Regreso al futuro en un vagón de metro

La primera vez que subí al metro en Múnich experimenté la extraña sensación de haberme colado por un agujero negro para retroceder varias décadas en el tiempo. Concretamente, aquello fue un viaje a los 70 subido en aquel tren de vagones familiares. Lo que más me impactó, fuerte olor a zotal aparte, fueron los otrora confortables asientos de polipiel azul oscurecidos por el paso de los años y los restos de mil y una batallas impregnando todo el sufrido suelo. La iluminación de neón amarillento y los mensajes monótonos emitidos analógicamente a través de la megafonía de los coches –el típico Bitte züruck bleiben-, colaboraron a edificar aquella atmósfera arcaica con la que me he ido familiarizando con el paso del tiempo. Incluso las estaciones más antiguas, con sus azulejos de colores, parecían contagiarse del ambiente en ocasiones a medio camino entre La naranja mecánica y Vente a Alemania Pepe. Con los reiterados viajes subterráneos a través de esta ciudad, he ido conociendo la inmensa mayoría de estaciones, las líneas nuevas y los trenes modernos que se siguen combinando con los viejunos, los de mi trayecto iniciático, ambos modelos carrozados de azul y flanqueados por la figura tradicionalista del Münchner Kindl. He aprendido a apreciar el ruido de los vagones, que si se escucha es más por el silencio sepulcral que suele acompañar al pasaje que por razones supuestamente de desfase tecnológico. Y, para propia sorpresa, he comprendido, a base de abrir bien los ojos, que el metro de esta ciudad en versión Múnich 72 es en realidad más vanguardista de lo que puede parecer a simple vista. Quizá sea una modernidad desconocida hasta ahora para mi, basada en el principio de no tocar lo que funciona, pero modernidad al fin y al cabo. Por si fuera poco, la semana pasada descubrí estas magníficas fotografías del muniqués Nick Frank sobre el U-Bahn y no pude resistir la tentación de salir en busca de algunas fotocopias. No me gusta prácticamente ninguna de las mías, adjunto simplemente las tres que menos me desagradan.

De la tardor a l’hivern en una setmana

Imatges de la tardor a Munic i la primera nevada de la temporada, 27 d’octubre de 2012

Ja se sap, el temps a Munic és variable i on el termòmetre marca quinze o vint graus un dia, a l’altre pot assenyalar-ne deu, cinc o cap. Així ha sigut esta setmana, que començava prenent unes imatges de tardor amb mànigues de camisa i he acabat fotografiant la neu, gelat com un poll en ple octubre.

 

Per cert, la primera nevada de la tardor passada va arribar a Munic quasi un mes més tard, a finals de novembre.

El día que el futbolista conoció las tapicerías de cuero beis

Cuando José Horacio Basualdo cruzó por primera vez el puente General Manuel Belgrano quedó maravillado por la belleza del río Paraná al atardecer. El viaje, de sol a sol, había resultado extenuante tras completar por carretera los casi mil kilómetros que separan el pequeño municipio de Campana, en el Gran Buenos Aires, de la ciudad norteña de Corrientes. Cuando llegó, un chaval, los asientos de piel sintética de su viejo Dodge se le pegaban al cuerpo allá por donde les era posible. El motor del auto, que un día había sido rojo, rugía cansado como tratando de anunciar una defunción que nunca se terminaba de firmar. De haberse llevado a cabo, aquello habría sido ruinoso para el joven futbolista recién fichado por el club con nombre de algodón. En Corrientes, Basualdo, que llegó flaco y con las manos en los bolsillos, floreció sobre la cancha a la vez que el Mandiyú lo hacía en la Primera División Argentina. Hasta Carlos Salvador Bilardo se fijó en el chico al que telefoneó para que acompañara al Pelusa en sus últimos coletazos, entre raya y raya, en Italia 1990. A punto estuvo, ya con 27 años, con más cuerpo y experiencia, de levantar la Copa del Mundo vestido de albiceleste. Muy a su pesar y al de su nación, no obstante, se tuvo que conformar con el sabor amargo de la derrota, aquella tarde noche en el Stadio Olimpico di Roma ante los alemanes. Habían sido justamente los germanos, en concreto los suabos, los que habían traído a José Horacio a Europa, unos meses antes de que comenzara el Mundial. Por aquel entonces, el balónpie no había degenerado todavía en la bestia que es hoy, pero el 4 de Mandiyú fue recibido en Stuttgart con todos los honores. Fue un tal señor Schrempp el que acompañó al bonaerense a la factoría de la Mercedes-Benz. Allí quedó maravillado el futbolista, pues aún no había olvidado por completo los acabados de plástico de su antiguo y desfasado Dodge, cuando le dieron a escoger entre una infinidad de modelos con una barbaridad de prestaciones, todos ellos bellezas teutonas de la marca de la Estrella. Los allí presentes aquella mañana gris, como tantas otras en Baden Württemberg, saben que José Horacio Basualdo, tan buen deportista y persona como nuevo adinerado, no dudó un instante en escoger el coche más grande y el más descapotable, exagerada la máquina, negra por fuera y blanca por dentro. Esto es lo que me narró el otro día, sin pestañear, un antiguo barredor de las calles de Stuttgart, que nació en un pueblecito de Burgos hace casi cien años y al que encontré por casualidad antesdeayer, mientras tomaba fotografías desde el exterior al magnífico cuartel general de la Mercedes. Casualidad, mi barrendero de nombre también Horacio, se hallaba ocupado en los menesteres de un jubilado apátrida, allí sentado, en la calle del mismo nombre, Mercedes. Él, Horacio, quien también golpeó un cuero en sus ratos libres de mozo, se atrevió a añadir: “En días como aquél, mientras yo barría calles como ésta ante escaparates como ese, comenzó todo”. No le falta razón, a don Horacio, que habla con un acento inédito entre castellano viejo y suabo: el día que el futbolista fue tentado con tapicerías de cuero claro todo empezó a cambiar.

De bicicletes i d’amos

Anit no vaig poder evitar tirar-li una foto a una bicicleta que tenim aparcada a la porta de casa des de fa quatre dies. Ni l’han tocada. Ara bé, no la vaig fotografiar perquè em destorbe, tot i que està al mig del carrer. La vaig immortalitzar perquè porta quatre dies i quatre nits aparcada al mateix lloc, i no està tancada en clau! Repetisc: no està encadenada i no l’han robada. Que voleu que vos diga, igual sóc un poquet de poble (i això com nadar, és una habilitat que no s’oblida mai), però jo a estes coses no m’acabe d’acostumar, en una ciutat de milió i mig d’habitants. Ací teniu la prova.

(Com que no sé contar històries a mitges, tinc que dir que el que no surt a la imatge és el cartell que va penjar un veí fa uns dies, a la mateixa porta de la finca, en el qual es queixa cabrejat perquè recentment li han furtat precisament la seua bicicleta aparcada en el mateix carrer. Si es que van provocando…)

Núremberg bien vale un paseo (o más de uno)

Hay quien la conoce por los congresos del NSDAP en los días previos a la Segunda Guerra Mundial, o bien por los juicios allí celebrados tras la contienda, pero Núremberg es mucho más que eso. A pesar de haber quedado destruido en un 90% tras los injustos bombardeos de 1945, el centro histórico nuremburgués ha conseguido resucitar hoy milagrosamente, hasta el punto de trasladarnos por momentos a la Edad Media, los tiempos del Sacro Imperio Romano Germánico en los que la ciudad franca fue una importante plaza. No en vano, el centro histórico de Núremberg es uno de los más grandes de Alemania, rodeado por una gigantesca muralla del siglo XIV y asentado a los pies de lo que un día fuera castillo imperial germano. Museos, construcciones medievales y algunos elementos gastronómicos con marca propia, son algunos de los principales atractivos de la ciudad, que brilla con luz propia durante diciembre, época de los Mercados de Navidad.

(A la crónica de mi primera visita, he querido darle forma de postal.)

Amiga Catharina!

hoy he tenido un primer encuentro fortuito con tu ciudad de adopción, Núremberg. Lamentablemente la excursión solo ha dado para unas horas, pero ya te digo que no será la última. Esperaba encontrarme con una ciudad gris, quizá insulsa tras la reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial, pero me he llevado una agradable sorpresa. De hecho, no he sentido la necesidad de visitar siquiera el centro de documentación sobre los congresos del partido nazi, tan a gusto como me sentía paseando por el centro histórico. Quizá sea el otoño y sus colores, pero la sensación fue de serenidad y confort total. Sendas peatonales por todas partes, muros adentro, y olores entremezclados en plena calle, a menudo contradictorios – desde las típicas y menudas salchichas locales a las castañas asadas de la época-. Genial también el mercado central al aire libre, con sus toldos rojos y blancos cubriendo la plaza del mismo nombre. Cuantas calabazas estos días…

Por cierto, me alcanzó para tocar tres veces el anillo oculto en la Fuente hermosa, veremos si se cumple mi deseo. Tras visitar las iglesias de San Lorenzo y San Sebaldo, el resto de la mañana lo invertimos en callejear por la ciudad amurallada, una buena opción que nos permitió descubrir algunas callejuelas encantadoras con sus tiendecillas y puestos, muchos de ellos dedicados a la venta de dulces típicos y galletas de jengibre.

Queda pendiente para la próxima visita el interior del castillo imperial, la Casa de Durero y alguna otra cosa. Me encantaría hacerla coincidir con el Adviento, pues he leído sobre los fantásticos mercados navideños de la ciudad. Un abrazo muy fuerte y cuídate. Nos vemos, ojalá, en Núremberg.

Más información:

Toda la información sobre los museos de la ciudad está en inglés en la web de Museos de Núremberg: http://www.museums.nuremberg.de

En inglés también existe una versión de la web municipal de Turismo: http://www.nuernberg.de

Para información sobre la ciudad en español, una opción es consultar en la comunidad en facebook de Españoles en Núremberg

En prensa, el artículo de EL PAÍS Núremberg, la ciudad herida (El Viajero, OCT 3 2003) da algunas pistas para dar un paseo agradable. No periodístico pero muy interesante es el post Núremberg, la ciudad más alemana de Alemania, en el blog de la escritora Natalia Corbillón

Entrevista

Sí, mama, encara no he fet res de bo en Alemanya i ja em fan entrevistes. Encara que siga per a dir bobaes i romanços, que saps que tinc corda. Et passe l’enllaç per si vols redescobrir la meua història (rellegint un sempre troba coses noves, fins i tot dins de casa): Experiencia de un periodista en Munich, Alemania. (Grande, Cristina Rico)

Viaje a oscuras

No es que sea un iluminado, pero sí que soy un amante de la luz. Y de los recuerdos, por lo menos cuando son buenos. En esto, las fotos, las mías, las nuestras, han venido jugando un papel fundamental desde que cogí por primera vez la mochila. Son para nosotros dos y para todo el que quiera verlas. Ayer, y antesdeayer, tuve un encuentro privado con dos viajeros que preferían viajar de otra forma, a salvo de un objetivo fotográfico, casi diría a oscuras. Es la primera vez que me ocurre. No eran invidentes, ni estaban cegatos, tenían los ojos bien abiertos, pero iban, más bien venían, de vuelta de todo. Imagino, es lo que conlleva consumir media vida rodeado de chorizos y tener que limpiarles el culo constantemente. De vuelta a la oscuridad: lo suyo, lo nuestro, ha sido estos días en Baviera el paseo y, entre vista ocular y vista ocular, el arte de la palabra, con el acento puesto sobre el cine, sobre Italia, la mafia, los ladrones de guante blanco y los que traen las manos roñosas. Gorrillas. Pero nunca nada de imaginería y, sobretodo, nunca nada de testimonios gráficos. Para huellas, la memoria. ¿Sin fetichismos o sin testigos? Aunque también es lo mío, no averigüé la razón de este viaje a oscuras. Simplemente comprendí que no debía hacerlo. Tampoco especularé ahora, que todo ha terminado. Así son este tipo de aventuras, que quedan entre sus protagonistas a merced de sus respectivas memorias. Solo a ellos les pertenecen sus historias.

Coses que hauries de saber abans d’anar a Neuschwanstein

Si estàs pensant en escapar-te al castell de Neuschwanstein als Alps de Baviera, t’interessa saber:

No, el castell no és un edifici medieval. Ja ho diu la Viquipèdia i -òbviament- té raó, Neuschwanstein, o el Nou Cigne de Pedra, va ser construït en 17 anys, entre 1869 i 1886. A la mort del rei Lluís II de Baviera, mal anomenat Rei Boig i impulsor de l’obra, no havia estat acabat del tot. Això no suposaria cap entrebanc per a convertir amb el temps aquest monument en un dels més visitants d’Alemanya, amb vora dos milions de visitants a l’interior cada any.

Com que hi ha tanta gent que vol entrar al castell, i aquest és el que és, les visites a l’interior són extremadament ràpides. Menys en anglès i en alemany, en la resta d’idiomes totes les visites interiors es fan amb audioguia en l’idioma que un tria, es vaja o no acompanyat d’un guia de viatge. A hores d’ara, sóc un d’eixos i confirme que la visita més llaga a dins amb viatgers l’he feta en uns 75 minuts -30 en la part d’audioguia i uns 45 en les poques habitacions visitables restants i les dos botigues d’obligada visita-.

Amb la mort prematura del rei, i abans del final de les obres de portes endins, el palau va obrir com atractiu turístic ja en 1886. Potser pel fet que no estava acabat de tot només ensenyen al turista una quinzena de sales, més o menys nobles i entre les que trobem les més interessants, això sí, com ara la sala del Tron, la de Festes o l’apartament del rei.

És cert, ara per ara i fins 2013 el castell està parcialment cobert de bastides. Sí, andamis. Però la cosa podria haver estat pitjor, fa uns mesos les obres de neteja de la façana ho cobrien quasi tot -en la tardor de 2012, només hi ha coberta la part posterior i part d’un lateral-.

Si arribem allà en autobús o cotxe, haurem d’aparcar obligatòriament a Hohenschwangau. És a dir, a uns 800 metres d’altitud. Ens restarà doncs, completar una pujada d’uns 40 minuts a peu fins el pont de Maria -on tenim les millors vistes de Neuschwanstein-, el que suposa salvar un desnivell superior als 200 metres. Això es pot recórrer a peu o bé en autobús o mitjans de transport alternatiu.

En aquestos mesos d’anar per allà pràcticament cada setmana, he escoltat i he vist moltes reaccions al castell, per part dels meus acompanyants. Entre les més curioses: “este paio -Lluís II- fou el precursor del cartró-pedra”, “no estava boig, simplement fou el Michael Jackson del segle XIX”, “senzillament kitsch”, “hui he conegut el primer parc temàtic de la història” o “és lògic que Walt Disney volguera un castell com aquest per a ell”. Totes més o menys encertades.

Amb tot, si després de llegir aquest article injustament dissuasiu, encara tens ganes de visitar el castell, també has de saber: està enclavant en un paratge alpí impressionant, idíl·lic; Allgäu és una regió bavaresa preciosa, un entorn rural rematat de llacs i muntanyes; dins del seu context històric com és el final del segle XIX, Neuschwanstein és un edifici arquitectònicament molt interessant; tot plegat, construcció i rei, sorgeixen en un moment històric decisiu per al futur de Baviera i Alemanya en general; tot i un cert aïllament, les comunicacions són bones -especialment des de Munic- i n’hi ha una gran oferta de serveis per a conèixer aquest i altres castells de Lluís II.

¿Cuándo volveremos?

“¿Tenéis pensado volver algún día a casa? ¿Cuándo?”. Son dos en una, la pregunta del millón. La que nos repiten a los expatriados madres, tías, suegras, vecinos, abuelos, sobrinos, amigos o antiguos compañeros de pupitre vía facebook. Por ahora, lo más parecido a una respuesta para darles lo tenemos cada día en los periódicos, en los telediarios, en noticias y en gráficos como el de aquí abajo (publicado en ELPAÍS.com). Solo hay que mirarlo y lo veremos claro: mientras España se sitúe en la vanguardia a nivel planetario en decrecimiento económico (previsión de crecer un -1,3% también en 2013) va a ser que no. Hoy no; mañana (parece que) tampoco.

Una proposta: la ruta

(Paco Camps, Trini Miró i Modesto Crespo en su salsa, en la inauguració del CADA en desembre de 2010. Va tancar sense data d’obertura uns mesos després)

Estimada Lídia, et dedique este escrit perquè vull llençar-te una proposta. Començaré per les rames: a sovint em farte de viure en un lloc on funcionen les coses -algun dia parlarem de les ombres del miracle- i mirar de reüll una terra que, al mateix temps, s’enfonsa. Però és el que n’hi ha. Just acabe de postejar a Muniqueando un article sobre la Llarga nit dels museus a Munic, que enguany se celebra el 20 d’octubre i que ens ofereix per 15 euros la possibilitat de visitar un centenar de museus de la ciutat fins les dos de la matinada, transport públic inclòs. Faltaria. I mentre buscava a Google la Llarga nit dels museus a València he entropessat amb la Ruta del despilfarro, que és el més paregut que la terreta pot oferir, ara per ara.

Per cert, chapeau! per a aquesta gent de la Ruta del balafiament que està fent públiques les vergonyes valencianes. N’hi ha qui dirà que és més del mateix, però que no t’enganyen, és molt més que plorar. Pel que veig, ho estan fent en versió capital, ensenyant com ells diuen “els forats negres de València, pels sobrecostos en obres o en esdeveniments innecessaris, per la pèrdua d’espai públic, per permutes injustificades… i una infinitat de decisions administratives i polítiques, moltes vegades errònies, i de postures ètiques res recomanables, que ens tenen a la vora de la fallida (econòmica)”.

Ací es on vull anar a parar. Quantes vegades n’hem parlat, Lídia, de despilfarro, a ARAMULTIMÈDIA. I és que nosaltres els alcoians no ens quedem gens curts. No sé ben bé per on van els tirs ara al poble, supose que els que tenim d’encarregats balafiar no balafien… però no podem comprovar si és per hac o per bé. Senzillament no ho fan perquè no poden. No estaria mal en qualsevol cas que féreu un pensament a casa, segur que seria una bona idea, de dissenyar la vostra, la nostra, pròpia Ruta del balafiament.

Si es feu avant, tinc clar que parlareu dels dos milions d’euros de sobrecostos del Teatre Calderón, imagine que tancant i polsós, després d’haver invertit més de set dolorosos milions d’euros de diners públics i veure com la Generalitat ha deixat sense pagar-ne la meitat. Més gran que la del teatre és la castanya del CADA. Ja saps, sis milions -parlem de milions d’euros com si foren bajoquetes- pagats a mitges entre la CAM (Alcoi, 1875 – Alacant, 2011) i la Generalitat Valenciana. Encara me’n recorde de l’emotiva inauguració del gran centre d’art, amb Camps, Modesto Crespo, Trini, Sedano… sense comentaris. Per cert, roman tancat veritat? I lo que te rondaré morena. En este cas, personalment me’n penedisc d’haver-me deixat enganyar.

La Llum de les Imatges, crec, hauria de ser una parada obligatòria. No sé si, sense els focus, les tres esglésies segueixen lluint o no, però deu milions d’euros de pressupost en una exposició d’art temporal, són molts cigrons. I més a una terra eixuta com la nostra, que t’he de contar -el pressupost municipal d’Alcoi per a tot un any i totes les despeses públiques està hui per davall dels 50 milions d’euros, i caient-.

(Me’n recorde del dia de la inauguració de la Llum de les Imatges, i de la degradació tapada amb propaganda)
(El dia que Jordi Sedano, encara Alcalde ens va portar a tots els de la premsa a vore el nou Jutjat d’Alcoi. Era novembre de 2010 i s’havia d’obrir en un parell de mesos… encara esperem, no?)

Ara que sé de com acompanyar als visitants quan fan una excursió, et diria que de la Mare de Déu només vos caldria creuar el carrer, i seguir baixant més tard cap Alcassares. No tos els dies s’inverteixen més de tres milions d’euros en un Palau de Justícia que no s’arriba a estrenar, ni tots els pobles tenen eixa sort. Allò d’Alcassares, ja saps, és per tal d’acostar-vos al Museu de Bombers. Si no fora per a plorar, trencaria a riure de pensar en els 5.113 visitants que he pogut saber va sumar en el primer any de vida (2011). “Quins set milions d’euros més ben gastats”, que diria José Joaquín.

Que no siguen tot sobrecostos. No haurieu d’oblidar -almenys que algú se’n recorde- els barris més deprimits del centre, amb parada obligatòria al Partidor, el Raval o Sant Llorenç 20, ací en pla el que va poder ser i no va ser. Si voleu entretindre als visitants amb anècdotes, parleu del que es va gastar Fernando Pastor en la reforma de l’oficina de turisme, eixa que tenim en un local de lloguer que ara no podem pagar.

(Inauguració de la Tourist Info uns mesos abans d’eleccions de 2011. No hi ha dubte, va quedar molt bé. Però no podem pagar el lloguer…)

Potser seria emocionant acabar damunt del pont de Sant Jordi, el mateix que qualsevol dia ens cau a trossos tot i ser una de les joies patrimonials alcoianes. Però no t’ho dic per això, sinó per fixar la mirada en el riu, sobre perles com l’edifici de l’Estambrera (Fernando, el nou vell, podria protagonitzar una ruta ell a soles) o la fàbrica de Tints de Sant Jordi. Sí, l’Explora, però és que amb eixe nom només el coneixen els l’han visitat. O siga, ningú.

I ja damunt del pont, amb el barranc del Cint de fons, recordeu-se’n també de Serelles, del que va ser un dia el conjunt de fàbriques del Molinar o de la Rosaleda. Doneu les gràcies perquè l’Hotel de la Font Roja ha mort i imploreu perquè la Canal no ressuscite. O Xirillent Golf, ves a saber, que les olives farcides estan molt bones, però de tant en tant venen amb pinyol.

Ho sé, si ens posem de veritat el tour esdevindria etern, però si vos queda una estona lliure recordeu-se’n de tots els que, lliures de pecat, s’han quedat pel camí o acabaran quedant-se varats, en esta costera avall infinita. Espere que no siga el cas del tren i m’agradaria que no fora la història del centre de malalts mentals del Barranquet (el CRIS), o directament d’AFIEM -sé que arribe tard-, dels malalts de l’Alzheimer i de tants i tants col·lectius i persones que estan pagant els pecats d’uns altres.

No cal ser massa llest, ho sé. La visita podria tindre noms i cognoms i Jordi Sedano, Miguel Peralta o Partit Popular serien els apel·latius més encertats, però el temps corre i ara, ja saps, el vent que bufa a Alcoi és tridireccional. Duc un any fora de casa (=PSOE+BLOC+EUPV a l’Ajuntament) i en este sentit vaig un poc perdut, però faríeu bé en preguntar-vos en cadascuna de les parades de la visita: què han fet els nous encarregats de l’empresa per a endreçar tota la muntonada? I és que la visita necessita un fil conductor i no seria ni just, ni tampoc útil, que este fil estiguera caducat.

(També me’n recorde de l’alegria de Toni el dia que van anunciar el nou Govern de progrés. Encara riu igual? Lídia, creus que Rafa està a la dreta per casualitat?)

Sé que t’he llençat una proposta massa agosarada, que m’he flipat que diria aquell, però crec que és una història molt interessant, atractiva, útil, necessària. Si et fas avant, estic segur que trobaràs suports pel camí. Potser també entrebancs. Si t’emociones tu també i et poses en marxa, fes-m’ho saber. Una abraçada.

Jordi