El ‘Verboten’ i els caps quadrats

Guillermina: verboten, llegit ferboten i traduït, prohibit. A dies, i no són pocs, tinc la sensació que els alemanys són massa afeccionats a l’acte de prohibir. Almenys pel que respecta al comportament de les persones. No són tan liberals, no. O no sempre. O no em toquen a mi. Mira, ja no ho sé. I si creuem els conceptes verboten, deutsch i flexibilität, mel de catem. Perquè si els agrada prohibir, més encara tallar el bacallar, el d’ells i el dels altres. I que no s’enganyen mai. Potser per això que alemany hauria de ser sinònim d’inflexible, que no de flexible. Sempre tenen raó i si la tenen, o s’ho creuen, no te la emportaràs a casa, no. Si nosaltres, sud, som goma pura, ahir deia blanc i hui dic negre; esta gent, nord, són ferro pur. Material que no s’ascla de cap de manera, però no el doblegaràs tampoc. Ja pots pegar-t’hi cabotades. En fi, que hui he tingut mal dia i no vull abusar. Molt més divertit fou ahir, i t’ho conte sense fugir un mil·límetre de la història del verboten, els de ferro i companyia. Mare, que són mesos i mesos de visitar el refugi d’Adolf Hitler als Alps. No saps ben bé com d’impressionant és creuar aquell túnel i cent metres més a dins, de la roca, arribar a una sala d’espera imponent per a pujar al cim de la muntanya en un ascensor de bronze. De 1938, que no és ahir. En aquesta habitació excavada fa temps que hi ha un senyal, gràfic, que indica mitjançant el dibuix d’una màquina fotogràfica a la que es sobreposa una ix en roig, com no, prohibició de fotografiar. I què fan els turistes? Fer fotos allà on està prohibit. I què fa el senyor alemany que custodia l’habitacle: bonegar-los a crits i dir-los, burros!, que fotografiar no està permés que ho diu el senyal. És la seua faena, i segur que li agrada. Potser ni s’ho ha plantejat. Pobre infeliç. Però la fa, la tasca, i bé. Sense preguntes; sense excepcions. El cas és que fa una setmana han posat un segon senyal, nou, en este cas no amb imatge sinó amb un text en anglès i en alemany. Saps què diu en alemany? Fotografieren verboten (prohibit fotografiar). Sorpresa, oi? I què diu en anglès? Esta sí que és bona: please don’t use a flash (per favor, no utilitzeu el flaix). És a dir: que permet de prendre fotos o almenys no en diu res. S’obri la veda. Ja pots imaginar-te com esta el custodi, que fa dos setmanes que no dorm l’home. No sap on pondre, ara remugant, ara no. Què si li parles en alemany, la foto està censurada; que si li parles en anglès, permesa; que si la fas amb flaix, et mossega; que si no entens ni l’anglès ni l’alemany, entra en xoc. Qualsevol dia peta. I jo rient, per no plorar, mirant-m’ho tot plegat: que esta gent amb tan intel·ligents que semblen des de fora, no són més que una colla de faves, capaços d’actuar amb una disciplina infinita si ho diu un paperet o d’entrar en col·lapse davant la incidència més imbècil. Així els va: la butxaca plena, l’esperit a dies, el cap quadrat i una pila de coses, verboten.

No és cap borma

No és cap borma

Trueque germano

Son las cinco de la tarde y octubre parece agosto cuando agosto pareció octubre. Aunque somos cuatro gatos para entrar, esperamos pacientemente nuestra llamada para visitar un palacete de Luis II en Baviera. Hace sol, aunque esta mañana ha diluviado. Entre los guías turísticos del lugar, los que nos aguardan, advino a una a la que ya tengo fichada: se trata de la oronda italiana de lengua viperina. Un éxito asegurado. “Ciao bello! ¿cómo estás?”, me recita. Le digo que bien pero no consigo pasar de ahí. Corta tajante: “Menudo día, es llover y llenarse esto de alemanes. Si llueve, toca cultura. Y parece que para ellos esto es cultura. No conocen Italia! Son tan simples! Tan previsibles! No los soporto. Menos mal que en media hora me voy a casa a poner los pies en alto. Ah, yo lo tengo claro, en adelante hago como ellos: el zeit es geld y yo a las seis en punto salgo corriendo de aquí. Ni un segundo más!”. Nos quedamos todos boquiabiertos, y no por lo bien que habla español, que también, por como mueve la lengua esa mujer. Qué gran diva, una primadonna. La tarde avanza, el palacio se visita, la anécdota queda atrás y antes de llegar a casa todavía tenemos tiempo de parar un par de veces. En estas, aparcamos la furgoneta en la zona azul de algún pueblo alpino camino de Múnich, y seguimos marcha. Salgo del coche y me dirijo a la máquina de tickets para pagar los tres euros mínimos a que me obliga. No alcanzo, pues antes de insertar la primera moneda en el aparato un señor me intercepta a gritos desde la otra punta del parking. “Halten Sie! Halten Sie!”, dice. Al principio tengo la sensación de que me pide que me aleje de la máquina porque está maldita, luego veo que lo que quiere es hablar conmigo antes del pago y al final descubro que porta un ticket de aparcamiento en la mano. Sí señor! Para que luego nos quejemos de los alemanes, que caballero tan nett, que se ha molestado en recorrer veinte metros para regalarme su ticket de la zona azul antes de irse a su casa. Oye, que tres euros son tres euros! Que majo, de verdad… Medio acalorado nos aborda por fin. Para entonces ya hemos radiografiado su vida: parece un bávaro de clase media-alta, acomodado; con una berlina alemana que bien soñarían la mayoría de los españolitos; bien acompañado de una señora elegante, o al menos todo lo que un germano del sur puede llegar a ser; es risueño, parece contento, como si su misión en esta vida de prejubilado que lleva fuera ayudar al prójimo y una de sus aficiones regalar tickets de parking para que otros puedan ahorrar unos eurillos. La escena es en alemán, pero la traduzco para comprensión general: “¿Hola qué tal está usted?”, me dice. “Yo bien, ¿Y usted?”, le respondo. “Pues ya me voy a casa y he visto que usted tiene que pagar el aparcamiento. Yo he pagado cuatro euros por todo el día pero si usted quiere mi billete se lo vendo por dos euros”, me remata. Literalmente. Cuesta recuperarse con diligencia ante semejante broma, pero no queda otra: “Por supuesto que se lo compro, deme”. “Gran idea, se acaba de ahorrar usted un euro y yo dos”. Esto último es de mi cosecha, qué menos que imaginar tal jugada. Antes de cerrar la escena del truque uno de los viajeros de la excursión practica la sana reflexión colectiva en voz alta. “Ahora entiendo lo de la italiana de antes, con eso de que para los alemanes el zeit (tiempo) es geld (dinero). De hecho, parece que para ellos todo tiene un coste”. Otra viajera aporta un nuevo dato al análisis: “Muy cutre“. Amén.

#rutaBayern: Algunos vestigios del complejo nazi de Obersalzberg (más allá del Nido del Águila)

Se estima en medio millón el volumen anual de turistas que peregrinan hasta lo alto de la montaña Kehlstein (1.834), en Berchtesgaden, para visitar el antiguo refugio de Adolf Hitler en los Alpes bávaros.

La antigua casa de té del führer o Nido del Águila, reconvertida hoy en restaurante y mirador, es el principal motivo de la mayoría de las visitas, llegadas de medio planeta, y el único elemento que se conserva intacto de cuantos configuraron el denominado complejo nazi de Obersalzberg. No obstante, existen otros interesantes y desconocidos vestigios de la urbanización del Partido Nazi en esta zona montañosa situada en Berchtesgaden, Baviera, a escasos kilómetros de Salzburgo.

Plano de situación del lugar. / DOKUMENTATION OBERSALZBERG

Plano de situación del lugar. / DOKUMENTATION OBERSALZBERG

Aunque casi nada queda de los cuatro chalés principales, el Berghof –la casa de montaña de Hitler– y los de Göring, Bormann y Speer, no son pocas las huellas visibles de la antigua urbanización en su conjunto. Ello, a pesar de la práctica destrucción por parte de los Aliados, durante la liberación en mayo de 1945, y las posteriores demoliciones de instalaciones a lo largo de los últimos años, ya con los terrenos en manos de las autoridades alemanas. El ejército de los Estados Unidos de América, por cierto, mantuvo una instalación militar activa y gestionó parte del complejo hasta el año 1995.

Hotel zum Türken y complejo de túneles
Abierto como alojamiento alpino en 1911, el hotel zum Türken se sitúa ya por encima de los 1.000 metros de altitud en la parte baja del complejo, justo unos pasos por debajo de la antigua casa de Hitler. Durante el tercer Reich, esta pensión fue adquirida forzosamente por los nazis, destinada a convertirse en acuartelamiento de la Reichssicherheitsdienst, fuerza de protección personal de Hitler integrada en las SS.

El hotel durante el Tercer Reich. /H. ZUM TÜRKEN

El hotel durante el Tercer Reich. /H. ZUM TÜRKEN

Parcialmente destruido durante la liberación, el vetusto alojamiento actual es prácticamente idéntico al preexistente. Aun así, lo más interesante del lugar es que proporciona el acceso al sistema de túneles que cosía el complejo por el subsuelo. En continuo proceso de deterioro, el acceso a los túneles y búnkeres está regulado por la familia propietaria del hotel y es posible desde el interior del mismo.

Únicamente quedan transitables un par de kilómetros de túneles, en diversos niveles bajo la montaña, estando el paso a algunas zonas cerrado por seguridad. A pesar de todo, es una visita altamente recomendable. También es posible ver las celdas de castigo construidas para los mismos guardias.

Centro de Interpretación
El centro de interpretación de Obersalzberg ofrece una interesante exposición sobre lo que fue aquel residencial durante el nazismo. Asimismo, se ubica en lo que anteriormente fue la Gästehaus Hoher Göll, una residencia de invitados pensada para acoger la visita de dignatarios internacionales.

Centro de Interpretación. /CC WIKIPEDIA

Centro de Interpretación. /CC WIKIPEDIA

El edificio está reconstruido, pero algunos elementos, como las arcadas y muros de la planta baja posterior, son originales.

Platterhof
En este lugar abrió en 1877 Mauritia, Moritz, Mayer una pensión con su mismo nombre. Cada vez más conocida en la zona, el establecimiento pasó a ser conocido como Platterhof, en referencia al personaje homónimo de la novela de Richard Voß, Zwei Menschen.

Manteniendo su denominación, durante el reich fue severamente modificado y ampliado. En principio había de servir como hotel común, aunque en la práctica se reservó a la alta sociedad y militares de alto rango.

Escapó de la destrucción en la guerra y tras la misma, siendo reconvertido en el hotel General Walker hasta que en el año 2000 fue demolido. En su lugar, se erige hoy un restaurante y una tienda de souvenirs, que no consiguen escapar del todo a su pasado, pues se conservan los muros y una enorme explanada usada como aparcamiento.

A unos metros se encuentra hoy el parking y oficina de tickets de los autobuses que suben hasta el Nido del Águila, en el lugar antes ocupado por los garajes del Platterhof. No muy lejos se ubicaba el cuartel de las SS, del que no queda rastro.

En primer término, barracas de las SS; en segundo, el Platterhof. /WEB

En primer término, barracas de las SS; en segundo, el Platterhof. /WEB

Otros
Son numerosos los edificios de rango menor que se han conservado hasta la actualidad. Es el caso de la Gusthof, una antigua granja por la que se pasa de camino, en la parte más baja del recinto. Hoy en día sirve al campo de golf de la zona, vinculado al lujoso hotel Intercontinental.

En el lugar donde se levanta el citado hotel, por cierto, hallaríamos la vivienda de Göring. Ni de esta casa ni del Berghof, la de Hitler y Eva Braun, se conservan marcas destacadas. El lugar exacto donde se hallaba el Berghof está ocupado hoy por un frondoso hayedo, a medio camino entre el hotel zum Türken y el parking en el Platterhof. Andando por el bosque se pueden contemplar algunos antiguos muros entre la maleza.

Intactas aunque fuera de foco permanecen varias construcciones vinculadas al arquitecto Albert Speer, ministro de Armamento y cuarto dirigente nazi en habitar una vivienda en Obersalzberg. Alejada del resto, se mantienen su antigua casa y su estudio, como propiedades privadas en la actualidad.

En Berchtesgaden pueblo no faltan los elementos de interés histórico vinculados al nazismo, como la estación de trenes o algunos murales que, eso sí, han sido retocados eliminando cualquier referencia al nazismo.

Finalmente, por supuesto que la estela del nazismo se sigue con mucha más facilidad transitando la carretera que sube hacia el Nido del Águila. Una vez se baja del autobús que la recorre, se mantienen intactos muchos elementos históricos más allá de la casa de té de la cima. Es el caso de la puerta de entrada de piedra o el ascensor de bronce construido en 1938 en el interior de la montaña.

*Nota para el viajero
La web del centro de documentación de Obersalzberg ofrece numerosa información sobre el recinto, así como el museo en sí mismo. A diferencia del Nido del Águila, que cierra de finales de octubre a mayo, este permanece abierto todo el año.

Por internet circulan numerosas fotografías antiguas sobre el complejo, aunque la web más completa seguramente sea la de Geoff Walden, denominada Third Reich Ruins. Las recopila junto a numerosa información en un libro a la venta en Amazon. Esta es la referencia: Geoff Walden. Hitler’s Berchtesgaden: A Guide to Third Reich Sites in the Berchtesgaden and Obersalzberg Area. Fonthill Media, 2014; formato eBook: Amazon (inglés).

Otra referencia interesante es el episodio Points, de la serie Band of Brothers. Mikael Salomon (director). 2001. HBO.

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Tardor

Seca i assolellada, aquesta tardor avança al temps que les fulles seques ho envaeixen tot. A Munic, ningú no les arreplega i no ho faran mentre no siga un treball definitiu. N’estic convençut, ja ho he vist. A la muntanya, les fagedes van de verd a groc i de groc a vermell, tot un espectacle. Un espectacle que tot i que també he contemplat mil una vegades encara no he avorrit. Com? I si queda alguna estona lliure: una passejada pel bosc, humit, fresc, per ara farcit de fongs mentre s’acosta el fred i la neu. Quina llàstima que no sóc capaç de trobar-ne ni un, de bolet, dels que llençaria a la paella amb total tranquil·litat.

El parc

El parc

El castell

El castell

Reig de fageda

Reig de fageda

#rutaBayern: Seebensee

En el año del pésimo agosto, el otoño ha arrancado en Baviera mucho más benévolo de lo esperado. Hasta el punto que nos hemos vuelto a acostumbrar al sol y salir a la montaña sin impermeable. Y si hace justamente un año celebramos el día de la Unidad de Alemania subiendo el Zugspitze (2.962 m), esta vez hemos regresado a la montaña más alta a este lado de la frontera –qué absurdo esto de las etiquetas–, aunque no para encaramarnos a la cima sino para disfrutarla desde enfrente.

Desde la cara austriaca del Zugspitze, son decenas las alternativas para hacer senderismo con salida en Ehrwald. Sin un objetivo totalmente claro, nosotros nos decidimos finalmente por caminar en dirección el Tajakopf (2.450 m), con la idea de alcanzar como mínimo el Seebensee o bien subir algo más hasta la Coburger Hütte (1.917 m).

Rutas de senderismo y en bici desde la Ehrwalder Alm. Esta vez elegimos el Seebensee, aunque nuestra ruta fue desde el mismo pueblo sin usar remonte. /EHRWALDER BAHN

Rutas de senderismo y en bici desde la Ehrwalder Alm. Esta vez elegimos el Seebensee, aunque nuestra ruta fue desde el mismo pueblo sin usar remonte. /EHRWALDER BAHN

Si bien la ruta es bastante sencilla, el hecho de subir caminando desde Ehrwald mismo –se puede usar el Ehrwalder Bahn para salvar los 400 metros de desnivel iniciales– nos empujó finalmente a plantarnos en el lago Seeben.

Lago Seeben, en Ehrwald

Lago Seeben, en Ehrwald

Sabia decisión, pues en total recorrimos más de 16 kilómetros con un desnivel acumulado de 1.300 metros, entre subida y bajada, más que suficiente para un día de paseo tranquilo y en grupo, cuyo objetivo era realizar una excursión de dificultad baja.

De hecho, es cierto que no presenta problemas técnicos –se puede subir hasta en bici de montaña–, pero completar esta excursión sin el uso del teleférico reclama esfuerzo físico considerable. En total, cubrimos el itinerario, ida y vuelta, en algo menos de seis horas, parada para comer a los pies del lago incluida. Fueron unas 3 horas para subir, tranquilamente, por unos 90 minutos de pausa y otros 90 bajando.

El lago se encuentra a unos 1.650 metros de altitud

El lago se encuentra a unos 1.650 metros de altitud

La cabaña Coburger, donde existe la opción de comer, se nos quedó unos metros más arriba, aunque algo más abajo pasamos por una segunda justo antes de alcanzar el Seebensee, en la cual también es posible el avituallamiento.

Respecto al paisaje, influye mucho el clima, pero el hecho de encontrar condiciones climáticas óptimas dio como resultado paisajes excelentes, tanto en el lago como durante toda la subida, con la cara tirolesa del Zugspitze como telón de fondo.

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El Zugspitze, de subida

El Zugspitze, visto a la bajada

El Zugspitze, visto a la bajada

Ehrwald

Ehrwald

*Nota para el viajero
La misma web del Ehrwalder Almbahn indica las alternativas de excursiones existentes. Si se anda en busca de algo sencillo y corto, entonces hay que usar el remonte, que cuesta unos 15 euros. La web austriaca Bergfex también detalla numerosas rutas en esta zona del Tirol.

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#rutaBayern: Jochberg

Acaba l’estiu i, mentre ve la neu i no, abelleix acostar-se de nou a la muntanya. Baixos de forma física com estem, la temporada l’hem encetada el passat cap de setmana amb una excursió més bé senzilla però ben agradable.

Per a excursions fàcils, les que ofereix el territori prealpí de Tölzer Land, allà on comencen les primeres muntanyes de l’Alta Baviera. En concret, la primera eixida fou la pujada al Jochberg (1.565 m), una excursió que es pot fer en format circular amb 9,3 quilòmetres de camí en total i un desnivell de pujada de poc menys de 800 metres.

El Walchensee des del cim del Jochberg, amb els Alps de rerefons

El Walchensee des del cim del Jochberg, amb els Alps de rerefons

La ruta. /ALMENRAUSCH.AT

La ruta. /ALMENRAUSCH.AT

Els camins estan ben indicats, nets, si de cas transitats (en cap de setmana, amb bon temps), i són fàcils de recórrer per hom. En total, la ruta es pot fer en dues hores, encara que amb una parada per dinar, o si el ritme és baix, es pot allargar un altre parell d’hores.

La passejada en cercle comença a qualsevol dels aparcaments que trobem a la carretera B11 entre Kochel i Walchensee, indicada als navegadors GPS com (Kesselbergstrasse). Si els aparcaments estan plens no hi ha cap problema d’aparcar a la vora del llac Walchen, ja a Urfeld.

Des de la B11, els senyals que indiquen l’inici de la ruta del Jochberg són abundants, només cal seguir-los fins abandonar la carretera. Pujant, s’ha de creuar la mateixa i entrar al bosc a mà dreta. Aleshores comença l’ascensió que dura uns 90 minuts sense presses, una mica menys a bon ritme.

En passar la cota 1.300 acaba el bosc i apareix una zona de pradera. Està perfectament senyalitzat (i es veu ben clar), però seguint a l’esquerra s’assoleix el cim i girant a mà dreta, de baixada, s’arriba al Jochbergalm. Ací es pot comprar una cervesa o fins i tot alguna cosa per menjar. Sembla un biergarten, però no permeten fer pícnic a les seues pròpies taules.

Jochbergalm

Jochbergalm

Al cim les vistes al sud són espectaculars, amb els Alps bavaresos i el Tirol de fons. Sense núvols baixos, és senzill admirar els principals pics de la zona: Zugspitze, Alpspitze, Dreitorspitze, Karwendel, etcètera. També el llac Walchen i els boscos que l’envolten. Encarats a la cara nord: la planícia i el llac Kochel en primer terme, mentre que si girem la vista a l’oest ens acompanya l’Herzogstand de ben a prop.

jochberg_paracaidas

Un bon lloc per saltar

Baixada
Des de la mateixa cabanya comença la baixada en direcció al Walchensee. No està tan ben indicada com la pujada i el camí combina instants pel bosc amb altres que transcorren per un camí forestal més ample. En qualsevol cas, res de ciment.

jochberg_walchensee

Walchensee

Al final de la baixada, uns tres quilòmetres després, arribem al mateix llac, preciós. El darrer tram de la passejada es fa per un camí a la vora de l’aigua, fins que arribem a Urfeld i enfilem l’estacionament.

Nota per al viatger
Hi ha descripcions detallades de la ruta a diferents webs, en alemany. És el cas d’aquestes resenyes a Bertour Online i Almenrausch.at.

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Diari d’Oktoberfest (X): el club dels 100

Una imatge del Club dels 100 per Oktoberfest. /WEB

Una imatge del Club dels 100 per Oktoberfest. /WEB

A primers de setmana algú em va mencionar el Club dels 100 a l’Oktoberfest. Aquell bon amic m’explicava que n’hi ha que competeixen durant els setze dies que dura el festival de la cervesa a Munic, amb la idea de beure’s 100 litres de birra en eixes dues setmanes. Es tractaria suposadament d’una agrupació secreta de la que, lògicament si atenem al qualificatiu, no he trobat escrita una sola coma ni tan sols a internet.

Sincerament, i després de parlar amb més d’un puntal en la matèria, no trobe cap indici seriós que em faça pensar que hi ha res de veritat en aquest suposat club. Un grup que, posats a imaginar, implicaria la despesa de 1.000 euros només en cerveses i en dues setmanes.

D’això mateix, del fet que n’hi ha es gasta un jornal durant l’Oktoberfest, no tinc dubtes però. I no només els turistes, que són els que paguen estos dies 300 euros per una habitació doble en un hotel de mala mort.

En qualsevol cas, allò més curiós ha sigut comprovar l’existència, ara sí que sí, d’un altre Club dels 100 entorn a l’Oktoberfest. Podríem definir-la de totes totes com una colla de penjats amb ànim suïcida i que atempta radicalment contra la salut pròpia, la qual ajunta als afores de Munic a desenes de neozelandesos i australians, principalment, un dia abans que comence el festival.

La gràcia: beure’s en aquest cas 100 colps de cervesa i altres licors en només 100 minuts. I menjar-se pel camí alguna que altra marranada. La beguda es serveix a dojo i dóna igual que arribe a la gola directament d’una llauna, en un got, una sabata o amb una màniga de regar. Allò que importa realment és l’espectacle i el que menys que al final de la festa hom urgisca un hospital. Així són alguns joves del nou mon.

Com que no he participat mai del Club del 100, i espere no tindre l’honor de trobar-me’ls en la vida, he rascat un parell de vídeos i imatges per internet, a més d’algunes notícies publicades en diversos mitjans de les antípodes (tant a Austràlia com a Nova Zelanda).

Entre els clips de vídeo més curiosos, hi ha un que no només filtra algunes imatges de l’Oktoberfest, sinó que fa una repassada del Van Tour que completen força joves australs cada estiu. Es tracta d’una volta salvatge per Europa en furgones de lloguer que dura tres mesos i que els suposa anar de país en país, de festa en festa, de pet en pet. A que no esbrineu on comença? A Pamplona, per San Fermí.

(Els sanfermins al minut 1 del vídeo)

100 club shock-ya-mentry from peter on Vimeo.

Diario de Oktoberfest (IX): otra crónica insensata para empezar

Ya van tres otoños contando la misma historia, así es que este año había pensado en dejarlo correr. Imposible. Llevo dos días tarareando cancioncitas de música schlager sin poder hacer nada por remediarlo, las fotos de camisas cuadradas y aparatosos balcones inundan mi perfil de facebook y, por si fuera poco, al whatsapp me están llegando las últimas noticias del Wiesn, a lo que respondo finalmente abalanzándome sobre el teclado. La crónica majadera del primer fin de semana de Oktoberfest, pues, se me hace de nuevo inevitable. Empecemos:

Balconazo o 'viel Holz vor der Hütte'. /WEB

La Ramona de Jürgen Drews: balconazo o ‘viel Holz vor der Hütte’. /WEB

Son las nueve de la mañana del sábado 20 de septiembre y este año ha tocado agua. Menuda tromba cayó anoche, viernes, en la previa. Nos cogió infraganti, tratando de celebrar los últimos coletazos del verano sentados en un biergarten. Hoy las cosas no pintan mejor, cielo gris y agua a trompicones que impacta con fuerza sobre el parabrisas del autobús. De momento somos dos, el chófer y yo, y nos vamos a alguna parte de las afueras de Múnich a buscar a un respetable grupo de 25 peruanos.

Un rato más tarde desembarcamos todos en la céntrica plaza de la Ópera. Supuestamente íbamos tranquilamente a ver el carillón, pero es bajar del microbio y ponerse a diluviar. Primera desbandada y dos docenas de señores y señoras que no tienen la más puñetera idea de dónde se encuentran desparramándose en busca de un quiosquito en el que comprar un paraguas, de un toldo bajo el que amagarse o, sí señor, de la primera foto del viaje. Adoro este trabajo.

Por suerte, aunque no sin algunas tensiones y subidas de tensión, nos reencontramos entre la muchedumbre de la plaza de María, todos sanos y salvos, pues la lluvia por lo general no hiere, solo moja. Poco a poco remite la tormenta, los pajaritos cantan, las nubes se levantan.

Para entonces ya es mediodía y a un par de kilómetros de distancia, en una carpa abarrotada de sedientos bebedores de cerveza, el inexperto alcalde Dieter Reiter se estrena en el arte de abrir barriles de cerveza mazo en mano. Por la noche veré la repetición por la tele y pensaré: qué poca gracia tienes burgomaestre!

Dieter Reiter, más tieso que un garrote en su primer 'O'zapft is!' . /WEB

Dieter Reiter, más tieso que un garrote en su primer ‘O’zapft is!’ . /WEB

Primera hora de la tarde y la sosería del regidor queda totalmente en segundo plano. Leed sino las noticias frescas que nos llegan, mientras, por cierto, yo voy terminando la tarea con mis peruanos en algún lugar de la Mancha. Abendzeitung: Samstag, 14:05 Uhr: Die erste Bierleiche. O lo que es lo mismo: el primer subnormal en agarrarse una cogorza descomunal en Oktoberfest consigue entrar en coma etílico a las dos de la tarde, tan solo dos horas después de la inauguración. Enhorabuena chaval.

Camilleros en Oktoberfest o el taxi de los ciegos

Camilleros en Oktoberfest o el taxi de los ciegos

No quiero ponerme melancólico otra vez con el tema camilleros, vomitadores y demás, que el asco y el morbo entorno al Wiesn me gustan más que a un tonto los palotes.

Bueno sí, una cançoneta i se’n anem: son las siete, se acerca la noche y alguien llama a Urgencias avisando de que hay una chavala en pelotas bañándose en el Isar. Borracha perdida, termina a la deriva. En helicóptero la sacan del agua. Francesa tenía que ser.

A estas horas paseo por fin por el Wiesn, entre empujones, grandes emociones y carpas cerradas a nuevos visitantes por sobresaturación. También borrachos, quizás por eso decido evadirme y subir a las alturas. Desde arriba, las cosas se ven mucho mejor. Creo que por hoy es suficiente.

Descansito de camareros

Descansito de camareros

Completo

Completo

Domingo 21. Maldición! Son las siete de la mañana, la lluvia ha vuelto a la ciudad y mi despertador está sonando, mientras Mariola duerme a pierna suelta. Qué suerte! O qué mala suerte, según se mire. Es el día del desfile grande en Oktoberfest. Lo de los 9.000 vestidos con trajes regionales ya lo he contado también, pero cuánto daría por darle a ese replay hoy y no al otro.

Va a ser que no. Me visto rápido y salgo escopetado en dirección al hotel donde aguardan puntuales los peruanos. Hoy toca… castillos! ¿Que qué castillos? Menos recochineo.

El día, en buena compañía, pasa volando y mientras decenas de miles de personas vuelven a revivir en Múnich la boda de Luis I de Baviera, yo simplemente vuelvo a conmemorar en los Alpes bávaros la historia de Luis II, el nieto díscolo. ¿Loco o cuerdo? ¿Suicidio o asesinato? ¿Homo o hetero? ¿Castillo o palacio? ¿Schnitzel o spätzle? Esto último me lo pregunto a mi mismo, ya sentado a la mesa.

Qué mal que se come por cierto en el Hotel Müller de Hohenschwangau. Y peor trato, servicio regular y unas ínfulas desbordadas que me ponen de los nervios. Menos mal que no me toca pagar la cuenta.

A todo esto, a la mesa de al lado se nos ha sentado el luchador mexicano, un colgado del DF que ha venido a ver Neuschwanstein con su tracht particular. Esto no es Oktoberfest, pero en según que asuntos se le parece.

luchador_mexicano_NSS

Muy ‘colgao’, no pude evitar tomarle una foto

Quizás animada por el atrezzo, mi compañera de mesa se desmelena y me remite a su receta maestra. Yo solo quería una small talk sobre gastronomía peruana, mistura, ceviche y esas cosas, y sin comerlo ni beberlo aquí estoy introduciéndome en el desconocido mundo del arroz a la pepsicola. Manda güevos, que diría aquel.

Con la barriga llena subimos al autobús, se me duermen la siesta y diría que hasta yo mismo prosigo lo que queda de día soñando despierto. Mi siguiente recuerdo es a las nueve de la noche. Llego a casa como salí: montado en bici, solo que empapado y afónico trece horas después. Veo al fondo el resplandor de las luces del festival. Es como si hubiese estado todo el día allí, pero sin haber estado.

Diari d’Oktoberfest (VIII): des del cel

O’zapft is! I ja van quatre. Pel que a mi respecta, l’Oktoberfest ja no és cap misteri. Més encara el primer vespre. Tarda de presses i correres, gent que va literalment doblada, cues, olor a cervesa, a carn, a peix. A sucre cremat. A pixum i a bilis. Tot barrejat. Remugants, que no remugons. Em resistisc però a tancar els ulls davant la bellesa innata del wiesn. Hui l’hem contemplada des de fora. Des de tant a lluny i tan amunt com he pogut. Hem trobat el que buscàvem a la torre de l’església de Sant Pau. Allà, 252 esglaons i a uns 50 metres per damunt del terra, he patit vertigen i hem vist fer-se de nit mentre desenes de milers de persones bevien cervesa plegades en un esforç multitudinari i un negoci més gran encara.

El Wiesn des Sankt Paul

El Wiesn des Sankt Paul

El Wiesn des Sankt Paul; detall

El Wiesn des Sankt Paul; detall

El Wiesn des Sankt Paul; les carpes de cervesa

El Wiesn des Sankt Paul; les carpes de cervesa

A poqueta nit

A poqueta nit

‘Band of Brothers’ (II): los aliados llegan al Nido del Águila

Tan estimulante como el noveno capítulo, me resultó el décimo y último de la serie Band of Brothers, traducida al español como Hermanos de sangre. Con Alemania vencida ya sin Hitler, la compañía Easy alcanza Austria, no sin antes tomar el mítico Obersalzberg, complejo vacacional de la cúpula del Partido Nazi, en la preciosa región de Berchtesgaden en los Alpes bávaros.

Fotograma de 'Hermanos de sangre', en el Nido del Águila. /WEB

Fotograma de ‘Hermanos de sangre’, en el Nido del Águila. /WEB

[En este enlace se puede ver la escena completa, con la entrada en el Nido del Águila y en la casa de Hitler en Obersalzberg: https://www.youtube.com/watch?v=jIxsuj93Rzg]

Acostumbrado a pasearme por el denominado Nido del Águila como estoy, el estupendo colofón a la serie, a la que por cierto llegué a través de un viajero, me ha puesto cara y ojos a muchos de los escenarios con que uno se encuentra al dejarse caer por Berchtesgaden y Obersalzberg. También a otros espacios de los que ya no queda resto, como las viviendas de Hitler o Göring en el lugar.

Más información y bibliografía:

Episodio Points, Band of Brothers. Mikael Salomon (director). 2001. HBO

Geoff Walden. Hitler’s Berchtesgaden: A Guide to Third Reich Sites in the Berchtesgaden and Obersalzberg Area. Fonthill Media, 2014; formato eBook: Amazon (inglés)

Web: Third Reich in Ruins, apartado sobre Berchtesgaden (inglés)