Museo BMW

Després de l’altre dia amb el post del Museu Audi, ja tocava visitar el Museu BMW

J.O.'s avatarMuniqueando - Guía de Múnich en español - Guía de viajes - Múnich - Munich - München

Con unos 500.000 visitantes anuales (2012), el museo BMW es el segundo más visitado de la ciudad tras el Deutsches. Actualmente y tras una importante reforma, expone unos 120 vehículos de la marca bávara en un espacio de 5.000 m2.

Dos años en Múnich han tenido que pasar para que me interesara de verdad por el contenido del museo BMW, tantas veces visitado desde el exterior junto con el vecino –y gratuito– BMW Welt. Lo confieso, los coches y el motor no son mi punto fuerte, si bien reconozco que muniqueando como voy esta era una parada obligada que además necesitaba de cierta atención. Aprovechando la pasada edición de la Larga Noche de los Museos se la concedí finalmente.

Diseñado junto a los cuarteles generales de la BMW y coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, el museo de la marca…

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Bogenhausen. Unes imatges

Com comentava al mateix Quadern, l’altre dia vaig pedalar fins el barri de Bogenhausen amb la idea de prendre unes fotografies. No sé si qualificar el districte com el lloc on Munic no sembla Munic o precisament com el contrari, allà on Munic es mostra sense complexos tal i com aquesta ciutat realment és. En fi, que Bogenhausen és una combinació de palaus impresionants on viu gent dels que tenen comptes bancaris amb molts zeros, terra de porsches descapotables, espai diplomàtic i empresarial, seu de multinacionals i hotels de negocis, però també orige de la ciudad (Oberföhring), paradís verd i seu de grups d’habitatges de tota condició, també socials. Arran d’uns problemetes amb l’ambaixada de la Gran Bretanya, finalment no vaig prendre ni una sola imatge de la cara més opulenta del barri, però sí que ho vaig fer amb la resta. Unes fotos:

St. Emmeran. Capella

St. Emmeran. Capella

Hotel Westin Grand. Detall

Hotel Westin Grand. Detall

Hotel Sheraton Arabellapark

Hotel Sheraton Arabellapark

Habitatges a Richard-Strauss-Str.

Habitatges a Richard-Strauss-Str.

Façana a Böhmerwaldplatz

Façana a Böhmerwaldplatz

Habitatges

Habitatges

Comerç a Ismaninger Strasse

Comerç a Ismaninger Strasse

Habitatges a Richard-Strauss-Str.

Habitatges a Richard-Strauss-Str.

Problemillas con la Polizei en Múnich

Pues eso, si fotografiar una fachada puede dañar la seguridad nacional, ¿de qué será capaz un tipo con una porra?

Pues eso, si fotografiar una fachada puede dañar la seguridad nacional, ¿de qué será capaz un tipo con una porra?

Al próximo (turista) que me diga durante un tour que en Múnich no se ve apenas Policía me lo cargo. “Chicos, vosotros no la veis, pero estar están ahí”. Y lo digo con conocimiento de causa. Cuántas veces he publicado yo algún post con tufillo a vivo en München que es un klein paradis lleno de parques, bicis, muy verde, muy limpio muy seguro, puedes dejar tu bici sin candado que no te la roban, bla, bla, bla. Hoy no toca, hoy vengo caliente, quemando, un poco más y resentido. No en vano, como esto siga así empiezo a creer que esta gente me hace entrar en vereda. Por cierto, acabo de caer en la cuenta de que he escrito unas cuantas barbaridades, un titular alarmante y todavía no he tranquilizado a mi madre, seguro que de los nervios a estas alturas de partido: “No patisques mama, que el teu xic no ha fet res roïn. Un poquet de mal només, però sense abusar”. Toda esta historia de casi-resentimiento empieza el pasado martes, día de primer y diría único fehler de la semana. En lo que a la Polizei la atañe, se sobreentiende. ¿Qué hice? Juzgad vosotros mismos pero a los ojos del agente Nº XXX (tengo su número de placa pero no os lo pienso decir) de la Policía de Múnich y de la institución a la que representa (hay que ponerse solemnes) merezco una sanción económica de circa 50 € y un punto menos de carnet. Aún no me ha llegado la anzeige a casa, espero que sea en estos términos. Todo empezó, en cualquier caso, en el momento en que pedaleé, montado en mi bici y sin abandonar el carril para estos utensilios, 0.5 segundos antes de que el semáforo de turno se pusiera en verde. Gente, en este punto no estoy ni de coña, ni sarcástico, ni exagerando, ni nada de nada. Os hablo en concreto y de verdad de un tramo de calle de Múnich con carril bici diferenciado y de una infracción consistente en salir una décima de segundo antes de la hora fijada, a pesar de que el semáforo de peatones ya llevaba unos instantes en rojo y de que, atención, no me refiero a un cruce de tráfico rodado (con sus peligros y tal) sino de uno de esos luminosos en zonas semipeatonales que frenan al tráfico rodado con la única intención de que puedan pasar los viandantes por un corto periodo de tiempo. Me explayaría más en mi amargura, pero solo añadiré un par de cosas. Por un lado, antes de que me diera cuenta salió de la nada el citado mengano, que no tenía nada mejor que hacer en ese momento, para sancionarme. Y al reclamarle compasión (lo sé, que feo es rebajarse) me dijo: “¿Qué pensaría entonces el ciclista que iba detrás de ti y que ha salido en su justo momento?”. Y añadió (con un placer a punto de orgasmo): “¿Acaso la Policía no haría lo mismo en España?”. “Señor polizist, el de detrás de mí ha pasado como una bala 0.25 segundos después de que usted me hiciera el alto y todavía se está partiendo la caja, allí 100 metros más a(de)lante. Se la sopla si usted me multa o no”. Lo pensé, que no se lo dije; total, no hay tutía. Lo del martes no hubiese merecido mención aquí, de todos modos, si no hubiera sido por el segundo incidente de la semana con la Policía de Múnich, esta misma mañana. Hoy, por lo menos, he salido medianamente airoso, por mucho que no me sienta orgulloso del rato que me han hecho pasar esta gente. El principal implicado, hay que decirlo, no ha sido un poli sino un señor de esos que llevan porra pero no pistola, de los del pelo rapadito y las luces justas. Un segurata, para más señas, que además ha resultado ser hispano. Un walkiporra, que ha debido ver en mi un tipo raro, malafeitado, con una cámara en la mano. Oh!, cámara en mano, eso es lo que menos les gusta. El caso es que este viernes soleado de otoño me las prometía yo muy felices, de buena mañana, de ahí que me haya dado por ir a hacer unas fotos a Bogenhausen. Bogenhausen no es otra cosa que un barrio a tomar por saco del centro de Múnich, uno de esos sitios a los que uno no va si no lo llaman. Yo, en cambio y como soy tan tonto, he ido allí sin que se me hubiera perdido nada. La idea era tomar una fotos bonitas de lo que hay por Bogenhausen, que no son otra cosa que palacetes, hoteles de lujo, carreteras con muchos coches todos muy caros, sedes de multinacionales, señoras pijas paseando perros de pura raza, bosques muy bonitos. Por resumir, lo que hay a patadas en esta urbe-con-alma-de-pueblo (mucho verde y mucha mercadotecnia), si le sumas los conceptos diplomacia, lujo y periferia. Es un contraste un poco raro, lo sé, porqué pensáis sino que quería ir a tomar unas imágenes. Eso sí, me he centrado en fotografiar edificios para no molestar a nadie. Esto en Bogenhausen supone fotografiar mansiones a mansalva, por mi parte siempre desde la calle y tratando de ajustarme a la ley (que permite fotografiar edificios privados considerados de interés desde la vía pública; esto es un poco complejo, pero no voy a entrar en el ajo): que si una foto por aquí, que si otra al consulado de Rusia que canta a mafia que no veas, que si una por aquí que tengo a tiro una verja preciosa. Una valla metálica que se ha abierto en un plis con dos monos con ganas de gresca chillándome como locos. Que si estoy fotografiando el consulado general del Reino Unido, que si estoy amenazando la seguridad nacional de los británicos, que si ya estoy borrando las fotos o llaman a la Polizei… Mira por donde, con la iglesia han topado. No soy de problemas (con la poli y esas cosas), los que me conocen lo saben, pero el tipo se ha puesto hecho un energúmeno, hasta el punto que se ha ido corriendo al consulado de Rusia (al lado) para tratar de llamar a unos cuantos camaradas que me retuvieran con más garantía. No han venido, eran un poco menos gilipollas, por lo que se ve (de casualidad, seguro). El tema es que me ha cogido sensible y le he comentado, siempre con mucha educación, que en la vía pública man darf fotografiaren. No sé que le ha tocado más los cojones, a aquel, que le contestara o que lo hiciera en alemán (era latino y me estaba gritando en español nada más verme la barba). Por lo que fuera, tras mis palabrillas, me han retenido en la calle y han llamado finalmente a la Policía, que se ve no tiene mucho trabajo y ha venido al poco en su BMW. A todo esto, yo esperando del brasillo de un sansón de estos en plena calle, retenido ilegalmente (imagino) cual delincuente común y tras no haber hecho nada malo (y sino al tiempo). En estos minutos de espera, además de borrar mis fotos del consulado por no discutir ni perder más tiempo, hemos intimidado un poco. Al llegar los dos policías, estos me han pedido documentación, carnet de identidad y carnet internacional de prensa, ya que me he identificado como periodista tomando unas fotos en la calle por un asunto que no viene al caso. 30 minutos después y tras todas las comprobaciones posibles por culpa de mi amigo el mono, lamentablemente después de un susto tan grande como innecesario (a los que no estamos acostumbrados a hacer maldades nos impone que se nos pidan los datos, que se nos retenga, etc), el policía de la voz cantante (en toda pareja manda uno) me ha devuelto los papeles, se ha disculpado en voz alta por haberme hecho perder el tiempo y ha ratificado, para mi y para el capullo de Securitas, que en la vía pública se puede fotografiar, lo que incluye a los edificios que se ven desde la calle, siempre que no se invada la intimidad de personas ni se usen artilugios que permitan grabaciones o imágenes interiores. Lo mejor, que el policía le ha pedido al señor gorila de la puerta que en adelante se abstenga de incomodar a transeúntes que toman fotos de su casa desde la calle, le guste o no. Lo peor, el susto, que no me quita nadie; o la disculpa del amigo (que no del agente), que todavía la estoy esperando. Ah, por cierto, finalmente y en libertad he tomado unas cuantas fotos de Bogenhausen, pero el consulado del Reino Unido no lo quiero ver ni en pintura. Otro día las cuelgo aquí, si eso.

*Nota para el ciclista: ya lo sabéis, ojito con saltaros un semáforo en rojo en Múnich. Seguro que cada día veis a decenas de personas haciéndolo, pedaleando en dirección contraria, escuchando música en auriculares mientras van en bici… Yo también. ¿Preguntadles por cuántas multas llevan a sus espaldas?

*Nota para el que hace fotos por la calle: cudadín, respeto y que no os humillen.

Més sobre el llibre. Mare, fes el favor de comprar les mandarines a la plaça

Guiller, despús-demà fa tres mesos que vaig rebre a casa la primera edició del llibre de Muniqueando. Sé que des del primer dia et preguntes com està funcionant esta xicoteta aventura. Ja ho saps, no és ni serà cap negoci, però tinc que dir-te que alguns dies em fa realment feliç. Del llibre, recordaràs que vaig arrencar amb tres-centes còpies per començar, i la sensació que em queda a estes hores és complicada de descriure. D’una banda n’estic més que satisfet, mama, després d’haver venut més de la meitat dels llibres i recuperat la inversió. Per això dels diners no patisques. T’agradarà saber que he venut desenes de còpies per internet a persones desconegudes de tot Espanya que han apostat per mi i pel meu treball, jugant-se-la. Com ho lliges, gent que no sap qui sóc jo, ni qui eres tu, i que han comprat Múnich una guía que nació muniqueando directament des de la meua web, a cegues. Supose que empentats pel que han anat veient al blog durant estos gairebé dos anys. Alguns lectors, dels anònims, m’han escrit a posteriori i uns pocs fins i tot m’han fet sentir de ben a prop el seu suport. N’hi ha qui ha estat reincident i ha comprat més d’una guia. Deu en vaig vendre l’altre dia d’una trompada. Increïble. Una muniquesa de naixement. Diu que l’ha llegida i que li pareix una bona brúixola per a les amistats que la visiten i un millor regal (no mama, no l’he traduïda a l’alemany; això no sabria fer-ho, jo. La dona parla castellà, per sort. I té molts amics que el parlen). Estes coses són les que omplin. També n’estic més que devanit amb la resposta d’algunes llibreries, sempre a escala local o bé empreses que tracten als seus clients i als seus proveïdors com persones amb nom i cognoms. Mai com números. En esta classificació podria entrar perfectament la llibreria espanyola que hi ha a Munic, aquella llibreria de viatges de València que em va dir que sí sense dubtar o algun que altre llibreter de Barcelona. Des de fa poc venc el llibre allà, a una botiga de barri de Gràcia centrada en publicacions autoeditades. Que què vol dir això? En llibres de gent rareta, com jo, dels que no tenim editorial. Amb sort, a més, entraré en breu en una altra llibreria més grossa allí, de nom Altaïr. Estic a l’espera, però el tracte està sent molt bo. No sé si estos llibreters que et comente vendran els llibres que els he enviat, d’ells només n’he cobrat uns quants (els que ja han venut a Munic, per exemple), però ho han volgut intentar sense dubtar-ho. No és poc. Bé, d’altra banda, estic segur que et preguntes per com ha quedat això de vendre les guies en les llibreries grans, com la fnac o la botiga de El Corte Inglés. Sé que vore la guia del teu fill allí et faria molta il·lusió, i t’entenc, però ara per ara ho veig impossible. Segur que te’n recordes dels contactes que vaig fer amb la fnac Bulevar ara fa unes setmanes, en l’última visita a Alcoi. No t’ho vaig explicar aleshores, perquè no n’hi havia res en clar, però la cosa fou així: aquell dia que els vaig telefonar em van dir que els autors-editors (és una forma d’adreçar-se als que publiquem sense editorial) necessiten un distribuïdor si volen vendre els seus productes a l’fnac. Cap pregunta sobre la qualitat del material. Què dic, ni tan sols el van mirar. Aspectes secundaris. De totes formes, mama, no tingues problemes amb esta gent, el tracte va ser més que cordial. Fins i tot em van convidar a que visitara al distribuïdor de llibres més gran d’Alacant: la porta a vendre a les grans superfícies a tot el País Valencià. Igual ho recordes, això t’ho vaig explicar ben explicat. El cas és que, com també saps, em vaig presentar amb un llibre baix del braç a la seu d’aquella empresa de la que ara no et diré el nom perquè tan s’hi val. El que no t’havia contat, fins ara, és en què ha quedat aquella conversa en la qual, tan amablement em van tractar i van rebre un exemplar del llibre. Dit ràpid, es podria considerar que no ha hagut resposta un mes després. Que no m’han telefonat per a tancar la conversa que havíem encetat. Però dóna el mateix, si ho hagueren fet les notícies hagueren sigut pèssimes. Així és que he decidit no telefonar jo tampoc. I no perquè no vulguen vendre la guia, què va. Al contrari, per com la volen vendre. A grans trets, la cosa aniria així: és un procediment senzill, estàndard, l’autor-editor els deixa els llibres en dipòsit, com més millor i així els poden fer arribar a més i més grans superfícies (fnac, El Corte Inglés… Alacant, València, Albacete, Múrcia, Castelló…). De facturació ja en parlarem, mama, no t’emociones. Es fa només un dipòsit, com amb les altres llibreries, les familiars de les que tan bé t’he parlat, però en este cas el distribuïdor cobrarà el 55% del preu de venda del producte. Res del 25, el 30 o del 40. No cal seguir parlant, et diria. Guanyaran més diners que jo, però molts més. De fet, ells guanyen segur, mentre jo ho tinc… impossible. T’explique en detall i et repetisc coses que ja t’he contat, que segur que la memòria et falla. Els distribuïdors, els d’ara, cobren com et dic el 55% de la meua obra per fer-la arribar al públic (inclosa la comissió per a la llibreria, clar); la impremta, els del principi, em va cobrar al seu dia vora del 40% (del preu final del llibre) per imprimir-la, lògic; i jo pague altre 10% que pot arribar a costar l’enviament al distribuïdor. Per tant, i com que tu eres molt bona amb els números, pots comprovar que si vull vendre el llibre a major escala hauria de fer-ho pagant diners de la meua butxaca. Més encara, em diuen que amb 300 llibres no vaig enlloc, doncs el material fa molt bona cara. “Només en tens 300?”. Tampoc. De fet, ja no me’n queden ni la meitat, com t’he dit. Sí mama, així funcionen estes coses. Per si fora poc, sabies que si l’any vinent no han venut els 2.000 llibres que els poguera enviar no me’ls pagarien. Ni al 45% del preu de venda ni a cap. Paguen per llibres venuts, com qualsevol llibreria però amb unes condicions i marges, diria, abusius. En fi, no vull fer-me mala sang, ni fer-ho més llarg. Només volia escriure’t per a que estigueres al cas de com va la venda del llibre, de que estic molt content pel degoteig en la venda online i a les llibreries xicotetes i avisar-te de que no veuràs per ara el llibre del teu fill a les prestatgeries de les grans superfícies. Ah, una cosa més, ja que estem. Tota esta història m’ha fet recordar-ne’n una altra: fes el favor de no comprar més mandarines a l’hipermercat. Si pot ser a la plaça, com tota la vida, millor.

#rutaBayern: Zugspitze. Dos formes de fer cim sense suar

Si l’altre dia publicava un post sobre com pujar caminant al pic més alt d’Alemanya, aquest és simplement l’altra cara de la moneda. O una entrada dedicada a explicar com fer el mateix cim sense despentinar-se. Per facilitats no és: com recordava ara fa uns dies el Zugspitze, Pic del tren, és una muntanya humanitzada des de fa temps, amb una plataforma a dalt de tot que inclou allotjament, botigues i biergarten.

Plataforma a dalt del Zugspitze

Plataforma a dalt del Zugspitze

Per començar, mentre allò de fer-hi senderisme al Zugspitze és només alternativa per a la temporada d’estiu, la possibilitat de pujar en tren o telecabina roman oberta tot l’any. De fet, a l’hivern la zona glacial es converteix en una estació d’esquí, amb 22 quilòmetres de pistes esquiables de nivell intermedi situades en una cota 2.000 a 2.700.

Així doncs, estes són les possibilitats que hi ha per a arribar a dalt del tot:

Amb el zahnradbahn o tren de cremallera

Una imatge històrica del tren cremallera, amb el pic al fons. /M J Richardson CC

Una imatge històrica del tren cremallera, amb el pic al fons. /M J Richardson CC

Segurament la manera més romàntica de pujar al Pic del tren siga precisament fer servir el tren cremallera, operatiu des de l’estiu de 1930 i que supera un desnivell de vora 2.000 metres fins arribar al Zugspitzplatt. Comença a 700 metres sobre el nivell del mar a la ciutat de Garmisch-Partenkirchen, a l’estació pròpia propera a la de Deutsche Bahn, i acaba a una altitud de 2.600 metres. És un viatge molt bonic amb diverses parades a l’estació d’esquí de Garmisch, Grainau o l’Eibsee, abans d’entrar en el túnel que ens condueix a la part alta, Això sí, es necessita una mica de paciència, ja que es tracta d’un tren cremallera que necessita el seu temps. En concret, 73 minuts per a pujar i 80 per a baixar.

Cal tenir en compte que el tren no arriba al cim, són que va ser construït per a comunicar la base amb l’antic hotel de la zona glacial, el Schneefernerhaus hui convertit en estació meteorològica. Una vegada a esta part toca agafar un telecabina inclòs en el preu, el Gletscherbahn (que tarda quatre minuts en completar el trajecte restant).

Pel que fa als preus, no es poden considerar econòmics. En estiu, el viatge d’anada i tornada costa 50 € per persona i 35 € per a joves de 16 a 18 anys o 29 € per a nens des de 6 anys i adolescents. Es pot aconseguir un descompte de cinc euros per cap si s’ha viatjat fins a Garmisch-Partenkirchen amb la Deutsche Bahn (ferrocarril).

En hivern, els preus són molt millors entre gener i abril, una vegada es posa en marxa l’oferta del Garmischer Ski-Express. Per a 2013 (temporada passada), aquest combinat entre la Deutsche Bahn i les estacions d’esquí de Zugspitze i Garmisch Classic permetia usar els remuntadors de les estacions, tren cremallera inclòs, per 48 €. El millor, que el trajecte en tren des de Munic està inclòs en aquest preu.

Més informació: web alemanya del Zugspitze, on hi ha apartat de preus i els horaris dels remuntadors (tots)

Amb telecabina des de l’Eibsee
Una alternativa més ràpida per a pujar al cim de Zugspitze és la de fer-ho amb el funicular Eibsee-Seilbahn, ubicat a la vora de llac Eib al poble de Grainau. Vàlida només per a viatgers que es mouen en vehicle privat, que han de saber també que estacionar a la vora de llac és de pagament. El trajecte dura deu minuts i costa 50 € per persona en estiu i 41,5 € en hivern, preus dels forfets de dia.

Més informació: web alemanya del Zugspitze, on hi ha apartat de preus i els horaris dels remuntadors (tots)

Amb el telecabina des d’Ehrwald
El Zugspitze delimita la frontera entre Baviera i el Tirol, pel que també trobem un funicular des de la cara austríaca. El Tiroler Zugspitzbahn està ubicat a uns pocs quilòmetres del poble de Ehrwald i comparteix el domini esquiable amb Alemanya, en la zona glacial.

Només accessible per a viatgers que usen cotxe, és més econòmic que el telecabina alemany, almenys per a l’estiu. No cal pagar per l’estacionament a la base i el preu del remuntador costa 37,5 € per persona anada i tornada, tot l’any. Si es vol esquiar a l’hivern, el preu és idèntic que accedint des d’Alemanya: 41,5 € per persona al dia.

Més informació: web austríaca del Zugspitze, on hi ha tota la informació de preus i horaris

Encara més:

#rutaBayern: Zugspitze. Dos sendas asequibles para tocar el techo alemán

Més posts de viatges sobre Baviera a:

rutaBayern

#rutaBayern: Zugspitze. Dos sendas asequibles para tocar el techo alemán

Vista desde la cima del Zugspitze

Vista desde la cima del Zugspitze

Hacía mucho tiempo que (Mariola y yo) teníamos en mente realizar esta excursión y por fin, la semana pasada, se nos puso todo de cara para poder llevarla a cabo. Encontramos un día libre compartido y una previsión de tiempo magnífica, justo antes de que llegue la nieve, así es que nos decidimos a afrontar la ascensión al Zugspitze, el pico más alto de Alemania, el cual, a pesar de su excesiva humanización, nos regaló un día fantástico y unas vistas todavía mejores.

Justo en la frontera entre Alemania y Austria, este pico alpino de 2.962 metros fue coronado por primera vez en 1.820 y desde 1931 cuenta con un ferrocarril que asciende hasta la cota 2.600 (en el denominado Zugspitzplatt, zona glaciar), existiendo ya entonces un teleférico para llegar a la cima y hasta un hotel en la hoy estación meteorológica de Schneefernerhaus. De hecho, Zugspitze se podría traducir en español como Pico del tren, lo que nos da buena cuenta del grado de civilización que uno puede encontrar en la cima.

Sobre eso mismo, no hace mucho un compañero comparaba lo que uno ve al llegar a la plataforma superior con un pequeño centro comercial, con sus tiendas de souvenirs y cervecerías. Es lógico, si tenemos en cuenta que, además de una estación de esquí, el Zugspitze regala fantásticas vistas en verano al alcance de cualquier turista, puesto que se puede llegar arriba sin esfuerzo físico en el tren cremallera (más telecabina final) o bien en uno de los dos teleféricos que parten, respectivamente, desde la cara del Tirol o desde la bávara.

Pero eso es solamente la cima, ya que la ascensión hasta la punta, en caso de hacerla caminando, es otra historia completamente diferente. Esa es precisamente nuestra historia, la de una apacible subida al pico más alto de Alemania desde su cara austriaca, atravesando dos veces la frontera, debutando con alguna vía ferrata –sencilla–, peleando con pedregales empinadísimos… disfrutando siempre de paisajes fabulosos y cambiantes a medida que afrontábamos el desnivel. Desde los prados y los bosques de la base a la roca y el glaciar de la parte alta, cortando el macizo a través de diferentes valles.

Desde Ehrwalder Alm

Desde Ehrwalder Alm

Vista de la zona de Ehrwalder Alm desde Gatterl

Vista de la zona de Ehrwalder Alm desde Gatterl

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A la altura de la Schneefernerhaus

En este post, y tras mucho estudiar las opciones de completar el Zugspitze caminando, contemplo las dos opciones más asequibles de hacer el recorrido (en el mapa del Deutscher Alpinverein, la A y la B) . Podríamos decir que son dos excursiones de nivel intermedio, sencillo si descartamos el tramo final para realizarlo en el teleférico disponible. Aunque se precisa estar en forma y son para la temporada de verano, ninguna de las dos exige experiencia en escalada o material específico –arnés, casco, piolet…–. Sí que hay un par de sendas más técnicas para la misma ascensión, no detalladas aquí (marcadas en el mapa). Si acaso esas quedan para más adelante.

Mapa de las cinco rutas posibles para ascender Zugspitze. Nosotros subimos por Austria por la B, si bien detallo también la opción A. /Deutscher AlpinvereinChristian Rolle

Mapa de las cinco rutas posibles para ascender Zugspitze. Nosotros subimos por Austria por la B, si bien detallo también la opción A. /Deutscher AlpinvereinChristian Rolle

Por cierto, como es de suponer, nosotros solamente completamos una de las dos rutas explicadas, la otra la habíamos hecho parcialmente con anterioridad si bien la información relatada en el post ha sido facilitada por los compañeros Ernesto Segarra, Óscar Navarro y Javi Puigdefabregas, que sí la realizaron y fotografiaron en septiembre. En ambos casos y si se quiere hacer todo en un solo día, recomendaría bajar en teleférico o ferrocarril.

Ruta 1 (A). Por el valle de Reintal
Esta, la denominada ruta de Reintal, es la excursión más célebre y la completada por Ernesto, Oski y Javi recientemente. También es la más larga, con un total de 21 kilómetros y un desnivel acumulado de 2.300 metros. Partiendo del Estadio de Esquí de Garmisch-Partenkirchen (a 730 metros), hay que adentrarse en el valle de Reintal a través de una preciosa garganta, la denominada Partnachklamm. Hay que pagar entrada (3,5 € para adultos) para atravesar este desfiladero de unos 700 metros de largo. En caso de llegar antes de las ocho de la mañana, o de las nueve en temporada baja, todavía está cerrado, si bien es posible acceder con buen tiempo (bajo propia responsabilidad; no se paga entrada).

Partnachklamm

Partnachklamm

Al salir del Partnachklamm hay que desviarse hacia el oeste, entrando de pleno en el valle y siguiendo siempre el curso del río Partnach. El camino del Zugspitze aparece indicado, así como los tiempos necesarios para llegar al siguiente albergue, el Reintalagerhütte. Este tramo supone unas tres cuartas partes del recorrido, con pendientes moderadas y envueltos en un paisaje boscoso en el que abundan las caídas de agua.

Llegados al albergue, a 1.369 metros de altitud, es posible descansar en la terraza en la que se dispone de una zona de tumbonas y mesas. Tras reponer fuerzas, un nuevo panel nos avisa de un tramo de mayor dificultad en el que, en unas dos horas y media, se asciende hasta la cota 2.000. Concretamente a 2.051 metros de altitud sobre el nivel del mar aparece el Knorhütte, segundo albergue en el que es posible pernoctar. En este lugar, además, confluyen el camino por el valle de Reintal con el que llega desde Austria por el paso a través del Gatterl. Hasta el final, ambos senderos se convierten en uno solo, por lo que la referencia a esta parte la dejo para la segunda ruta, recorrida por Mariola y yo en nuestra excursión del otro día.

Nota para el viajero
*Finalmente sobre este camino, comentar que Ernesto, Oski y Javi aparcaron el vehículo con el que desplazaban en el parking del Estadio Olímpico de Garmisch-Partenkirchen. Empezaron a andar a las 7 de la mañana, tras desayunar en el lugar y habiendo salido de Múnich a las 5:30 horas. Necesitaron unas siete horas y media para subir, caminando a buen ritmo, puesto que el tiempo estimado por el club alpino es de unas diez horas para ese mismo recorrido.

Como en nuestro caso, regresaron en transporte público, si bien ellos tomaron el alemán. En primer lugar, descendieron a Zugspitzplatt y allí cogieron el tren cremallera hasta Garmisch-Partenkirchen. El precio del trayecto simple es de 29 euros por persona, y en su caso comentan que el trayecto se hizo algo pesado ya que este ferrocarril invierte casi 90 minutos desde la montaña hasta la estación de ferrocarril del pueblo. Una vez en la estación de Garmisch-Partenkirchen, hay otros dos kilómetros caminando hasta el parking del Olympia-Stadion, si bien hay transporte público.

Ruta 2 (B). Partiendo de Austria (Ehrwalder Alm) y atravesando el Gatterl
En nuestro caso, escogimos la ruta austriaca por ser ligeramente más corta, ya que la ascensión se completa en catorce kilómetros previstos en unas siete horas –tres menos que la ruta de Reintal–. Asimismo, es posible tomar un teleférico antes de empezar en la localidad de Ehrwald, a una cota 1.000, para ascender directamente a 1.500 metros en el Ehrwalder Alm. Es lo que decidimos hacer, ya que dudábamos de la climatología en octubre y estábamos mucho más interesados en salvar la parte alta que la base de la montaña, por la que ya habíamos caminado con anterioridad. En total tardamos cinco horas y media desde la base hasta arriba.

Nuestra ruta comenzaba así hacia las nueve de la mañana en el Ehrwalder Alm, si bien salimos de Múnich a las 6:30 horas y llegamos a Garmisch-Partenkirchen una hora más tarde. El tiempo que falta hasta el inicio lo invertimos en hacer más cómodo el regreso, luego me explico.

El primer tramo transcurre por la estación de esquí de Ehrwald entre pistas, riachuelos y arboledas. Los primeros kilómetros se andan rápido por el desnivel relativo y la amplitud de los caminos. Hay cierto tráfico hasta alcanzar la cota 2.000, a la que acuden numerosos senderistas locales en días festivos. Muchos de ellos regresan una vez alcanzado el Feldernjöchl (2.041), desde donde se obtienen unas bonitas vistas de los diferentes valles de esta zona del Tirol.

Para seguir en dirección al Zugspitze hay que mantenerse en el camino indicado e iniciar un ligero descenso hasta el paso del Gatterl. Este antiguo paso fronterizo entre Austria y Alemania mantiene las placas de ambos países, aunque nadie se encarga de su vigilancia. Una pequeña valla abierta hace las veces de frontera.

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Paso fronterizo en el Gatterl

Las vistas de camino al Gatterl son espléndidas, como también el tramo final que nos lleva al paso a través de una zona rocosa en la que hay que trepar un pelín, sin dificultades serias y ayudados por una serie de cables.

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Vista de la parte austriaca desde el paso de Gatterl

Una vez en Alemania, vemos precisamente el valle de Reintal a nuestra derecha y la cumbre del Zugspitze, por primera vez, a la izquierda. También la zona glaciar con el Schneefernerkopf (2.874 m)en el que incluso a final de verano permanece algo de nieve.

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Primera vista de la cima al entrar en Alemania de nuevo

Afrontamos una bajada sencilla y nuestra meta parece estar mucho más próxima de lo que en realidad está, pues tan solo hemos caminado unos 90 minutos y en realidad nos queda el mayor desnivel y los tramos más complicados.

A 2.051 metros de altitud, tras subir y bajar durante otros 40 minutos, alcanzamos el Knorrhütte. En este albergue soleado en el que es posible tanto comer como pernoctar en verano, se juntan nuestra ruta y la que viene por Reintal.

A partir de aquí, las cosas se van complicando lentamente. Para empezar desaparece la vegetación para ir dando paso a las pedrizas y la nieve. No lo parece pero las pendientes se agudizan y se precisa una buena forma para llegar al Zugspitzplatt con ganas de subir el trecho definitivo sin la ayuda del teleférico disponible. Los senderistas empiezan a ser habituales o, por lo menos, más que en el solitario tramo del Gatterl.

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Ascenso a la zona del Zugspitzplatt

No sin dudarlo, Mariola y yo decidimos, tras un descanso para tomar aire, afrontar esta parte por nuestros propios medios. No muy lejos de la estación meteorológica se distingue la senda –también por la ayuda que supone ver a otros montañeros por delante– empinadísima. En la primera parte presenta muchas incomodidades pero más bien poca dificultad, al tratarse de un andrajoso pedregal que, eso sí, una vez arriba nos vuelve a dejar sin aliento.

Terminada la parte del pedregal la cosa se complica un poco y aparece la vía ferrata que nos ayuda a caminar entre las rocas en dirección a la cumbre. Queda muy poco para el final y, pese a algunas partes más complicadas, la ayuda que suponen los cables de acero es más que suficiente para proseguir aunque no se disponga de arnés –de hecho, no se requiere en ningún momento en los mapas y prospectos informativos del club alpino–.

Eso sí, se requiere paciencia y algo de atención y concentración, pese al cansancio. Se necesitan unos 30 a 45 minutos para superar esta parte final, en la que nos movemos entre rocas por la cresta, disfrutando ya de un paisaje espectacular de valles y picos alpinos, en la cara tirolesa, de valles, bosques y lagos, en la cara bávara.

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Parte final de la vía ferrata que conduce a la plataforma de la cima del Zugspitze

De repente, cuando las fuerzas empiezan a faltar, nos vemos por fin arriba del todo, encontrando a cientos de personas, la mayoría frescos como una rosa, que aguardan bebiendo una cerveza en el techo de Alemania.

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‘Biergarten’ en la cima

En nuestro caso y cumplida la misión, decidimos salir de allí rápidamente, para comer mucho más relajados en la base de la montaña. Antes, nos detuvimos solamente unos minutos para recrearnos y fotografiarnos por última vez ante todas aquellas montañas desnudas, que parecían esperar impacientes el regreso del frío bajo un cielo azul que nos regaló la inmensidad.

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Los Alpes, desde arriba

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Otra vista de los Alpes, en este caso septentrionales. A la izquierda, la cruz que marca nuestra cumbre

Nota para el viajero
*Aunque muchos se acercaban desprotegidos –incluso en vaqueros y zapatos– a tocar la cruz dorada que identifica la cima de 2.962 metros en el Zugspitze, nosotros desistimos de cruzar estos dos o tres metros de cresta hasta el lugar al no llevar arnés. En este punto es en el único que se exige el uso de equipamiento de escalada, si bien es cierto que no existe control. No vimos la necesidad de saltarnos la norma por un detalle menor.

Sobre la bajada, la hicimos en el teleférico austriaco. Tras analizar bien la excursión, por la mañana habíamos aparcado el coche en la base de este teleférico, el Tiroler Zugspitzbahn de Ehrwald. Luego tomamos el autobús de línea allí mismo para llegar hasta el pueblo y en concreto a la base del pequeño remonte que tomamos antes de iniciar la excursión. Ambos remontes, que marcan inicio y final de la excursión, distan unos cinco kilómetros. Por esa razón y sabiendo que acabaríamos muy cansados, aparcamos el coche en el lugar donde finalizó nuestra excursión y nos fuimos en autobús al otro extremo. Todos los transportes del día, autobús, remonte inicial a Ehrwalder Alm y Tiroler Zugspitzbahn del final nos costaron 32 € por persona, usando el Wander-Ticket Gatterl. En resumen, tardamos diez minutos en llegar de la cima al parking.

Más información disponible en alemán en este folleto del Deutscher Alpenverein: Sicher auf die Zugspitze (pdf)

Web de la cara bávara, con información de rutas, remontes, etc: www.zugspitze.de

Web de la cara austriaca: www.zugspitze.at

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Diari d’Oktoberfest (VII): sobre com reservar una taula

Entrem en el cap de setmana final de l’Oktoberfest i vinc tard amb este post, però he rebut algunes preguntes al respecte i pagava la pena fer una menció. Alguna gent vol saber com aconseguir una taula amb reserva per a celebrar el festival amb calma. Sense empentes ni estar estrets, sense que la cambrera de torn ens done presses per a acabar-nos la cervesa i encomanar-ne una altra o bé fer-nos fora. Sí, aconseguir una taula en propietat durant unes hores al Wiesn és, efectivament, garantia de passar una bona estona entre amics amb major llibertat de moviments, bevent només el que ens abelleix, sense que ens puguen cridar l’atenció mentre dure la reserva –per no beure, vull dir–, etcètera. Però com aconseguim eixa reserva? Per començar, allò principal és encomanar-la amb moltíssima antelació. Això és, posant-nos en contacte amb la carpa que ens interessa al més de gener o febrer, com a tard. Fins i tot és una bona idea escriure-hi o telefonar-hi a tres o quatre carpes diferents per si alguna de les que ens registra ens deixa tirats en l’últim moment. Allò normal, de fet, és que les empreses que gestionen les tendes ens apunten en les seues llistes i ens confirmen si ens donen la taula desitjada o no cap a la primavera, allà per abril o maig. És quasi impossible que, si som desconeguts, ens faciliten una reserva en cap de setmana o en torn de vespre. Això està venut abans de començar. Siga com siga, una vegada ens confirmen l’espai, ens donen un termini determinat per a fer efectiu el pagament. Calma, reservar una taula no ens costarà més car que anar a Oktoberfest per lliure. Almenys si fem idea de menjar i beure, com és lògic. Per què? Perquè el pagament de la reserva de taula es correspon amb uns 30 euros per persona i ens acostumen a demanar reserves de unes 10 persones per taula. Paguem per tant uns 300 euros en total, si bé amb eixe preu, segons la cerveseria escollida, ens inclouen dos litres de cervesa i un tiquet de 10 euros bescanviable per menjar. Per persona, vull dir –és a dir, ens donen uns 30 euros per cap en menjar i beure–. Són els mateixos preus que pagaríem anant per lliure, sense cost addicional per fer la reserva. Per tant, això de reservar una taula a l’Oktoberfest és només una opció factible per als visitants més previsors, que no han de caure en el desànim si l’intent de tancar la reserva a l’hivern es fa interminable. A la resta només els queda l’opció de matinar per a fer-se un forat a primera hora del dia. O bé, anar-hi els dies de menor afluència de públic.

*Nota per al viatger
Tots els contactes de les carpes i la informació detallada sobre el tema, en alemany, estan disponibles en aquest enllaç extern de la web oficial de Munic.

#rutaBayern: el museo Audi

Aunque no sea un gran aficionado al mundo del motor, desde mi llegada a Múnich he visto como se ha ido despertando mi curiosidad por la industria automovilística. Supongo que si me hubiese mudado a Fuerteventura hubiese acabado interesándome por tomar el sol, el surf o el submarinismo. Tengo claro que voy a terminar visitando, o al menos ese es mi deseo, los museos de las cuatro grandes marcas de coches que aún exhiben músculo en el sur del país. Esto es (por ventas en los primeros meses de 2013): BMW, Audi, Mercedes y Porsche.

'Uno de tantos' aparcado a la puerta del Audi Forum

‘Uno de tantos’ aparcado a la puerta del Audi Forum

Lo paradójico es que, pese a vivir a unos pasos del cuartel general de Bayerische Motoren Werke (BMW) e incluso haber pisado y fotografiado el recinto en numerosas ocasiones, el primero de los museos que he visitado a fondo es el de Audi, en Ingolstadt. Fue hace unos días, tras la segunda visita a esta pequeña ciudad industrial de la Alta Baviera en la que un cartel que indicaba Audi Forum despertó definitivamente mi curiosidad.

Uno se pasea por Ingolstadt y tiene la sensación de hacerlo por un inmenso concesionario de Audi al aire libre. No es de extrañar, si tenemos en cuenta que la planta y las instalaciones centrales de la compañía emplean a más de 35.000 personas en esta ciudad que ronda los 128.000 habitantes. No se cuántos miembros de la clase pasiva tienen en Ingolstadt, pero serán muy pocas las familias allí que no cuenten con uno de sus miembros trabajando, directa o indirectamente, para Audi.

Como soy bastante ignorante en el asunto, lo cierto es que entré en el denominado Audi Forum –en el que encontramos la planta, el complejo de oficinas, pero también una zona para visitantes con concesionario, área de restauración y el museo de la casa– tratando de buscar respuestas en clave bávara para conocer el origen de la marca de los cuatro anillos.

Nada más lejos de la realidad: ni la marca de los cuatro anillos nace como una sola marca, sino como la unión de cuatro –a las que se sumará otra empresa, NSU, en 1969–; ni el origen de la misma lo encontramos en Ingolstadt, ni siquiera en la hoy próspera Baviera.

Nacimiento de Auto Union. /WEB

Nacimiento de Auto Union. /WEB

El principio de los principios de Audi se llama August Horch, que en 1899 empezó con un taller de automoción en Colonia. No le gustó el devenir de su propia compañía, al señor Horch, por lo que una década más tarde decidiría emprender una segunda aventura, en este caso con la nueva Audi en la ciudad sajona de Zwickau. Audi, cuyo nombre responde a un intento de trasladar al latín su propio apellido –que significa oír–.

Pero tampoco deberían de llevarse tan mal, pues en 1932 ambas casas participaron de la fusión que dio nombre a la denominada Auto Union AG, o la creación de la marca de los cuatro anillos. Tanto aquella Audi como Horch, DKW y Wanderer, se integraron en este grupo reconocible por su actual logotipo, si bien siguieron desarrollando sus propias líneas de trabajo, productos o incluso mantuvieron sus distintivos y personalidad. Así, Horch se dedicaba a los vehículos de gama alta, DKW fabricaba motocicletas y coches de gama baja, mientras que Wanderer se centró en la media.

Un coche muy especial: Horch histórico rescatado hace unos años en Texas

Un coche muy especial: Horch histórico rescatado hace unos años en Texas

Más paradojas, tras la Segunda Guerra Mundial las dependencias principales del grupo en Sajonia –o lo que quedó de ellas– quedaron enmarcadas en la RDA y lo que algún día había sido un complejo destinado a la creación de autos exclusivos pasó a dedicarse precisamente a todo lo contrario: la construcción de un automóvil popular y accesible a todos los públicos, el Trabant.

Y entonces, ¿qué pinta Ingolstadt en todo esto? Hasta el estallido de la guerra, esta pequeña ciudad acogió una de las plantas de Auto Union, siendo elegida como cuartel general tras la refundación en 1949.

Es en la mitad del siglo XX cuando Auto Union realmente toma fuerza internacional, tanto en la concepción de autos de alta gama como de deportivos y para competición, alcanzando posiciones de liderazgo en competiciones especializadas y acercándose a ello en el mercado. No en vano, en el primer semestre de 2013 vendió 780.000 unidades, muchos de los cuales siguen fabricándose en la misma Ingosltadt, junto al museo que da cuenta de todo ello.

Pareja de 'audis', mítica línea deportiva de los 80

Pareja de ‘audis’, mítica línea deportiva de los 80

'Audis' de competición

‘Audis’ de competición

Por añadir, lo único que realmente conocía antes de entrar allí: que desde 1969 y tras la incorporación de una quinta marca a Audi –NSU–, esta forma parte del Grupo Volkswagen. Durante algún tiempo trasladó su sede a las inmediaciones de Stuttgart, para regresar finalmente a la Alta Baviera donde se erige el mencionado complejo.

Nota para el viajero
*La entrada al museo Audi, en un acristalado edifico redondo, cuesta únicamente dos euros. Los más ávidos de información se pueden sumar a uno de los tours, por cuatro euros para adultos, que tienen lugar a diario en alemán e inglés –en este caso de lunes a viernes a las 14:15 horas–.

Asimismo, existe la posibilidad de realizar tours personalizados según demanda, así como de visitar la planta de producción. En este caso, la entrada cuesta siete euros, la mitad para estudiantes y menores de edad, con varias visitas al día. La de inglés comienza a las 11:30 horas. Todas son solamente en días laborables.

Además de explicaciones históricas, la exposición del museo está dividida en tres alturas que se recorren cronológicamente de arriba abajo. Se exponen unos 80 coches y motocicletas correspondientes a las cinco marcas históricas de Audi. Junto a máquinas muy antiguas encontramos algunos de los coches más románticos de la casa, deportivos de los 80 o incluso modelos de alta competición como los empleados en las 24 Horas de Le Mans.

En este documento en pdf (en inglés), aparece toda la información sobre horarios, tours, accesos, etcétera.

*Por otro lado, a los interesados en el tema les recomiendo sin duda la lectura de este post de 2011, titulado Viaje al centro del automóvil II. Museo Audi y Audi Forum en Ingolstadt y publicado en el blog ¿Dónde está el depósito? Ofrece abundante información de interés, sobre el museo, desde el punto de vista técnico y sentimental. Otro artículo interesante en español sobre Audi es el publicado en 2009 por el suplemento de motor del periódico EL MUNDO (Un ejercicio de constante superación).

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Diari d’Oktoberfest (VI): Quan no anar-hi

Ara fa un any exactament advertia al mateix Quadern que si n’hi ha moments en els que més val no passa per l’Oktoberfest eixos són principalment a les tardes de cap de setmana o bé en vespres de festiu. Com que la memòria afluixa amb el temps anit vàrem repetir la jugada i l’experiència fou tan penosa com l’any passat: impossible accedir a qualsevol carpa de recinte des de migdia, en superar totes l’aforament. Impossible ni tan sols passejar amb normalitat pel Wiesn, en el dissabte boig del cap de setmana italià. En fi, per si algú segueix preguntant-se quan anar i quan no anar a la festa, adjunte la taula que han elaborat des de l’Ajuntament de Munic en la que fan la seua previsió d’afluència de gent (2013):

Wiesnbarometer 2013. /MUENCHEN.DE

Wiesnbarometer 2013. /MUENCHEN.DE