillo, al que para mayor desdicha le falta una pierna, lo cierto es que es un habitual de esta zona de Salzburgo frecuentada por la gente acaudalada tan común en la ciudad de la sal. Allí, en su esquina que no es ninguna y lo son todas, acostumbra a pedir limosna, algo tan triste ayer como hoy por mucho que a la mayoría nos deje impasibles. Aquella tarde, en cambio, alguien reparó en su presencia en la calzada adoquinada. Ella, regordeta, enfermiza, con una fina pelambrera tan gris como cochina, ojos pequeños, mirada perdida, caminaba renqueante por el adyacente callejón de San Sebastián. Desde el interior de una pomposa tienda de vestidos tradicionales, dos dependientas advirtieron finalmente su abultada presencia a través del ventanal y parecieron quedar hipnotizadas, a la vez que horrorizadas, ante los andares de una criatura tan fea. Durante unos segundos, como yo mismo, siguieron impasibles el trayecto de la fémina con la única ayuda de sus miradas, sin moverse un milímetro de su confortable escenario. Cruzado el callejón, la rechoncha criatura asomó al fin por la calle principal, justo por la esquina escogida ese día por el pobre tullido, como si le fuese buscando. Para entonces sucedió lo inevitable y ambos cruzaron finalmente miradas: por un lado y sorprendido, él, un hombre desgraciado, pobre a rabiar, golpeado seguramente por alguna enfermedad y marginado hasta lo más bajo de la calle por esta cruel sociedad que empuja escaleras abajo a todo aquel que desentona; por otro ella, vieja, andrajosa, asquerosa incluso para el ser humano más sufrido. En verdad, ni un hombre tan acostumbrado a las penas como él pudo soportarla, por lo que en un acto tan reflejo como escasamente planificado aquella diezmada persona decidió pasar a la acción: agarró su vieja gorra cargada de pequeñas monedas y decidió golpearla con todas sus fuerzas a la altura de la cabeza. Zas!, se oyó fuertemente unos metros más allá al impactar finalmente el sombrero contra el suelo. Aquel instante lo tengo archivado en mi memoria, una imagen congelada en la que un sonido agudo metálico dio paso a un rosario de pequeñas y variadas monedas volando por los aires, la limosna de la gorra, que tras la imagen congelada volvió a resonar al impactar contra el suelo, finalmente desparramada por la calle para más desgracia del hombre desgraciado. No pude ver el desenlace de la escena, para entonces en realidad andaba demasiado lejos sumido en mi cómodo egoísmo como tantos otros. Pero no puedo dejar de imaginarlo en mi mente: el amargor de aquella persona, totalmente justificado, seguramente debió de dar al traste con el paseo urbano de aquella gigantesca rata que no encontró en la impoluta calle de Linz mejor rincón al que arrimarse. Perdón.

D’identificacions, atzar i, directament, racisme

Si açò segueix el ritme dels darrers dies poden succeir dues coses: que el Quadern esdevinga un blog policíac amb personatges que fumen cigarros i peguen hòsties; que a la mama acabe per donar-li un ataquet. O a mi. La detenció policial per no fer res no la contemple, de moment. Sí, una altra vegada capitolet amb la Polizei i, per molt que seguisca sense ser alarmant, ja comença a tocar-me els nassos l’assumpte. El cas és que, casualitat o no, ahir al vespre vaig tornar a ser requerit pels agents de la llei –ja van tres ocasions en deu dies-, aquesta vegada en un tren en la frontera entre Alemanya i Àustria. Haguera dit la Polizei o els de verd –amb carinyo–, però aquesta setmana tocava encontre amb els que van de paisà. En fi, que molt presumir d’acords Schengen, que si plena mobilitat, que si benvinguts a Àustria/Alemanya que açò és la Unió Europea… però a l’hora de la veritat a ningú li agrada que se li cole un maldecap per la porta, entreoberta, de darrere. I qui diu un malote parla d’un moro, un sudaca, un turc o un subsaharià, usant un canal de comunicació despectiu, que al final tots són molt dolents i vénen a un lloc que es diu pàtria quan el millor que podrien fer seria quedar-se en sa casa. Fa uns dies llegia precisament una notícia en la premsa seriosa d’Espanya en la qual s’informava d’un estudi de la Universitat de València, segons el qual una persona magrebina o de raça negra té fins set vegades més paperetes de ser identificat per la Policia espanyola que un ciutadà espanyol, dels bons. Que els ho diguen sinó als gitanos, que són requerits per la poli –recordem, sense fer aparentment gens dolent en el carrer– fins a deu vegades més que els paios. Al final un llig estes coses i pensa, bé, no serà tant. Algun desgraciat fins i tot insinua “alguna cosa haurien fet”. Jo, lamentablement, reconec que hi ha dies que sóc dels que es llegeixen aquest tipus de titulars i passen de pàgina en arribar al segon paràgraf. Mal fet, ho tinc clar, i més a estes hores que tinc la sensació de sentir alguna cosa similar en les meues pròpies carns. No vaig a dir ací que els alemanys són racistes, dubte que ho siguen més que els espanyols; imagine fins i tot que la seua Policia ho és en la mateixa mesura que l’espanyola. Ni més ni menys. Però haver-ne, n’hi ha. I d’això em queden pocs dubtes. Sinó, no m’explique com m’ha tocat la loteria de la identificació en el tren a Salzburg mitja dotzena de vegades en divuit mesos. “Baixet, pell fosca, pèl negre, tres dies sense afaitar-se, és el nostre home”. Açò o alguna cosa semblant delatava la cara d’un dels agents d’ahir quan li va moure el cap al seu company al meu davant, en el vagó de tren a la vora de desenes de persones, perquè em demanara la documentació. A mi i a ningú altre d’entre tots nosaltres (o tots ells, els rossos). I jo, imbècil de mi, en vore a l’home fer-li el senyal al seu company fins i tot els vaig fer lloc al meu costat pensant que el que volien era asseure’s. En fi, una peli que ja he vist en altres ocasions en la mateixa frontera a Freilassing. Solament recorde un d’eixos dies en els que va entrar la Policia a passejar pel vagó on jo hi era i no em va requerir els papers. Aqueix matí li’ls van demanar a un altre viatger i, no invente res, va resultar ser un ciutadà africà amb pinta de nouvingut. Alt, clar i en vocabulari d’est gent: un negre mal vestit amb tot de cara, o tot en contra, per a acabar en un avió de retorn al seu país. Volguera relatar ací una altra cosa, com que el tren a Salzburg és una gràcia, que les iaies que van d’excursió a Chiemgau són la monda, l’impacte del paisatge. Tot això és veritat, però allò altre també. I ja comence a cansar-me d’aquesta història. Li pese a qui li pese, per molt que els agents d’ara et reclamen amablement, per molt que et somriguen, allò que amaga el seu somriure té un nom molt clar. Ni seguretat nacional, ni atzar, ni protocol, ni llets. D’això, que jo sàpia, se’n diu racisme.

#rutaBayern: Herrenchiemsee, el desconocido

Hace algún tiempo que vengo pensando en darle forma concreta a los posts que publico sobre Baviera en el Quadern. Ni me caben en Muniqueando por formato, ni tampoco tengo la más mínima intención de empezar con un tercer blog, en clave bávara, así es que he decidido crear la etiqueta #rutaBayern bajo la cual espero ir posteando todos aquellos comentarios de viajes sobre Baviera que me salgan al paso.

A diferencia de Muniqueando (bastante más rígido en la forma), me apetece aquí combinar textos completos y posibles reseñas de excursiones con meras opiniones, fotos sueltas y anécdotas de viajes, a mi aire según el día y tan caóticamente planteados como el cuaderno reclama.

En cualquier caso, y pese a que he reordenado todos los escritos anteriores sobre viajes en Baviera bajo el paraguas #rutaBayern, estreno categoría/etiqueta con un texto acerca del palacio de Herrenchiemsee: el tercero en discordia, el pequeño Versalles, el carísimo, el inacabado, el que está en una isla, el último de los grandes palacios proyectados por el rey Luis II de Baviera.

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Schloss Herrenchiemsee desde el exterior

¿Qué eso de Herrenchiemsee? Para empezar esa sería una pregunta lógica, más aún si tenemos en cuenta que se trata del palacio menos conocido, por lo menos fuera de Alemania, de los construidos por Luis II, el mal llamado Rey loco. O, como mínimo y eso es seguro, se trata del menos visitado de sus tres castillos: el mismo Herrenchiemsee, el pequeño Linderhof y el celebérrimo Neuschwanstein. Según publica la Administración de los palacios públicos bávaros en su último informe, 411.000 visitantes pasaron por Herrenchiemsee a lo largo de 2012, por los casi 437.000 de Linderhof y el millón y medio de viajeros que compraron una entrada para Neuschwanstein.

Ya sabemos que los números de visitantes no son comparables con los del Nuevo Cisne de Piedra, pero… ¿y en lo demás? Bajo mi punto de vista y aquí sí que me mojo y no poco, Herrenchiemsee seguramente sea la mansión más bonita de las tres citadas, entendida en toda su dimensión, que empieza tan pronto uno pone el pie en el barco en el puerto de Prien am Chiemsee.

Fuera de contexto histórico como no podía ser de otra manera, el palacio de Herrenchiemsee es un intento de reproducir el de Versalles en el corazón de una pequeña isla de 238 hectáreas en medio del lago Chiem. Iniciado en 1878, el visitante encuentra únicamente el cuerpo central del inmueble previsto, que quedó inacabado y paralizado a la muerte del rey Luis II en la primavera de 1886.

En cualquier caso, ocho años de obras fueron suficientes para invertir el doble de dinero que en la construcción de Neuschwanstein y Linderhof juntos, principalmente dado el uso de materiales nobles que van desde el abundante mármol a la porcelana más sofisticada o el oro. Increíble es el Salón de los Espejos, que incluso supera en metraje al original parisino del que tomó inspiración.

Sobre los jardines, lamentablemente se pudo terminar solamente una pequeña parte de lo proyectado, lo que se resume en un paseo central que segmenta la isla en dos, tanto a espaldas como por delante del palacio. Eso no impide que la pequeña Herreninsel ofrezca al visitante agradables paseos por el bosque, a los que se puede sumar la visita a una antigua abadía de monjes agustinos –incluida en el precio de la entrada a Herrenchiemsee–.

Plano de situación de la Herreninsel

Plano de situación de la Herreninsel

Y si tan bonito es Herrenchiemsee, ¿por qué una mayoría abrumadora prefiere Neuschwanstein?
Hay que reconocer en todo caso que al palacio de Herrenchiemsee lo esconden un lago tan amistoso en verano como áspero en invierno, además de una densísima malla de árboles que reducen considerablemente su notoriedad e impacto visual.

Por el contrario, el más popular castillo de Neuschwanstein, mostrado en su interior con muy poco esmero, tiene un par de puntos fuertes que dejan KO a cualquier competidor que se atreva con las odiosas comparaciones. Quizás los más fuertes son: por un lado, el mito de la inspiración de Walt Disney en este lugar para su posterior diseño; por otro lado, la vista única que nos regala el puente de María. Con esos dos argumentos y una portada en la Lonely Planet basta para que millones de personas se decanten del costado del palacio del cisne. Comprensible.

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Portada de la guía Lonely Planet sobre Múnich, Baviera y la Selva Negra

¿Cómo funciona una excursión de día a Herrenchiemsee?
En fin, tampoco se trata de competir, lo mejor sería que el viajero que se pasa por Baviera tuviese tiempo suficiente para ver todos los palacios de Luis II –no habría que olvidar Linderhof ni su gruta– y muchos otros repartidos por todo el Estado.

Los que tienen la fortuna de dejarse caer por el Chiemsee, pueden disfrutar de otras pequeñas atracciones, ideales tanto para senderistas como para viajeros en familia. A los primeros les recomendaría tratar de recorrer una parte del litoral del lago –ojo, tiene una superficie total de 80 km2– o incluso probar de sumarse a alguna actividad deportiva –desde una ruta en bici de alquiler a un paseo en kayak o un curso de windsurf– ; a los segundos, les diría que empiecen por tomar el simpático tren de vapor que desde 1887 une la estación de trenes de Prien con el muelle del pueblo, del que parten la inmensa mayoría de barcos que se dirigen a Herrenchiemsee.

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Tren histórico de vapor entre la estación de trenes de Prien y su muelle

No debería de faltar en la hoja de ruta de ambos colectivos un paseo, si puede ser a primera o última hora del día mejor, por la minúscula Fraueninsel. Este segundo islote, el de las mujeres, es en realidad el pueblo más pequeño de Baviera con sus 15 hectáreas de terreno y sus 300 habitantes, de los cuales un 10% son monjas benedictinas.

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La Fraueninsel desde el barco

Fantástico el paseo por la isla, la visita a la abadía benedictina cuyo origen data del siglo VIII y no peor la opción de degustar un plato de pescado del lago en uno de sus restaurantes. En cualquier caso, nada es comparable a la opción de pasar la noche en una de las pocas casas de huéspedes de la isla, aunque esta opción que nos permite conocer la verdadera realidad del lugar únicamente está al alcance de unos pocos –los que dispongan de un bien tan preciado como el tiempo–.

En mi caso, la última visita a Herrenchiemsee fue con un grupo de turistas en pleno mes de agosto. A pesar de la tormenta que nos cogió en la cola para el ferry de regreso a Prien am Chiemsee, disfrutamos el día como enanos. Yo el primero.

Más información:

Web oficial de Herrenchiemsee. Incluye un pdf informativo en español con horarios y precios.

Web de Chiemsee Schifffahrt, que gestiona los trayectos en barco en el lago Chiem. Incluye horarios y precios.

Sobre cómo llegar a Prien am Chiemsee, desde Múnich puede accederse fácilmente en tren. Todos los regionales que van de Múnich a Salzburgo paran en la ciudad, con frecuencia de paso cada 60 minutos durante la mayor parte del día. El Bayern Ticket es válido, lo que garantiza precios excelentes –un máximo de 38 euros para grupos de hasta cinco personas–. Por carretera, la autopista de Salzburgo (Autopista 8) pasa a unos metros escasos del lago.

En cuánto a dónde comer, es posible hacerlo tanto en la Fraueninsel, donde la oferta de restaurantes bávaros es de media docena, o bien en la Herreninsel. Hay un único restaurante, con unas vistas excelentes sobre el lago, una comida más que aceptable y unos precios razonables.

Otros posts de viajes sobre Baviera en:

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Any sense estiu? Sense primavera segur

Aquest maig hem vist algunes imatges insòlites de neu al Giro d'Itàlia. Nibali en guanyar l'etapa el 25 de maig de 2013

Aquest maig hem vist algunes imatges insòlites de neu al Giro d’Itàlia. Nibali en guanyar l’etapa el 25 de maig de 2013. /WEB

Donant un tomb ahir al matí, dia de la final de la Copa d’Europa i per tant d’alegria a la ciutat, Mariola em va comentar que li feia la impressió de veure a tothom malcarat. La veritat és que el personal especialment content no anava pel carrer. Ni tan sols es pot dir que hi haguera massa gent passejant. Plovia i la temperatura al migdia, a 25 de maig, era d’uns quatre o cinc graus. Un dia més. De fet, mentre escric ara a la mateixa hora de diumenge ha passat directament a diluviar i el termòmetre segueix més a prop de zero que de deu graus. Quasi temps de neu –divendres a Salzburg encara vaig tindre l’oportunitat de veure caure alguns flocs–. En fi, motius per a estar malcarats no en tenim, però la primavera és vida i pareix que sense sol ni hi ha primavera, ni hi ha alegria, ni hi ha vida. I aquest any, que jo recorde, no hem tingut més que tres o quatre dies de sol com per a gaudir-ne plenament de tot plegat. Me’n recorde que vaig acabar l’hivern, ben entrat abril, remugant, i dos mesos més tard estic a punt de tancar la primavera més encès encara. No és cap consol, però relativament tranquil·litzador resulta comprovar que com a Munic estan a mitja Europa. Per casualitat, este matí he llegit un article de la Voz de Galicia assegurant que allà han perdut l’entretemps i fins i tot insinuant que podrien perdre l’estiu. ‘2013, ¿un año sin verano?’ és el titular del text que publiquen hui i que, en base a una previsió del canal francés Météo, augura un estiu gelat i passat per aigua, tant per a Galícia com per a la resta d’Europa Occidental. És a dir, que si es compleix la previsió no solament acabarem tenint un any sense primavera, sinó que podríem tindre un any sense estiu. El mateix diari arrodoneix el seu text acudint a l’enciclopèdia, per a corroborar que al 1816 hi va haver un precedent. Anem pam a pam, però el que és segur és que a quatre setmanes de Sant Joan encara queden alguns arbres per florir.

Moments de guia

Tinc uns segons per a compartir uns pensaments abans de desconnectar del tot i volar cap a casa pels Nadals, com el torró de Xixona. Fa una estona que he tancat la primera temporada com guia de turisme a Baviera i em ve de gust passar la pàgina recordant alguns moments de guia en 2012.

El debut. L’única cosa que recorde de l’estrena, en març, és que vaig passar dos hores prèvies suant, ple d’inseguretats que m’han seguit acompanyant aquest temps. Cada dia sue menys i espere que siga perquè vaig creixent com guia.

La primera propina. Impossible no recordar-la. Vaig ser tan idiota de dir no a 50 euros. “No per favor, no cal que em doneu res”, vaig contestar, i vaig acompanyar l’estúpida negativa amb un moviment de mà que va taponar la congratulació. Al bon home no li va quedar més remei que fer marxa enrere. Això sí que ho he aprés, a no dir que no quan no cal.

Els clients pixant fora de test. De tant en tant em fan preguntes lamentables. Les pitjors, de les més repetides: Queden molts nazis a Munic? On està el barri de les putes (ho diuen amb altres paraules)? Què significa Bayern?

Viatjar amb americans. Amb ells he fet més ample el meu espanyol: copado, agüevado, colectivo, chévere, padre, boludo, pelotudo. Són paraules noves.

Viatjar amb bona gent. Podria recordar a les persones idiotes amb les que he viatjat, em quede amb els bons. Per exemple, aquella dona que em va regalar entre llàgrimes un paquet de cacaus dels que fregia la seua família o el càntabre que em va donar una llauna d’anxoves per a que les gaudira i les comparara amb les de l’Escala. Impagables.

Les alenades quan dic que no sóc català. És una de les situacions que més odie: “Bon dia el meu nom és Jordi i sóc valencià, d’un poble que es diu Alcoi”. Resposta: “Menos mal, por tu nombre había pensado que eras catalán”. Increïble, però cert.

Gaudir com periodista treballant de guia. Les excursions de dia complet tenen moments avorrits, insuportables i bons. Genial quan deixe de respondre i tinc l’oportunitat de preguntar.

Arreglar el món. Més sobre les excursions de dia complet. Què fem a la tronada en el tren? Amb clients espanyols, és inevitable la ronda de preguntes i respostes sobre la vida a Alemanya i la crisi econòmica. Debat de verduleria.

Els turistes fent fotos al castell de Neuschwanstein des de l’autobús. Em venen ganes de dir-los: teniu tot el dia per a fer fotos, només cal que espereu uns metres i les imatges no tindran el reflex del vidre del bus ni eixiran mogudes. Calle.

16.29 hores, Salzburg. Falta un minut per a tornar a encontrar-me amb el grup, després d’un dia dur de treball i dos hores de pausa. Recorrent Getreidegasse a arrapapeus.

Deu situacions com podrien ser mil. Amb totes elles he aprés, he gaudit, he patit, m’he cansat… Ara toca apagar les llums fins 2013.

Diario de mercadillos de Navidad (I): refunfuñando

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Christkindlmarkt en Núremberg

El año pasado por estas fechas tuvimos domingo de mercadillos de Navidad en Salzburgo, este domingo ha tocado Núremberg. No sé si será la tierra de por medio o el bocadillo del desayuno, que no me ha sentado bien, pero si el otro invierno acabé mas contento que unas pascuas hoy vuelvo de la excursión empachado, por decir algo bonito. Supongo que algo habrá tenido que ver el tiempo, con máximas de dos grados negativos, aunque a decir verdad eso se lleva bien en una excursión corta si además a lo que se va es a ver puestecillos de decoración navideña. Al fin y al cabo, ¿qué culpa tiene Núremberg de si nieva o caen chuzas de punta? Más suyo es llegar y encontrarte los jardines del castillo cerrados para todo el invierno o que tengas que patear –en domingo sí; en Baviera cierto, pero en plena temporada altísima– una ciudad fantasma ocupada por vendedores ambulantes y turistas. Vamos, que no abren una tienda más allá del horario comercial predeterminado ni los maten. Oye, que no oso criticarlo, ya quisiera el pequeño comerciante ibérico semejante disciplina para su pueblo. En honor a la verdad, lo que me ha dolido de verdad ha sido el viaje de regreso, y aquí sí que subrayo un aviso para navegantes: resulta que los trenes rápidos entre Núremberg y Múnich salen cada dos horas –que nadie se asuste, hablo de los regionales que van al grano y acortan el trayecto de 180 minutos a algo menos de dos horas-. Y eso, tratándose de Alemania, supone que o te plantas en el andén 30 minutos antes de la llegada del tren –y con los brazos en alerón por si toca dar algún codazo- o al subir al vagón encuentra sitio Clavijo. Nosotros, que distamos una eternidad de ser arios, hemos llegado diez minutitos antes de la hora de salida y por esa razón ahora me duelen las rodillas que no veas después de dos horas de viaje en ferrocarril de plantadillo.

Y con todo esto a mis espaldas, media gripe incluida, cómo me voy a poner a escribir ahora de los mercadillos navideños de Núremberg. No saldría nada bueno, pobres personas. Porque bonitos son un rato, ahí con sus puestecillos recogidos en la plaza del mercado y compañía. Y con su entorno de postal: los edificios de piedra rosada del centro histórico, los cantores callejeros –Mariola tiene razón, los ayuntamientos  deberían de pagar a los músicos por tocar estos días en la calle-, la nieve, las lucecillas… No se puede decir que no es una buena cosa.

Christkindlmarkt en Núremberg

Christkindlmarkt en Núremberg

Galletas de gengibre, 100% típicas

Galletas de gengibre, 100% típicas (mejor comprarlas aquí que en el aeropuerto)

Früchtbrot, pan de frutos. Otra ración de Navidad germana

Früchtbrot, pan de frutos. Otra ración de Navidad germana

El problema lo tengo yo, que ya sabéis que vengo que me repite todo y rápidamente me vienen al teclado las malas verdades. Por ejemplo, lo de que todos los puestos de los mercados navideños –casi diría de Alemania- parecen vender lo mismo. O lo de que los compradores en festivo son todos turistas o que, mirando los precios, a ratos no sabes si estás en un mercado ambulante o te han dejado caer en una subasta de arte. Por no hablar de que cuando estás a punto de morir congelado te animas y te agarras a un vaso de vino caliente como a un clavo ardiente. Entonces, para enorme decepción, descubres que has pagado casi cuatro euros por un vasillo de cosechero al que le han echado un montón de azúcar. Y cuando, para matar el gusto a canela recalentada te abocas al primer chiringuito de salchichas con el que te cruzas, entonces recibes la estocada mortal. Con suerte, pagas otros tres o cuatro euros por un montadito de nuremburguesas que te comes, literalmente, en tres bocados.

Pues eso, que visto lo visto mejor dejo lo de los mercadillos para otro día.

Más información (por si os corre prisa) y menos cojonera:

En el Quadern: Núremberg bien vale un paseo (o más de uno)

Comunidad en facebook de Españoles en Núremberg

En inglés también existe una versión de la web municipal de Turismo: http://www.nuernberg.de

¿Qué hacen 35.000 cardiólogos en un congreso? Yo te lo contaré…

El pasado viernes me encontré con un cardiólogo venezolano y su familia en mi tour de Salzburgo. Éramos un minúsculo grupo de cinco personas y el hombre me advirtió a nuestro regreso a Múnich: “Prepárense porqué este fin de semana llegamos 35.000 cardiólogos de todo al mundo al congreso europeo”. Aquello, que me pareció exagerado, se tradujo en un tour de 12 personas a Neuschwanstein el sábado. Normalito, pero con seis cardiólogos. De repente, el domingo brotó de la nada un tour privado para dos viajeros de Argentina. Cardiólogos, señor y señora. Y luego vendría la excursión al castillo de Neuschwanstein de lunes, y la marabunta. Es decir, 37 cardiólogos o cardiólogos consortes venidos a los Alpes desde todos los rincones del mundo (que en mi universo laboral significa Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Uruguay, Venezuela…). 37 son los que subieron ese día al tren conmigo, porque martes repetiríamos la operación con 49… cardiólogos. Os cuento esto a jueves, un día después del cierre del dichoso congreso europeo de cardiología. Y una jornada más tarde de un tour de la ciudad con 20 doctores cardiólogos y un segundo tour especializado en el Tercer Reich –sí, señores, haciendo doblete- con 23 personas, la inmensa mayoría de ellos profesionales de ese oficio que no voy a volver a repetir a no ser que me duela el corazón. Esa es la verdad, sufrid@s cónyuges de profesionales liberales: cuando sus respectivas parejas les anuncien que emprenden viaje para participar en un congreso internacional, les estarán diciendo en realidad que se van a pasar una fantástica semana de vacaciones. Al menos eso es lo que me pareció a mi, después de quedarme seco tras los cuatro días más duros de trabajo que recuerdo desde que llegué a esta ciudad. Eso sí, en ningún momento me preocupé por el ritmo cardíaco.

Cifras y viajes complicados de verano

Estamos en agosto y los turistas hispanos se cuentan por cientos en Múnich. Supongo que la crisis en España se nota a la hora de elegir compañía aérea, hotel o restaurante, porque lo que es seguir viniendo, siguen. Entro por la puerta de casa molido, cada noche, sin una gota de energía. De seguir así, mejor será que aprenda a cambiar el patrón por el que corto las excursiones, y pasar del modelo artesanal a la producción en serie. Supongo que antes de eso acabará la temporada alta y los tours como el del otro miércoles: diecinueve a Salzburgo, con cancelación y cambio de tren a la ida incluidos. El número nunca es lo peor, lo malo es que a cada uno lo pare su madre y su padre y a mi me toca sacarlos a pasear a todos juntos. Hablando de cifras, la señora Carmen se anotó la mejor marca hasta la fecha, en mi cuaderno de viajes. Con 81 veranos como éste, la recordaré como la anciana del acento andaluz que se pegaba a mi para poder oírme. Cinco o seis kilómetros y unas salchichitas se comió en Salzburgo la señora Carmen, sevillana, con su Yolanda. Ya se sabe, cuanto más grande es el grupo, más divertido y más jodido: señoras que salen de excursión a punto de romper aguas, solteronas de carácter variable, familias que vienen de aquí y otras que vienen de allá. La misma película de anoche, esta vez en versión casi kitsch. Vegetarianos, salchicheros, judíos –sí, los hebreos también viajan-, cerveceros, abstemios, bastante chalados, puteros –otra vez-, mayores casi viejos y jóvenes casi mayores, europeos y americanos… todos juntos en un tour sobre cerveza y gastronomía en Baviera o mejor dicho, en un cóctel molotov que podía haber terminado como el rosario de la aurora y acabó en Hofbräuhaus con unos chistes fáciles y una decena de palmaditas en la espalda. Eso para ellos, yo estuve a punto de morir al entrar por la puerta de casa, aunque al final no fue para tanto y simplemente me quedé grogui al primer contacto con el sofá. Hoy, más historias para no dormir -o para hacerlo incluso antes de llegar a la cama-.