Category: Opinió/ Opinión
#rutaBayern: després dels dies grisos
En més de deu dies no havíem vist la llum del sol. Aigua, vent, fred, neu. Maig? Sí, maig. Primavera, en principi. I en final. Quan estes coses passen, a Baviera, i passen, el resultat és que la moral, ni que un siga de l’Alcoyano, acaba pel terra. I és quan un pensa en enviar-ho tot a pastar fang, quan arrossega els morros arran de terra i la mala llet es fa palesa en la cara, que, de la forma més increïble per inesperada, surt el sol com si no hi hagués demà. Adéu núvols, i ràpid, ni que siga per un parell de dies; hola ulleres de sol, mànigues curtes, somriures col·lectius. I gaudeix de nou del cel blau d’aquesta terra, que és com el de totes les altres però, no sabria dir per què, fa un gust diferent. Quin regust de bo. I si a la ciutat és increïble el panorama, res com coincidir amb Llorenç, en dies com aquestos, a dalt de tot, allà on la neu fresca de la primavera ho enlluerna tot mentre es desfà i no, a presses i correres. És aleshores quan recorde perquè aquesta terra em resulta tan meravellosa, malgrat tot.
Més posts de viatges sobre Baviera a:
Noves. Esperant les proves… d’impressió
Setmanes dures, faena feta. Diuen que demà és festiu. Quina sort que tenen alguns. Però no em queixe, mare, perquè tot va i, n’estic convençut, anirà rodat. No t’ho he dit, encara, però el material estava tot venut des de feia temps, així que ens hem posat a treballar, en plural, per tal de parir la segona edició del llibre. I ve en camí, ara sí. Esta setmana, després de molts mesos de suor i d’assaigs nocturns i diürns, tinc la sensació que per fi, la guia està enllestida i és hora de donar a llum. Sensacions, i ja tocava, que açò estava fent-se llarg i més llarg. No cantem victòria, però, fins dijous que ve no en sabrem res, de la guia, doncs per ara només espere les proves d’impressió que hem encarregat, com no, a Barcelona. No ho puc evitar, Guillermineta, Barcelona em tira. Mentre arriben i no els resultats, emoció en tenim, tots dos, perquè ja saps que la meua emoció és la de la meua xica. Tranquil·la, sé que et preocupa, però ella em tira més que Barcelona, que parir un tros de paper i que totes les collonades que faig al dia juntes. En resum, que tenim noves, però no t’emociones perquè no són definitives. Encara tardarem unes quantes setmanes per a poder celebrar, si tot va bé, que tenim per fi amb nosaltres a la nova criatura. Ah, per cert: el nom serà el mateix: Múnich, una guía que nació muniqueando. Segona edició.
¿Hablar alemán como un alemán?
¿Es posible aprender correctamente alemán cuando se empieza a estudiarlo en la edad adulta? ¿Se oye menos español en las calles de Múnich, de un tiempo a esta parte, o es que mis oídos han dejado de percibirlo? Estas y otras preguntas me repito últimamente. En busca de respuestas acudí el otro día a Marcelo Ávalos, el responsable de Tandem, la academia en la que he venido estudiando alemán desde que llegué a la ciudad, y con la que colaboro desde hace algún tiempo como profesor de español.
En pocas palabras, Marcelo me confirma que aprender y dominar el deutsch en la edad adulta es factible, si se realiza un esfuerzo considerable de forma continuada, aunque llegar a hablarlo como un nativo es otro asunto. Aunque, bien visto, tampoco se trata de aparentar ser alemán sin serlo, quizás de interactuar con ellos plenamente, ¿no? En cualquier caso, estas son las reflexiones de mi interlocutor:
Existe el comentario generalizado de que el alemán resulta especialmente complicado para los hispanohablantes. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
Yo no diría que el alemán es una lengua especialmente complicada para hispanohablantes. Sin embargo, estos tienen dificultades específicas, por ejemplo, con el género de los sustantivos.
¿Cuánto tiempo se necesita invertir para poder alcanzar un nivel aceptable de alemán?
Para lograr un nivel avanzado de alemán, lo que es el nivel C1 o C2, es necesario dedicarse intensamente al estudio del idioma participando por ejemplo en un curso intensivo de al menos 20 horas lectivas por semana. De esta manera, un estudiante necesitaría aproximadamente unos 10 a 12 meses para llegar a ser un usuario competente del idioma y estar preparado para sostener el TestDaF, examen de alemán como lengua extranjera, que es un requisito para matricularse en una universidad alemana.
Y conseguir un nivel perfecto, o nativo, ¿es posible?
Lamentablemente, los adultos, por lo general, ya no tienen la capacidad lingüística para aprender una segunda lengua a la perfección, tal y como la dominan los nativos del alemán. Sin embargo, hay personas que logran acercarse mucho a ese nivel. Es el denominado near native speaker.
En cuanto a la llegada de españoles a Múnich, ¿de qué forma se notó para la escuela el incremento de españoles en la ciudad durante los peores años de crisis en España?
Tradicionalmente suelen venir muchos estudiantes de España para hacer un curso de alemán con Tandem en Múnich. Los motivos son muy diversos: Las escuelas Tandem de España, sobre todo la de Madrid, tienen mucha reputación por lo que la gente interesada en cursos de alemán en Alemania opta por un curso de alemán en Tandem. Y visto desde un contexto europeo, los españoles muestran mucho interés por aprender alemán y, a consecuencia de la crisis económica, en los años 2012 y 2013 el número de estudiantes españoles subió notablemente.
¿Y, ahora, habéis notado un descenso de españoles matriculados?
La verdad que sí. Actualmente las inscripciones (de españoles) han bajado a un nivel promedio de los últimos diez años.
*Tandem München
La escuela de Múnich es miembro de Tandem Internacional, una asociación de instituciones de enseñanza independientes. Aunque parezca una cadena al uso, en realidad los centros de idiomas Tandem únicamente colaboran a la hora de compartir información en aspectos como la metodología docente, la administración o el marketing. En el caso de Múnich, la escuela nació como una asociación en 1988, en origen fundada por ocho estudiantes de alemán como lengua extranjera, entre los que se encontraban los actuales propietarios: Marcelo Ávalos y Jutta Huber. Imparten clases de alemán, pero también de inglés, español e italiano.
La terrible llengua alemanya
Han passat gairebé 150 anys des que Mark Twain es va deixar caure uns mesos per Heidelberg amb l’esperança d’aprendre alemany. L’enginyós pare de Huckleberry Finn va quedar tan impactat amb la magnitud de la tasca que ens va llegar un esclaridor relat sobre l’assumpte en el seu llibre de viatges Un rodamón a l’estranger (1880). Die schreckliche deutsche Sprache, o El terrible idioma alemany. Fa un parell de setmanes que el citat text va caure a les meues mans, gràcies al bon fer del meu mestre Hardy, que degué pensar que la classe tenia la moral pel terra aquells dies. D’un cop de ploma, aquella història ens va pujar la moral a tots, a més d’esbossar algun somriure. Segons Twain els que no han estudiat mai alemany no poden fer-se una idea seriosa de tan complicat com pot arribar a ser. Fins al punt que un mai acaba d’aprendre com atribuir el gènere d’un vocable, dubta i segueix dubtant davant la declinació del cas en una oració complexa, i pitjor encara, s’acovardeix davant el grapat d’excepcions que salpiquen la gramàtica germana. Menys mal, Marc Twain, que ja en som dos, doncs va haver-hi un temps en què vaig arribar a somiar que realment era jo l’únic ruc, tal com s’havia encarregat de repetir-me temps enrere un altre professor d’anglès que vaig tindre de menut.
Ya es primavera en…
Estaremos de acuerdo en que en España son los grandes almacenes los que, a menudo, dictan la llegada de una nueva estación del año. El termómetro, en buena parte de la península y cada vez más, pinta más bien poco. Así pues, es gracioso y cuanto menos extraño, pero real, ver a la chavalería paseando embufandada por Valencia capital en pleno diciembre, malditos días de diciembre de diecipico grados a la sombra. ¿Para qué querrán estas gentes usar guantes y bufanda? Esa pregunta, que me hago cada vez que desembarco por casa como el turrón, quizás deberíamos de hacérsela a los del triángulo verde. Aquí, por suerte o por desgracia, Guillermina, nada de nada. No hay almacén que pueda con las nevadas en pleno mes de abril, porque al invierno le cuesta nada y menos entrar pero no veas como se pone de pesado para salir. Hoy, por fin, parece que escampa y volvemos a los amagos de la primavera. Y tan en serio, a casi 20° dice el teléfono que nos vamos a poner estos días. Ya estoy salivando. Yo y media ciudad. Esta mañana, al salir de casa en la bici y todavía prácticamente a punto de nieve (las mañanas son frías sí o sí, ya sabes), me he cruzado con una ristra de alemanes y alemanas en modo primavera. De golpe y porrazo, han sacado del armario toda la artillería: las gafas de sol, fundamentales; las camisetas de colores fluorescentes, que cosa tan bonita y veraniega de ver; los botines de lona, unas converse más bien roñosillas a ser posible, y los pantalones pitilleros, dejando tobillo a la vista por supuesto. Así son ellos. Y yo también, sí, que no hay para menos. Después de una semana de tormentas, frío, nieves, turistas… regreso a la normalidad. Y me relajo. De hecho, igual demasiado. Hoy me atrevido a venir a la oficina (toca ECOS) con mi camisa de flores. Madre, es la alegría, pero no sufras porque no te hablo de la hawaiana. Esa, mi preferida, para más adelante. La de hoy es algo más sencilla, una que tengo azul, fea, pero muy fresquita. Y cómoda. La he bautizado como la varufakis. Muy chula. Pero sí, me estoy dejando llevar… igual demasiado. He vuelto a las andadas y menudas patillas, ahí sí que se me ha ido la mano. O la falta de ella. Una visita al peluquero no estaría de más. Creo que por aquí me llaman el despeinao. Prometo ponerle remedio pronto. Y una afeitadita. Palabra. Por lo demás, bien, ya te digo. Mariola mismo se ha contagiado de la fiebre de la primavera. Lleva dos días sin pisar el metro, yendo al trabajo a pedales, como otros tropocientos vecinos del barrio que me han colapsado el carril bici. No los culpo, ya se sabe: “Ya es primavera”… en Múnich, y hay que aprovecharlo. Mientras dure, claro.
Dijous Sant
Tot el dia amunt i avall, passejant una i altra vegada la ciutat. Que ningú no s’equivoque, treballant. La veu va camí d’apagar-se i açò, la Setmana Santa, just acaba de començar. Fred, neu, pluja, vent… i, només al final, cel blau i sol. Són preciosos aquestos vespres humits de la primavera bavaresa. Olor a fresc, a net, gotes d’aigua sobre els vidres de la casa. No ho puc evitar, una altra vegada al carrer. Ara per plaer. Faig la volta al barri i passe per davant de l’església, la parròquia tan moderna del barri que tant m’agrada. De camí, tinc la sensació que em creue amb un beato. Ací també n’hi ha, i no són pocs. I hui és Dijous Sant, ara caic. A punt d’entrar la nit, han encés els llums a l’església. No puc evitar obrir un cèntim l’enorme porta de vidre. És clar, és moment de missa. Solemnitat, sona l’orgue de rerefons. Uns senyors vestits de blanc donant el sermó. Hi ha coses que no canvien. Només falta la processó. Preciós, però no és paisatge per a mi. A fora, uns metres més enllà, els darrers raigs de sol colpegen sobre el canal mentre els ànecs naden a contra corrent. Les teulades dels palauets m’enlluernen. És el coure que recobreix les cases més opulentes. No és or, però ho sembla. I podria ser-ho, no serà per mancança. Curiosa escena. A poc a poc s’imposa el vermell en l’horitzó i darrere arriba el blau obscur, i al final, a la porta mateixa de casa, el negre. És de nit, una nit de dijous d’abril.
El paper (per fi)
Gairebé dos anys, tres-centes hores de cua a les diferents administracions públiques de la ciutat, quatre exàmens, milers d’euros, un grapat de constipats, 19 certificats i 29 visites a l’oficina de trànsit després, hui, per fi hui, he rebut en mà l’últim de tots els papers que he necessitat i que espere necessitar per poder dur avant tot el que vull emprendre i el que ja porte entre mans. Es ist schon vorbei. Finito. C’est fini. It’s over. A otra cosa, mariposa. Bon vent i barca nova. És hora de passar pàgina, doncs. I de seguir endavant. El paper, per cert, és de color blau i amb el groc que ja tenia pense que és un dels més grossos que he rebut en ma vida a hores d’ara, després de la partida de naixement, els papers de la boda, el títol de la carrera, la cartilla del banc i la llibreta de comandes d’Antonio i Guillermina. És a dir, fonamental, n’hi ha qui diria existencial, però jo no ho tinc clar, això. Ho he intentat, però el dia hui no és ni millor ni pitjor que el d’ahir. Si de cas pel sol i els 15º a Munic, res a veure amb el certificat. Igual és que em tenien anestesiat, amb tota esta història. O serà una qüestió metafísica, al cap i a la fi un paper és només això, un paper.
Se asoma la primavera
Probablemente, o más bien con total seguridad, se trate de un espejismo, pero lo cierto es que van un par de días en los que la primavera parece desperezarse. El día, por fin se alarga, tanto por abajo como por arriba, y eso que todavía nos queda lo mejor: el cambio de hora. Pero ya se nota la luz al final del túnel del invierno muniqués, y más estos días de nubes altas y azul cielo. Estamos de suerte. Temperaturas agradables y sol, mucho sol. Por fin. Fresco, pero ni rastro de nieve. No cantaré victoria. Sea como sea, y a la espera de que la posa se confirme con la apertura de las primeras yemas, lo de esta semana lo siento yo y, parece, toda la ciudad. Los de las bicis volvemos a pedalear las calles como si no hubiera un mañana, los pedantes timbres suenan entre adelantamiento y adelantamiento, y, yo, reconozco, me siento mejor que bien sobre ruedas en los albores de un tiempo mejor. Ojala.
Febrer; anhels
Febrer avança i tinc la sensació que tot se’m queda curt. La llum, per molt que cada dia en tenim una mica més, se’m queda curta; els dies, volen; les hores, me’n falten. No trobe el moment d’alçar-me al matí i, una estona després, quan he aconseguit deixar per fi de badallar, resulta que ja és migdia i, pitjor encara, en un tres i no res, de vesprada o de nit, que al cap i a la fi en febrer és el mateix. No arriba el moment d’escriure-hi, al Quadern, tot i que van arribant noves de tots els colors, també de bones i de molt bones. El que no tenim enguany, per primera vegada des que estem a Munic, són vacances d’hivern. Quin nyap. A canvi, faena i més faena. Pufff. I fred, perquè enguany, sí que n’hem tingut i en tenim, d’hivern. Fa més d’una setmana que ha deixat de nevar, però les teulades del carrer encara estan plenes de neu. Al terra, però, ja no en queda. Només gel, muntanyes de neu convertida en glaç que no paren d’ennegrir-se a cada dia que passa. Pol·lució. Polseguera. Ronya. Prompte arribarà març i, espere, la primavera. L’aigua, que vindrà, acabarà per netejar els muntons de merda del carrer, els de neu, i amb això, tan de bo, tornarà la il·lusió. D’eixir al carrer. De passejar. De la màniga curta, per començar, ni que siga baix de l’abric. De les ulleres de sol, tot i que això, reconec, potser és massa demanar. Com que no? Per demanar, que no quede.
Cuestión de voluntad
Buenos días. Seré breve y apresurado: ya sabéis, ahí vamos tramitando que te pego. A veces despachar con la Administración no es sencillo. ¿A veces? Y entonces, cuando tienes la moral por los suelos, pasan cosas. Pues eso, esta mañana he tenido un feliz encuentro con una funcionaria del Finanzamt (la Hacienda alemana). En 10 minutos me ha resuelto más asuntos que tres de sus compañeros en un mes y pico. A uno de ellos hasta le ha metido un paquetazo por teléfono. Ale pues, a fumar caliqueño. Se lo merecía. El caso es que estoy más cerca de la meta. Lanzado. Por cierto, ¿sabéis como se llamaba la señora resolutiva? Frau Will. Lo que habláis alemán podéis dejar de leer, está alles Klar. Los que no: Frau Will significa literalmente Señora Quiere. Esta historia es verídica. El nombre también. Lo ponía en el letrero de su mesa. Palabra. Dichoso encuentro.





