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¿Y tú, qué quieres ser de mayor?
Hace algún tiempo que conocí a Cristina Rico en Múnich, la vívida imagen del talento que se traslada desde España a Alemania. Ella llegó mucho antes de que la fuga de talentos se convirtiera directamente en una sangría, aunque su experiencia, en lo laboral, me pareció casi de obligado conocimiento. Cuando supe que se había embarcado en una empresa para ayudar a planificar la carrera laboral -y a encontrar el trabajo ideal- a jóvenes talentos de España y Europa lo vi claro: eso da para una entrevista.
Cristina Rico García, un poco de aquí y un poco de allí. Puro talento. 30 años, nacida en el País Vasco. Nueve años viviendo en Alemania, tras llegar procedente de Málaga para completar sus estudios universitarios en la Universität Ulm. Es Ingeniera en Telecomunicaciones, recientemente doctorada. Trabaja en la Agencia Aeroespacial Alemana (DLR), aunque acaba de reducir su jornada a dos días semanales para poder dedicarse a su proyecto personal: Goelite.org, o una plataforma online que ayude a jóvenes ingenieros y licenciados de toda Europa a la hora de planificar su carrera profesional incluso a encontrar trabajo. Cuando publico esta entrevista, diría que anda por California tratando de averiguar a qué huele Silicon Valley.
¿Cómo surgió la idea de Goelite.org?
Cuando llegué a Alemania en una reunión en el DLR me di cuenta de lo complicado que es conseguir estudiantes brillantes para trabajar en las investigaciones. Aquel día intervine y propuse buscar a los mejores universitarios de mi universidad en España para traerlos aquí. La cosa funcionó, desde 2008 han venido unos 25 estudiantes de ingeniería con aquella iniciativa, para realizar el Proyecto de Final de Carrera en el DLR. Algunos de ellos se han quedado trabajando y muchos de los que no lo han hecho lo han decidido por voluntad propia. Todos están maravillosamente colocados.
Al ver las posibilidades, hablé con compañeros de otras universidades españolas y ahora se ha sumado la Universidad de Oviedo, mientras que otras escuelas podrían hacerlo en breve.
Con todo esto, empecé a pensar que esta idea se podría trasladar a otras empresas e institutos de investigación, que andan buscando a estudiantes y recién licenciados con un expediente brillante. Durante tres años todo esto lo hemos estado comentando casi a diario los que ahora somos los tres socios de la empresa hasta llegar a la idea de Goelite.org, que ha evolucionado.
¿Cómo?
En realidad, nuestros objetivos actuales van más allá de la idea inicial. Por un lado queremos ayudar a los estudiantes de último curso y jóvenes licenciados a planificar su carrera profesional. Para eso estamos implementando un planificador de carrera. Por otro lado, queremos ayudar a estos mismos a encontrar el trabajo que buscan, mientras que a las empresas les facilitamos a su vez a las personas que andan buscando. Esto es lo que hemos empezado a hacer ya en la fase inicial del proyecto en que nos encontramos.
¿Se necesita un expediente académico sobresaliente para entrar en vuestra red?
Al principio yo me di cuenta de que los estudiantes brillantes en España se pueden sentir desmotivados, ya que a veces da la sensación de que allí no se valora la excelencia académica en el mundo de la empresa. Lo importante es aprobar y punto. En Alemania es totalmente diferente, las empresas salen a la caza de los mejores alumnos y les ofrecen becas para mejorar su formación y luego quedárselos. Hasta los partidos políticos o las iglesias ofrecen becas a los mejores estudiantes y oradores.
La idea inicial era recompensar a esos talentos, en clave española, pero el proyecto ha ido creciendo. De entrada, el idioma oficial ha pasado a ser el inglés, ya que queremos que sea una herramienta a nivel europeo (la web está traducida al alemán y al español solo en la portada). Además, queremos ayudar a todo tipo de profesionales, aunque hemos empezado por ingenieros y licenciados en el campo de las ciencias.
Entonces, ¿cómo definirías Goelite.org en este momento?
Concretamente, como una plataforma de identificación de excelencia y de búsqueda de empleo a nivel internacional. También como un planeador de carrera profesional. O dicho de otra forma, queremos ser como un coach online, una figura que identifica lo que quieres ser en la vida y te ayuda a conseguirlo. Te dice lo que has de hacer para conseguir lo que quieres.
¿Qué significa lo de planificador de carrera?
Es una herramienta en la que trabajamos y que está pensada para detectar los intereses, aptitudes y carencias de la persona que quiere optar a un trabajo. Una vez detectadas, propondremos un camino a seguir (en formación) para conseguir el objetivo final que no es otro que el puesto de trabajo deseado. Hay quien querrá ganar mucho dinero y hay quien buscará otros aspectos como la motivación, nosotros simplemente queremos ayudar a conseguir la meta laboral de cada uno. Unos estarán más preparados para conseguirla, otros tendrán que empezar desde la base, en función del trabajo deseado, preparación, experiencia propia, etc.
Comentas que empezáis con estudiantes de ciencias.
Sí. A medio plazo veo a Goelite.org trabajando con enfermeras, médicos o licenciados en Administración de Empresas, pero hemos empezado por lo que conocemos mejor. Sabemos que Alemania necesita mano de obra cualificada en sectores relacionados con las ciencias, desde matemáticos a informáticos, ingenieros biólogos o químicos.
¿Cuál es vuestro punto de partida?
Para empezar (después de un par de meses en fase beta) tenemos más de 1.000 jóvenes europeos registrados, la mayoría españoles pero también griegos, alemanes, etcétera. En cuanto a las empresas, empezamos con una decena de empresas alemanas, entre ellas el DLR y varias firmas punteras relacionadas con el sector automovilístico (ya han firmado varios convenios para colocación). Tenemos unas decenas de ofertas laborales en este momento, que entran y salen según se cubren. Pero esto es solo el comienzo, casi en fase de pruebas. La idea es sumar a corto plazo varias empresas y al menos diez usuarios nuevos cada día.
¿Es fácil encontrar el trabajo deseado en Alemania?
A veces tendemos a pensar que la demanda de trabajadores cualificados significa que aquí son bienvenidos todos los ingenieros europeos, sea cual sea su perfil. Muchas veces están las vacantes, pero las empresas alemanas no van a cubrir el puesto si no dan con el perfil adecuado. Eso significa, por ejemplo, conocer el idioma o tener experiencia previa. No basta con la formación académica básica.
Por otro lado, a nosotros nos gustaría trabajar con empresas españolas. Quizá peque de utópica, pero mi ilusión sería fomentar la movilidad de trabajadores europeos cualificados a nivel internacional.
¿Es esa la meta final de Goelite.org?
Hace unos años, moverse de una ciudad a otra en España era una tragedia. Ahora está a la orden del día y la movilidad laboral es un hecho en todo el mundo. Yo estoy aquí en Alemania, tratando de decirle a la gente que no soy una emigrante, sino una trabajadora europea trabajando en Europa. Creo que nuestro futuro pasa por una mayor integración, también en lo laboral. Por eso empezamos con Alemania y España, que es lo que conocemos y tenemos más cerca, pero nos gustaría hacer algo más global. El tiempo lo dirá, tenemos mucho terreno por delante y por ahora nuestros recursos son más bien limitados.
El metro de Múnich: Marienplatz
Hace algún tiempo que descubrí que el metro setentón de Múnich amaga en realidad una cuidada estética futurista. En este sentido, uno de mis pasillos preferidos es el de la estación central de Marienplatz. Como tantos miles de personas, he pasado durante meses por aquí, casi a diario, y confieso que durante mucho tiempo me pareció un lugar vulgar. Está claro que tenía los ojos cerrados.
Llenar la cesta en Alemania no es fácil
Corre el tiempo y hay cosas a las que sigo sin acostumbrar el cuerpo, por mucho que ya lleve un año apalancado en Múnich. Es incomprensible, me veo cascando rabias, pero algunas de estas cosicas que más me crispan últimamente no son precisamente trascendentales. Por ejemplo, me jode que no veas salir con mi cesta tan devanit a hacer la compra al supermercado y acabar peregrinando por todos los habidos y por haber en el barrio, única manera de llenarla.
Que digo yo que si un empresario valenciano, que somos unos cutres, ha encontrado la fórmula para meter todo lo que te hace falta en un mismo supermercado, ¿cómo es que los alemanes, que son más listos que los listos y nos sacan dos cabezas en casi todo, todavía la están buscando?
Porqué, al menos aquí, no la han encontrado ni de largo. Ni un triste híper en toda la ciudad –lo más parecido es el Kaufland; ay, bendito Kaufland, cuanto que te hecho de menos ahora que estamos a tomar por el saco y un poco más!-. Ni un solo tenjelman ni un Edeka ni leches en el que poder llenar un carro, gastarte 50 euros como Dios manda y olvidarte de rollos en una semana.
Aquí, llegas al súper –por decir algo-, rebuscas en las estanterías, compras cuatro cosas, pagas, y te vas al siguiente. Así, dos o tres veces antes de volverte a casa, lo que puede incluir incluso una visita al bio de rigor o al ortera, que por cierto no es vendedor con un polo rosa de lacost, es un supermercado de bebidas.
Claro, que luego pongo la tele en internet y me veo al empresario valenciano, el del supermercado bueno, sacando músculo y regalando perlas a los españolitos del tipo “tenemos que trabajar como chinos para seguir viviendo como españoles” -no me jodas Juan!-.
Pues eso, que visto lo visto no tengo ni puta idea de qué es mejor, comprarlo todo en Mercadona o hacer un vía crucis por los supermercados del barrio.
(Això sí, mama, el safrà per a la paella i la gasosa de paperet, segueix enviant-les, que d’això no en tenen en les botiguetes.)
Regreso al futuro en un vagón de metro
La primera vez que subí al metro en Múnich experimenté la extraña sensación de haberme colado por un agujero negro para retroceder varias décadas en el tiempo. Concretamente, aquello fue un viaje a los 70 subido en aquel tren de vagones familiares. Lo que más me impactó, fuerte olor a zotal aparte, fueron los otrora confortables asientos de polipiel azul oscurecidos por el paso de los años y los restos de mil y una batallas impregnando todo el sufrido suelo. La iluminación de neón amarillento y los mensajes monótonos emitidos analógicamente a través de la megafonía de los coches –el típico Bitte züruck bleiben-, colaboraron a edificar aquella atmósfera arcaica con la que me he ido familiarizando con el paso del tiempo. Incluso las estaciones más antiguas, con sus azulejos de colores, parecían contagiarse del ambiente en ocasiones a medio camino entre La naranja mecánica y Vente a Alemania Pepe. Con los reiterados viajes subterráneos a través de esta ciudad, he ido conociendo la inmensa mayoría de estaciones, las líneas nuevas y los trenes modernos que se siguen combinando con los viejunos, los de mi trayecto iniciático, ambos modelos carrozados de azul y flanqueados por la figura tradicionalista del Münchner Kindl. He aprendido a apreciar el ruido de los vagones, que si se escucha es más por el silencio sepulcral que suele acompañar al pasaje que por razones supuestamente de desfase tecnológico. Y, para propia sorpresa, he comprendido, a base de abrir bien los ojos, que el metro de esta ciudad en versión Múnich 72 es en realidad más vanguardista de lo que puede parecer a simple vista. Quizá sea una modernidad desconocida hasta ahora para mi, basada en el principio de no tocar lo que funciona, pero modernidad al fin y al cabo. Por si fuera poco, la semana pasada descubrí estas magníficas fotografías del muniqués Nick Frank sobre el U-Bahn y no pude resistir la tentación de salir en busca de algunas fotocopias. No me gusta prácticamente ninguna de las mías, adjunto simplemente las tres que menos me desagradan.
Entrevista
Sí, mama, encara no he fet res de bo en Alemanya i ja em fan entrevistes. Encara que siga per a dir bobaes i romanços, que saps que tinc corda. Et passe l’enllaç per si vols redescobrir la meua història (rellegint un sempre troba coses noves, fins i tot dins de casa): Experiencia de un periodista en Munich, Alemania. (Grande, Cristina Rico)







