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Diari de la Festa: la polémica del nicab y el PAÍS.com

La indumentaria del séquito del capitán moro, tremendo error

La indumentaria del séquito del capitán moro, tremendo error

Esto de la Festa llega a su fin, y todo a la normalidad. Antes de cerrar en el Quadern el breve diario de la trilogía festera alcoyana de 2013, me apetece dejar un último apunte. Tenía pensado yo comentar la pésima elección de la estética de su séquito, por parte del capitán moro en los desfiles festeros del pasado domingo. Al buen hombre de Jorge Pascual, un joven empresario de éxito en la ciudad familiarizado con diversas culturas asiáticas y musulmanas tras varios años de relación comercial estable, no se le ocurrió otra cosa que hacerse acompañar en su interpretación del capitán moro benimerín por un nutrido grupo de hombres y mujeres, ataviados todos con nicabs blancos o negros, indistintamente. Al hablar de pésima elección estética no me refería a que no fuese un grupo conjuntado o atractivo visualmente, la verdad es que el resultado fue de una plasticidad interesante; me refería al hecho de que Pascual recurrió a un recurso el cual, dejando de lado consideraciones historicistas, conlleva una serie de connotaciones en relación a los derechos de la mujer, todas ellas negativas en las sociedades occidentales contemporáneas como la española.

Aunque hablemos de cosas totalmente diferentes, es difícil evitar extrapolaciones entre, por un lado, la falta de libertades para la mujer que implica la imposición del nicab en algunos regímenes islámicos; por otro, la falta de derechos de las mujeres en las fiestas alcoyanas, unas preciosas celebraciones centenarias en las que se rememora la reconquista del territorio por parte de los cristianos –a los musulmanes, en el siglo XIII–. En la Festa, lamentablemente, si bien cada vez participan más mujeres en los desfiles conmemorativos, todavía es imposible una equiparación de derechos, pues las agrupaciones festeras o filaes siguen ejerciendo a la práctica como cotos cerrados a hombres en los que las mujeres raramente pueden integrarse como miembros de pleno derecho. Vetadas por los hombres, claro.

Hasta aquí, todos los errores y penas de las fiestas de mi pueblo están claros. Y de hecho, en ese sentido quería yo canalizar mi malestar tras ver las Entradas del otro domingo. No obstante, el asunto cambió radicalmente ayer lunes cuando, todavía desde la cocina, leí la crónica festera publicada en la portada global de ELPAÍS.com, ni más ni menos que la cabecera más leída de España y una de las que gozan de mayor prestigio profesional y social a nivel estatal, sino la que más. Informalmente, el “mejor periódico de mi país”, o “el menos malo”, visto lo visto. El PAÍS.com, en un artículo firmado por un periodista alcoyano y que conoce perfectamente lo que se estaba representando en la Entrada –la Reconquista en el siglo XIII– y lo que significaban aquellos nicabs –en el día a día de la ciudad, absolutamente nada–, titulaba de la siguiente forma: “¿Irán? No, Alcoi”. A decir verdad, sospecho que el periodista Ezequiel Moltó, al que respeto profundamente, no fue el autor de aquel titular, quizás manipulado en algún lugar entre Alicante y Madrid en busca de morbo. Esa es la única explicación que se me ocurre, ya que no sé a qué viene comparar las fiestas de un pueblo, con toda la problemática y conflictividad que uno pueda encontrar en ellas, con un régimen integrista en el que no solo las libertades individuales, sino a menudo también los derechos humanos más básicos, están claramente restringidos por motivos religiosos. Lo que más pena me da, que al final consiguieron su objetivo: situar a la crónica durante todo el día como el tercer artículo más leído en su web –la que, según el EGM, cuenta con dos millones de lectores diarios–. Y peor aún, el texto estaba escrito en clave regional, por lo que no resultaba fácil de entender para lectores de la meseta y más allá, que podían quedar claramente confundidos y escandalizados con este tema en el que la idea fuerza impuesta por el titular era la comparación abierta entre Alcoi y el Irán más integrista.

Me gustaría enviarles este artículo a los señores de ELPAÍS.com, y explicarles que en Alcoi nunca nadie pensó en Irán hasta que ellos tuvieron la ocurrencia, de la misma manera que el capitán moro de 2013 tuvo una penosa idea, insisto. Esa equivocación del cargo festero, sin duda interesante para el lector, se podría haber explicado periodística y responsablemente con un titular del estilo “La Fiesta de Alcoi se apoya en el uso del nicab para representar la Reconquista cristiana en el siglo XIII”. Pero claro, de esa forma, lo entiendo como profesional del periodismo que soy, el periódico menos sensacionalista de España, hubiese perdido un buen puñado de lectores –cada vez más indiferentes ante el titular boscoso–, algo que hoy en día parece no poder permitirse. Lo dicho, me gustaría enviarles este mismo artículo para su publicación en su misma web –a la que hoy admiro un poco menos– pero lo mejor será que no lo haga, vista la complejidad interpretativa de mi mismo texto y el titular escogido. Una lástima.

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¿Cuándo volveremos?

“¿Tenéis pensado volver algún día a casa? ¿Cuándo?”. Son dos en una, la pregunta del millón. La que nos repiten a los expatriados madres, tías, suegras, vecinos, abuelos, sobrinos, amigos o antiguos compañeros de pupitre vía facebook. Por ahora, lo más parecido a una respuesta para darles lo tenemos cada día en los periódicos, en los telediarios, en noticias y en gráficos como el de aquí abajo (publicado en ELPAÍS.com). Solo hay que mirarlo y lo veremos claro: mientras España se sitúe en la vanguardia a nivel planetario en decrecimiento económico (previsión de crecer un -1,3% también en 2013) va a ser que no. Hoy no; mañana (parece que) tampoco.

Amanint un viatge al sud

No és la primera vegada que preparem un viatge en cotxe de Munic a Alcoi. Aquest mateix camí ja el vàrem recórrer per carretera, una vegada, Mariola i jo. Fou en 2005, amb el nostre C2 i sense el més mínim pensament que un dia recalaríem en aquesta ciutat.

Ara, de cara a Nadal, portem entre mans un segon viatge per carretera entre Alemanya i casa nostra. No ho fem per turisme, o per por a l’avió, ni tampoc pel gust de passejar-nos en ple desembre per les carreteres de mitja Europa. Simplement hem trobat en l’asfalt l’opció menys cara de recórrer els 1.800 quilòmetres que separen l’inici i el final del nostre trajecte, a unes hores de Nadal. Ja que estem, aprofitarem més endavant la tornada cap a Baviera per a fer-ho amb la saca plena.

De moment, preparem l’anada. I també vindrem carregats, com la gent del sud als que sempre he observat amb distanciament abaixar per l’autovia del Mediterrani durant els mesos d’estiu, en el seu camí de França, Holanda o Alemanya cap Algesires, i algun punt del Magreb.

Ara nosaltres som els magrebins i vindrem per la A7 camí del sud. Ho farem acompanyats per altra gent del sud. Just quan escric aquestes línies llegisc al blog 3.500 Millones, de capçalera, les bondats de viatjar compartint vehicle. Abarateix el trajecte i redueix la contaminació. Com que Mariola sempre ha sigut una persona molt avançada, ja fa dies que va col·locar un anunci a internet per a compartir el nostre viatge d’anada amb la berlina que hem llogat. A hores d’ara hem esgotat els passatges, serem quatre els qui farem aquest viatge d’emigrants que tornen a casa a menjar-se els torrons en companyia. En un dies.