Inauguración

He venido reseñándolo durante varios días y sí, este fin de semana hemos tenido la oportunidad de acudir a la inauguración de la nueva Lenbachhaus. En realidad, solamente me apetece comentar ahora una imagen, la de abajo. Los alemanes son como son, con sus cosas buenas, regulares, malas y pésimas. Como todos. Con esto de la inauguración tengo que reconocerles, en todo caso, un detalle: lo importante de la reapertura del museo, en el que los contribuyentes se han dejado una pasta –como viene siendo habitual–, no fueron los discursos de los políticos ni siquiera la presencia del arquitecto encargado de la obra, Norman Foster. El enfoque ha sido totalmente diferente, básicamente con cuatro días de entrada libre en el que gordos, flacos, guapas, feas, ricos, pobres, alemanes, extranjeras, altas, bajos… hemos podido conocer las instalaciones y los cuadros de Wassily Kandinsky y Der Blaue Reiter gratis. Esto es, los protagonistas han sido la cultura y las personas. En la fotografía una señora con la piel endurecida por la miseria, moviéndose de sala en sala del museo con su vieja silla de ruedas empujada a duras penas por unas piernas hinchadas. En sus bolsas de todo menos la compra. Calle pura y dura. Dentro de la Lenbachhaus, por un rato, ella fue una más. Sé que no es gran cosa, pero lo contrario hubiese sido peor. Pienso en cómo funcionan (funcionaban) estas cosas en España y el detalle se agiganta hasta convertirse casi en algo extraordinario.

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Lenbachhaus

Després de visitar la nova Lenbachhaus, el post per a Muniqueando. El ‘rebloguege’ ací, és una parada molt interessant a Munic 😉

J.O.'s avatarMuniqueando - Guía de Múnich en español - Guía de viajes - Múnich - Munich - München

Tras una aparatosa reforma, la Lenbachhaus exhibe nuevamente su gran colección de obras del denominado Jinete Azul, el movimiento expresionista fundado en 1911 por Wassily Kandisnky y Franz Marc. Está llamado a convertirse en uno de los museos estrella muniqueses.

Después de una profunda rehabilitación de la antigua Villa Lenbach que ha durado cuatro años, ampliación de las instalaciones incluida, la galería municipal del mismo nombre reabría sus puertas el 8 de mayo de 2013.

Inaugurada en 1929 como una galería local, la popularidad de la Lenbachhaus se había disparado en los últimos años dada la importante colección de obras de Der Blaue Reiterel Jinete Azul–, el movimiento artístico fundado en Múnich en el año 1911, por Wassily Kandinsky y Franz Marc.

Las obras de éstos y otros destacados expresionistas del movimiento como August Macke, Paul Klee, Gabriele Münter o Alexej von Jawlensky, se…

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Reobertura de la Lenbachhaus

Després de mesos de seguir l’evolució de les obres de la Lenbachhaus, aquest dimecres han reobert per fi el museu. Encara m’he d’acostumar a la cobertura daurada del nou edifici, que ha estat dissenyat per l’estudi de Norman Foster -és a dir, per una legió de becaris-. Supose que saber que l’ampliació ha costat 60 milions d’euros no ajuda massa a fer-se a l’obra, a poc a poc. De moment he pres unes imatges per a un escriure un post detallat a Muniqueando i segurament esta vesprada aprofitarem que l’entrada és lliure per a veure els quadres de Kandinsky i el grup expressionista Der Blauer Reiter a Munic. Sobre això mateix, entrar al museu seguirà sent de bades fins el proper 12 de maig.

Vista de la Lenbachhaus, este dimecres

Vista de la Lenbachhaus, este dimecres

Edifici original de la Lenbachhaus, restaurat

Edifici original de la Lenbachhaus, restaurat

7 días consecutivos (del guía)

Algunas veces tengo la suerte de poder encadenar siete y hasta ocho días consecutivos de tours y excursiones de día completo. Esto, claro está, es fantástico para la economía familiar. Por otro lado, tengo constatado que puede desgastar mi salud hasta límites insospechables. Solo si resumo mi última cadena de visitas podréis entender cómo me despierto en días como hoy:

Primer día. Incorporación progresiva
Es lunes y me levanto todavía con dolor de la última excursión del fin de semana. Fue una salida de las que te dejan mella en las piernas pero la cabeza fresca y el ánimo por las nubes. Es decir, con Mariola. Pero eso fue domingo. Hoy es lunes, toca escribir y ya por la tarde acompañar a un pequeño grupo y heterogéneo en un tour especializado sobre el Tercer Reich. Hay suerte, gente encantadora, todo pasa rápido. A casa, a cenar y a dormir, que mañana será más duro.

Segundo día. Dos porteños muy porteños o mucha caña
¿Dije duro? Me quedé corto. Somos cuatro –dos de ellos porteños o bonaerenses–, en una excursión privada en tren. Pero que excursión.

–Hola buenos días me llamo Jordi…
–¿Shordi?
– Sí, me llamo Jordi y…
–Catalán, supongo…
–No valenciano, aunque el catalán es mi leng…
–¿Valenciano? ¿pero de dónde?
–De una ciudad muy pequeña –todo dicho muy rápido o será imposible acabar la frase–… y voy a ser vuestro guía durante el día de hoy.
–Mirá vos! Fantástico. Nosotros somos de Buenos Aires y hemos venido a Múnich por trabajo. La verdad es que esta es una ciudad maravillosa; pero yo no la visité casi porque ando siempre ocupado. Cuando termino a la noche estoy muerto. Es lo que tienen estos viajes, la plata es la plata, la guita, vos me entendés. Y en el tiempo libre hay que andar a conocer. Hoy estamos aquí y mañana nos vamos a Roma… –habría que cortar en algún momento pero por suerte, o no, ahí está la mujer.
–¿Por cierto Shordi vos no sabés de una peluquería donde una pueda ir a la tarde?
–Señora, a la tarde regresamos casi a las ocho y estará prácticamente todo el comercio cerrado.
–Mira, acá mismo hay una, ¿vos no podés preguntar ahora?
–Señora, que nos vamos de tour y nuestro tren sale en unos minutos y hay que ir a la Estación de Trenes.
–Shordi tiene razón cariño, dale. Hay que andar a buscar el colectivo. Se hace tarde.
–¿Y mañana?
–Mañana es 1 de mayo señora, Día del Trabajo y festivo en toda Europa. Estará todo cerrado.
–¡Y yo con estos pelos! ¡Y enferma! Y nos vamos a Roma!
–Sí mi amor pero dale.
–Si os parece vamos yendo. Como os decía mi nombre…

Esto, esto de aquí arriba, son menos de dos minutos, es una pizca de la pizca, eso no es nada. Y si no me creéis, preguntadle a un chileno de la calle a ver qué os cuenta.

Añadidle diez horas a la conversación interrupta: la batería se agota. Uno llega a casa sin saliva, desfondado por lo hablado, por lo andado, por lo escuchado, por lo sufrido… Por suerte, Mariola es fantástica y es capaz de reconstituirme antes de que caiga molido en el sofá. Mañana será otro día.

Tercer día. Más madera
Todavía medio renqueante, no estoy dispuesto a desaprovechar medio festivo con Mariola. Hace un día estupendo, sol de mayo y una temperatura envidiable. Como para comer en biergarten. Termino el pollo asado a toda prisa para llegar a tiempo de mi tour vespertino. Es otra visita abierta con un grupo mediano, variado, que se ha apuntado a la salida de tarde para andar tras las huellas del Tercer Reich en Múnich. Gente correcta en visita corta en la que no es preciso intimar. Diría que me recupero.

Cuarto día. Llueve sobre Múnich
Estaba claro, como el agua. El agua tenía que venir más pronto que tarde y ya la tenemos aquí. Por sorpresa, rompiendo pronóstico y en cantidad abundante. Y precisamente hoy, que tenía contratado un tour privado en bicicleta. Llego al hotel pedaleando, casi empapado, y con la intención de anular la visita en bici. O de cambiarla por una a pie, bajo el paraguas. Pese a todo, hoy es un día de suerte. La fortuna este cuarto día significa que me he topado con un grupo fantástico, fácil. Los acompaño en un agradable paseo de cuatro horas por la ciudad de Múnich que pasa volando. Incluso ha dejado de llover. Más aún, mañana repetimos en un grupo mixto al castillo de Neuschwanstein con esta familia y otra que está al caer.

Quinto día. Placentera excursión al castillo
Es un buen día. Por delante una excursión con un grupo de quince personas que resulta ser de lo mejor que he recibido en bastante tiempo. Buena gente, de la que ayuda a que todo salga perfecto. Y así es, con alguna incidencia menor como que el castillo de Neuschwanstein está a rebosar; que los hago caminar y atajar por un sendero empinadísimo a pesar de que tenían el transporte hasta el castillo pagado; que el puente de María está literalmente colapsado por una marabunta de chinos; que nos sorprende y nos empapa una tormenta terrible –granizo incluido– en la cola para entrar al palacio; que no nos queda casi tiempo para comer; que tenemos que hacer transbordo en el tren de regreso… Pero no es ironía, todo son incidentes menores, porqué así los percibe mi gente, la que hoy viene conmigo. Al final llego a casa una vez más derrotado, pero hoy con una sonrisa. Mañana más.

Sexto día. Siete niñas; aflora el cansancio
Aunque el día de ayer pareció redondo, subyace cierto cansancio lógico después de varios días de recibir a grupos relativamente numerosos, variopintos, y de pasar con ellos la mayor parte del día. Hoy aguarda la tercera visita al palacio de Neuschwanstein en una semana, con sus seis o siete kilómetros de caminata asociados, y sus idénticas explicaciones. Queda lo mejor por desvelar: regresamos al tren regional, en pleno pico de temporada por el puente y con un grupo de doce personas en el que siete son niñas de entre dos y nueve años. Son una gracia, todas primas, pero una gracia insaciable que bebe constantemente energía desde el minuto cero. No es plan de dar pelos y señales pero añado dos datos: recuerdo perfectamente sus nombres y dudo que los olvide en mucho tiempo; a pesar de cargarlo la noche anterior, mi iPad llega a casa con un 2% de batería. Como yo.

Séptimo día. El remate final
Doy gracias y lloro todo al mismo tiempo porque hoy me espera un último tour privado, de día completo, con dos personas de la edad de mis padres, por encima de los setenta años. Doy gracias porque auguro una excursión placentera, sin sobresaltos, sin prisas… Lloro porque un grupo privado de dos personas a estas alturas exige una conversación de diez horas de duración, sin pausa. Al final del día se cumplen mis pronósticos, ha sido un viaje plácido de trabajo interrumpido. Por suerte, la familia era educada, distinguida, elegante, conversadora, con un nivel cultural muy por encima de la media. De no ser así, no sé si lo hubiera podido resistir. Pero encadenar siete días de trabajo no puede terminar sin sabor amargo, así es que todo parece diluirse a última hora con un follón que ahora no viene a cuento pero que a mi me deja literalmente agotado.

Así me he despertado hoy, lunes 6 de mayo y después de todo. Solo. Sin voz, sin fuerza en las piernas. No sé qué hubiese sido de mi si esta sucesión de excursiones hubiese seguido un día más. Mientras escribo descubro incluso que he contraído un interesante catarro. Y recuerdos fugaces e historias de personas a las que conocí recorren sin parar mi cabeza: pienso en si al colectivo se le agarra o se le coge o ninguna de las dos cosas; en Tavernes de la Valldigna, que es un pueblo muy pequeño; en cómo es posible tener nueve nietos y que sean todo niñas; en Cayetana, que no existe; en Almansa y en su castillo; en aquellos que, como yo, viven lejos de su casa; en viajes de amigas, divertidos; en taxistas; en los enemigos de Chavez después de muerto… Es una resaca terrible, una traca. Como si me hubiera bebido una botella de café licor de mi pueblo, con cola. Por suerte, no hay mal que dure cien años. Mañana seguramente habré olvidado, o asimilado, muchos de los recuerdos que imprimieron en mi memoria la cadena de desconocidos. Entonces estaré listo para volver a la carretera.

Andechs: cultura, natura i cervesa (de la bona)

Diumenge passat vam tindre l’oportunitat finalment d’escapar-nos al monestir d’Andechs, una excursió que teníem pendent des que vam vindre a viure a Munic. Aquesta abadia rococó situada en un promontori sobre el llac Ammer és preciosa als ulls de qualsevol, creient o no creient, ara bé, jo tinc que confessar que el que a mi més m’atreia era tastar la seua cervesa artesanal. Fantàstica. I a la taverna hi havia un ambient saníssim i genuïnament bavarés. El que no m’esperava era l’excursió entre el bosc per a pujar a Andechs des del poble de Herrsching, on ens va deixar el tren. Ho he detallat tot a Muniqueando.

Pujada a Andechs

Pujada a Andechs

Diari de la Festa: la polémica del nicab y el PAÍS.com

La indumentaria del séquito del capitán moro, tremendo error

La indumentaria del séquito del capitán moro, tremendo error

Esto de la Festa llega a su fin, y todo a la normalidad. Antes de cerrar en el Quadern el breve diario de la trilogía festera alcoyana de 2013, me apetece dejar un último apunte. Tenía pensado yo comentar la pésima elección de la estética de su séquito, por parte del capitán moro en los desfiles festeros del pasado domingo. Al buen hombre de Jorge Pascual, un joven empresario de éxito en la ciudad familiarizado con diversas culturas asiáticas y musulmanas tras varios años de relación comercial estable, no se le ocurrió otra cosa que hacerse acompañar en su interpretación del capitán moro benimerín por un nutrido grupo de hombres y mujeres, ataviados todos con nicabs blancos o negros, indistintamente. Al hablar de pésima elección estética no me refería a que no fuese un grupo conjuntado o atractivo visualmente, la verdad es que el resultado fue de una plasticidad interesante; me refería al hecho de que Pascual recurrió a un recurso el cual, dejando de lado consideraciones historicistas, conlleva una serie de connotaciones en relación a los derechos de la mujer, todas ellas negativas en las sociedades occidentales contemporáneas como la española.

Aunque hablemos de cosas totalmente diferentes, es difícil evitar extrapolaciones entre, por un lado, la falta de libertades para la mujer que implica la imposición del nicab en algunos regímenes islámicos; por otro, la falta de derechos de las mujeres en las fiestas alcoyanas, unas preciosas celebraciones centenarias en las que se rememora la reconquista del territorio por parte de los cristianos –a los musulmanes, en el siglo XIII–. En la Festa, lamentablemente, si bien cada vez participan más mujeres en los desfiles conmemorativos, todavía es imposible una equiparación de derechos, pues las agrupaciones festeras o filaes siguen ejerciendo a la práctica como cotos cerrados a hombres en los que las mujeres raramente pueden integrarse como miembros de pleno derecho. Vetadas por los hombres, claro.

Hasta aquí, todos los errores y penas de las fiestas de mi pueblo están claros. Y de hecho, en ese sentido quería yo canalizar mi malestar tras ver las Entradas del otro domingo. No obstante, el asunto cambió radicalmente ayer lunes cuando, todavía desde la cocina, leí la crónica festera publicada en la portada global de ELPAÍS.com, ni más ni menos que la cabecera más leída de España y una de las que gozan de mayor prestigio profesional y social a nivel estatal, sino la que más. Informalmente, el “mejor periódico de mi país”, o “el menos malo”, visto lo visto. El PAÍS.com, en un artículo firmado por un periodista alcoyano y que conoce perfectamente lo que se estaba representando en la Entrada –la Reconquista en el siglo XIII– y lo que significaban aquellos nicabs –en el día a día de la ciudad, absolutamente nada–, titulaba de la siguiente forma: “¿Irán? No, Alcoi”. A decir verdad, sospecho que el periodista Ezequiel Moltó, al que respeto profundamente, no fue el autor de aquel titular, quizás manipulado en algún lugar entre Alicante y Madrid en busca de morbo. Esa es la única explicación que se me ocurre, ya que no sé a qué viene comparar las fiestas de un pueblo, con toda la problemática y conflictividad que uno pueda encontrar en ellas, con un régimen integrista en el que no solo las libertades individuales, sino a menudo también los derechos humanos más básicos, están claramente restringidos por motivos religiosos. Lo que más pena me da, que al final consiguieron su objetivo: situar a la crónica durante todo el día como el tercer artículo más leído en su web –la que, según el EGM, cuenta con dos millones de lectores diarios–. Y peor aún, el texto estaba escrito en clave regional, por lo que no resultaba fácil de entender para lectores de la meseta y más allá, que podían quedar claramente confundidos y escandalizados con este tema en el que la idea fuerza impuesta por el titular era la comparación abierta entre Alcoi y el Irán más integrista.

Me gustaría enviarles este artículo a los señores de ELPAÍS.com, y explicarles que en Alcoi nunca nadie pensó en Irán hasta que ellos tuvieron la ocurrencia, de la misma manera que el capitán moro de 2013 tuvo una penosa idea, insisto. Esa equivocación del cargo festero, sin duda interesante para el lector, se podría haber explicado periodística y responsablemente con un titular del estilo “La Fiesta de Alcoi se apoya en el uso del nicab para representar la Reconquista cristiana en el siglo XIII”. Pero claro, de esa forma, lo entiendo como profesional del periodismo que soy, el periódico menos sensacionalista de España, hubiese perdido un buen puñado de lectores –cada vez más indiferentes ante el titular boscoso–, algo que hoy en día parece no poder permitirse. Lo dicho, me gustaría enviarles este mismo artículo para su publicación en su misma web –a la que hoy admiro un poco menos– pero lo mejor será que no lo haga, vista la complejidad interpretativa de mi mismo texto y el titular escogido. Una lástima.

Diari de la Festa des de la cuina: l’esquadra de negres

Cinc hores de son i dotze a la cuina. Són les set de la vesprada i és hora d’anar a la filà. On? A la cuina. Però abans he pogut acompanyar a l’esquadra de negres del Capità moro de 2013, la Filà Benimerins. En realitat no seria del tot mentira si afirmara que si estic ací és per eixa filera de dotze personetes, crescudes, guiades per una música impresionant, aclamades per un públic digne d’admirar, vestides de guerrers. Dos fotos, una del capità i l’altra de l’esquadra de Tonet. Dic, de negres.

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Diari de la Festa des de la cuina: la Nit de l’Olla

La Festa, la que s’escriu amb majúscula, ja ha començat. I ho ha fet de l’única manera possible: amb mig poble cantant un himne, el de la Festa -ja veureu com al final acabeu fartets-. No em queixe, si tenim en comte que el meu lloc a eixes hores era la cuina de la filà, he fet una escapada ràpida per a cantar, o més bé per a fer un parell de fotos diferents de gent cantant. No sóc de bona veu. A l’hora de la veritat, en qualsevol cas, estava allà on se m’esperava, que era emplatant taretes alcoianes. Des de faves o callos a albondiguetes de carn. I lo millor de tot, servint Olleta alcoiana, imprescindible la Nit dels Músics. Dic que ha estat el millor replicant un home de filà que ha entrat en la cuina per a felicitar al cuiner. “De maravilla”. Jo, que tota la vida he fugit de l’Olla -fresols, carnsalada, botifarra, penques…-, no he pogut resistir la temptació de seure en un racó a última hora de la nit per a estacar-me un bon plat. Tenia raó l’home, he gaudit de l’Olla com si fora un plat de marisc, coses de la vida. En fi, és vora la una de la nit i abans de sis vull estar a la plaça per al primer acte fester -la Diana-. A les set m’esperen, una altra vegada, a la cuina. Demà hi ha esmorzars, dinars, sopars, menjadors i particulars pendents de les nostres bajoques farcides.

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Cantant l’Himne

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Comença la Festa

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L’Himne, des de la distància

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Plat d’olla

Diari de la Festa des de la cuina: intro

Sabeu què vol dir “Ja les tenim ahí”? Si ho sabeu, calleu, sinó, escolteu, perquè ara vos explicaré quatre coses ben contades, que he vingut a casa de la mama, a soletes, per a passar quatre dies que crec seran d’allò més divertit. Tant que pense esplaiar-me a gust al #quadern. Anem allà, amb una intro: “Ja les tenim ahí”. És una frase tan idiota, disculpeu volia dir costumista, com la Festa mateixa. Festa, paraula que al meu poble s’escriu amb majúscula i que no fa referència a cap espectacle de tauromàquia ni de cap altra cosa que puga ser entesa de la mateixa forma que és entesa pels alcoians i les alcoianes més enllà del port d’Albaida. Una traducció possible: festes de moros i cristians a Alcoi en honor a Sant Jordi, però hauria d’incloure etiquetes com declarades d’interès turístic internacional o, ja escalfant una mica més l’ambient, del tipus 22, 23 i 24 ara i sempre; les millors del món; les més grans; les úniques; aquelles en les que les dones i els homes no participen en igualtat de condicions; les que sempre són iguals; bla, bla, bla. Els que sou forasters, o siga no alcoians, segur que esteu flipant. Però a ben segur que ara compreneu que em referisca a la Festa amb una sola paraula i en majúscules. M’evita moltes explicacions. Si encara no heu entès què són les festes de moros i cristians d’Alcoi, o la Festa, vos deixe llegir un parell de cites recents per a que vegeu que no vaig de farol. Fa un parell de dies, Toni Francés, alcalde del meu poble va escriure al seu mur de facebook: “Treball, imaginació, creativitat. Tot enllestit, Alcoi mostrarà un any mes les millors festes del món. Bones festes”. Nyas, coca. Fa ja un porró d’anys Ovidi Montllor, alcoià com pocs, va dir: “Allí fan unes festes que a molts les duren un any i que altres les esperen sense pensar en el sant. Són moros i cristians, que el cafè els fa germans; sempre perden els moros i guanyen els cristians”. La va clavar, l’amic. Bé, intro festera feta. Falta introduir això del Diari de la Festa des de la cuina. Que a què he vingut jo des de Munic, un cap de setmana llarg i a soles? A beure cafè licor? A baixar per Sant Nicolauet vestit de moro al compàs de la música festera? Nein. Igual cau alguna mentireta –aquells que segueixen sense entendre res estan a temps de veure a Xavi Castillo de fent de capità moro o poden deixar un comentari al post-, però he vingut, ara ve lo bo, a fer costat a la família i la nostra empresa de càtering –si és que no em prive de res- que durant quatre dies donarà a menjar i a sopar a 500 persones totes segudes juntes en una filà, lo que podríem entendre, simplificant molt, com un local al que va molta gent amiga per a embufar-se. La majoria homes. Així doncs tenim uns dies per davant i un negoci que atendre al qui totes les mans li seran poques. I com que no me’n perd una, he pensat que seria divertit narrar la Festa al Quadern des d’allà on la seguiré, que no serà precisament primera fila. Comença el viatge a #micAlcoi13 i ho fa amb l’Himne de la Festa. Me’n vaig a la filà o faré tard. Que ja les tenim ahí -en 60 minuts-.