Decálogo del buen muniqués

A medio camino entre el homenaje y la vil réplica, este post no aportará nada nuevo a aquellos expatriados interesados en convertirse en auténticos alemanes. A ellos les recomiendo la lectura de dos escritos anteriores, los míticos Diez cosas que debes saber sobre Alemania, de Rosalía Sánchez, y How to be a german in 20 steps, extracto de un libro para hipsters del mismo nombre. A lo que viene este breve decálogo es a aconsejarte si lo que de verdad pretendes es parecer un muniqués. Entonces, pasa y lee. Para ti, que quieres ser münchner:

1. No des los buenos días, Servus. No importa el significado de la palabra o si es una expresión más vieja que Matusalén, ni tampoco que en cualquier otro lugar del planeta estaría considerado un saludo hortera, lo que de verdad cuenta es que en Múnich es lo más de lo más, coooool, y o te subes al carro o te vas a quedar descolgado. Si te cruzas con un señor y su bastón haciendo senderismo por los Alpes, dí Servus; si has venido de Erasmus, dí Servus a tus colegas de melopea los jueves por la noche; si te da por jugar pachangas en el Englischer Garten, despídete con un Servus como la copa de un pino. De lo contrario, nunca serás nadie. En caso de querer aparentar ser un ama de casa, una verdulera o una cajera de supermercado, puedes saludar con un Gruss Gott, que también queda muy creíble –o todo lo contrario, en función del tono de voz–.

2. Olvida el pescado y el marisco. Las gambas, el atún, la merluza, el bacalao y no digamos los percebes o la langosta, ni siquiera unos miserables calamares, mejillones, almejas o berberechos. Estos productos no existen, en realidad son fruto de tu imaginación, el retrato vivo de un tiempo pasado mejor que nunca existió. Como mucho, en Múnich te puedes conformar con pagar quince euros en el súper por una dorada de tanto en tanto o cinco por un paquete de salmón congelado de acuicultura. A los gourmets les queda la opción de comer en la cervecería trucha, carpa o sucedáneos. O bien degustar fritanga en el Nordsee. Por el contrario, lo tuyo han de ser las especialidades cárnicas a base de cerdo, el pan, las patatas y…

3. …la cerveza! El vino es una bebida menor, que se toma a sorbos en copichuelas, una especie de mal necesario muy de vez en cuando más por esnobismo que por convicción. Un muniqués de verdad bebe cerveza. Qué digo, bebe helles o weiss. Se mire por donde se mire, con la cerveza todo son ventajas: es buenísima, sanísima, baratísima, divertidísima… pregúntale a un bávaro, sino. Ya sabes, si persigues integrarte en la manada has de ser buen bebedor de Augustiner, incluso por la calle.

4. Cómprate un traje tradicional, sea cual sea tu condición humana. Un dirndl o un lederhose no pueden faltar en el armario de un muniqués/-a a estas alturas del siglo XXI. Al respecto, si quieres un consejo no seré yo quien te lo niegue: es una inversión imprescindible pero mejor no la exhibas en tu muro de facebook a riesgo de convertirte en la comidilla de tus amigos, los que se quedaron al otro lado de los Pirineos.

5. Hazte fan del FCB, que no es el Barça. Sobre esto, es bueno saber que precisamente el FC Bayern te brindará en reiteradas ocasiones la oportunidad de demostrar en público que eres un auténtico muniqués: si aprovechas los partidos para juntarte con otra gente y beber cerveza, y además lo haces comiendo cerdo vestido con un lederhose y una camiseta de Schweinsteiger, entonces estarás realmente cerca de la meta.

6. Monta en bici. ¿Quién dijo que las bicicletas son para el verano? Llueva, nieve, tengas agujetas, bicicleta de carreras o la rueda floja, ve a trabajar en bici. No olvides que la Polizei te acecha, esto es Múnich!, por lo que harás bien de llevar una luz, que funcione, para la noche y seguir, a rajatabla, las normas de circulación. Aquí alguno dirá que no pasa nada por saltarse algún semáforo en rojo. Quien avisa no es traidor.

Por cierto, un buen muniqués monta en bici pero al llegar a casa le aguarda en el garaje un fantástico automóvil de fabricación alemana. Cuanto más muniqués-muniqués, más llamativo se le supone el coche. Preferiblemente, de renting, leasing o similar y fabricado en las Bayerische Motoren Werke.

7. Báñate en el Isar y haz como si fuera una playa del Caribe. Acabo de darme cuenta de que estoy publicando esto en el mes de enero, así que mejor cambia el baño de refresco por un domingo esquiando en Garmisch-Partenkirchen.

8. Lo tuyo no son las manifestaciones ni las protestas. Si eres de tocar las narices, como mucho se te permite protestar por el precio de la vivienda, que se está poniendo por las nubes. Nada de porros ni altermundismo. O por lo menos que no se te note en público.

9. ¿Te sientes seguro? Al fin y al cabo los muniqueses son alemanes y ya se sabe que la cabra tira al monte. Estos dos últimos puntos dan fe de ello. Como a un buen alemán, a un buen muniqués no le falta seguro médico, de pensiones, de automóvil, de viaje, de asistencia en carretera… Mi preferido es el seguro de responsabilidad civil o Haftpflichtversicherung. ¿A qué es una palabra bonita? Con él, se supone que si descarrila un tranvía por tu culpa no tendrás que pagarle la rehabilitación a los 200 heridos, Gott sei Dank! Por mi parte aún disto mucho de ser un auténtico muniqués, sigo arrastrando esto en la columna de Tareas pendientes.

10. La guinda del pastel (y aquí me remito a cualquier decálogo sobre el buen germano). Solamente cuando estés realmente asentado en Múnich conseguirás este difícil objetivo. No importa si tus gafas son de pasta o no, si vistes con zapatos horrendos o si prefieres los pantalones cagados, en tu vestidor no puede faltar una chaqueta de la marca del lobo.  Ese día y no otro, cuando pases por caja y compres una auténtica Jack Wolfskin fabricada en el sudeste asiático, entonces podrás presumir de subir Alpes bávaros arriba como los ángeles… y tocar el cielo como un auténtico muniqués.

#rutaBayern: Pürschlinghaus

Si Garmisch-Partenkirchen ofereix desenes de rutes de senderisme, les valls veïnes a Ammergauer Alpen són igualment interessants en aquest sentit –i des del punt de vista patrimonial, doncs allà trobem escenaris com la Wieskirche, el claustre d’Ettal o el palau de Linderhof–.

Algunes d’aquestes rutes comencen des dels pobles d’Oberammergau i Unterammergau, amb el Klammspitze (1.924 m) com punt de referència. Una de les més senzilles és la denominada ascensió al Pürschling (1.564 m), que començant a Unterammergau suposa un desnivell acumulat d’uns sis cents metres a salvar en una distància aproximada de 5,5 quilòmetres per camins relativament amples, ben senyalitzats i nets durant pràcticament tot l’any –tot i la lògica presència de neu i glaç durant l’hivern–.

Els Alps amb la Pürschlinghaus en primer terme

Els Alps amb la Pürschlinghaus en primer terme

Segons la senyalització disponible i el mateix club alpí alemany (DAV), la pujada des d’Unterammergau comença –relativament suau– al Schleifmühle i necessita d’unes dues hores de caminata per a arribar a la denominada Pürschlinghaus, una cabanya amb un minúscul biergarten que per la seua ubicació recorda a la Schachenhaus. Al respecte, com curiositat, val a dir que on ara hi ha la Pürschlinghaus, construïda cap al 1970 i denominada oficialment August-Schuster-Haus, hi havia una altra edificació anterior que fou utilitzada en el seu dia pel rei bavarés Maximilà II -pare de Luis II, impulsor de la Schachenhaus–.

Diferents rutes per a pujar a Pürschling o el Klammspitze

Diferents rutes per a pujar a Pürschling o el Klammspitze. /WEB DAV

Una vegada a Pürschling, on és possible arribar en menys de 90 minuts si es puja a un ritme lleuger, les vistes de la vall de Linder són impresionants, com les de les valls alpines anteriors amb cims com el Zugspitze ben a la mà, en funció de l’oratge. Hi ha la possibilitat de seguir la marxa ascendent uns metres cap al Teuffelstättkopf (1.758 m) o fins i tot intentar assolir el Klammspitze (1.924), el que pot ser un problema per la distància que el separa de Pürschling. De fet, es recomana pujar aquest cim des del palau de Linderhof, just a l’altra banda de la vall que Unterammergau i Oberammergau.

En línies generals, aquesta ruta o qualsevol de les variants que ofereix –i els pics adjacents– poden proporcionar una fantàstica excursió de migdia o dia complet, envoltats de muntanyes, boscs alpins i rierols. La variant estándart està catalogada com intermèdia, pel que és recomanable per a tot tipus d’excursionistes, encara que n’hi ha alternatives una mica més complicades.

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Vista des de la Pürschlinghaus

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Part final de la pujada, en hivern

Nota per al viatger
* Tant el web del club alpí com la pàgina de turisme d’Ammergauer Alpen proporcionen informació amb mapes per a completar l’excursió i les diferents variants de forma segura. Els camins, en qualsevol cas, estan perfectament senyalitzats.

Més posts de viatges sobre Baviera a:

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Invierno que no es invierno

Con el clima, como con el resto de las cosas, nunca parecemos estar contentos. Todavía no ha pasado un año de aquella primavera que no parecía primavera, de las inundaciones en estos lares y de la pregunta de si habría verano o no, en Europa, y ya estamos, por estas latitudes, otra vez inquietos con el cielo, esta vez porque el invierno no parece invierno. Paciencia y una bicicleta, porque ya vendrán tiempos peores. El caso es que a 9 de enero no tenemos ni nieve ni frío ni amago. Ni los hemos tenido. Pues eso: quince fantásticos grados y unos días por delante en los que parece vamos a seguir prescindiendo de guantes, gorros y grandes abrigos.

Lapse

El passat mes de desembre ha estat un dels més frenètics… Dies i més dies de treball ininterromput, 3.600 quilòmetres per damunt de l’asfalt amb robatori inclòs en Tarragona, retrobaments tan especials… No em sento capaç de reprendre el blog per a 2014, no sé per on començar. Trencaré el gel començant pel principi, o pel final. Aquesta fotografia la vaig prendre el 18 de desembre per a enviar una postal de Nadal que mai no es va arribar a enviar (en paper); la nadala no té cap sentit (o sí), però els Manel són tan bons. I venen a Munic el 12 de febrer.

Vista al capvespre des del mirador de San Pere de Munic

Vista al capvespre des del mirador de San Pere de Munic

Dos mercadillos navideños (top) en el Tirol

Lo de los mercadillos de Adviento en la zona de los Alpes, de verdad, no tiene nombre. Cuando crees que los has visto todos (y quretodos son igual), que nada te podrá sorprender, entonces te pierdes por error en un pueblo del que no habías oído hablar nunca, mejor aún si es entre montañas, y te quedas boquiabierto. Es lo que nos pasó el otro día en el Tirol, cabía esperar mucho del mercadillo de Innsbruck, pero en cambio fuimos a parar por suerte a los de Rattenberg y Kufstein.

Sobre el primero, se celebra solamente los fines de semana durante el Adviento y es de pago, los sábados. Cinco euros cuesta la entrada al recinto, que no es otro que las dos calles principales del centro histórico de Rattenberg, la considerada ciudad más pequeña del Tirol con sus 400 habitantes. Los comercios del casco medieval, con sus tiendas de artesanía y vidrio soplado como bandera, abren hasta bien entrada la noche (hay que tener en cuenta que anochece a las cuatro por esta época; cierran sobre las 20 horas). Hogueras para ayudar a entrar en calor, vendedores de castañas asadas, puestos de vino caliente y, atención, música en directo (que resuena angelical por toda la calle gracias a un sistema de altavoces), convierten a este mercadillo en una delicia. Cinco euros bien invertidos.

Música en directo en Rattenberg

Música en directo en Rattenberg

También a la orilla del Inn (o Eno, en español), encontramos la ciudad de Kufstein, puerta de entrada al Tirol desde Baviera y segunda plaza más importante de la región, pese a sus menos de 20.000 habitantes.  De entre el patrimonio cultural e histórico de Kufstein sobresale la fortaleza, una construcción defensiva originaria del siglo XII. ¿Y dónde se celebra el mercadillo de Adviento? Precisamente en el interior de la misma, lo que garantiza un escenario sin parangón y una temperatura ambiente que nada tiene que ver con el gélido invierno exterior. El precio de acceso es de seis euros, pero incluye la visita muy recomendable a la fortaleza (magníficas vistas).

Vista al anochecer desde la fortaleza de Kufstein

Vista al anochecer desde la fortaleza de Kufstein

Artesano en el mercadillo de Kufstein

Artesano en el mercadillo de Kufstein

Y con esto y un bizcocho, y a tres días de Nochebuena, es hora de ir cerrando la temporada de mercadillos de Adviento de 2013 y preparar las maletas. La terreta espera.

*Nota para el viajero
Webs turísticas de Kufstein y Rattenberg

L’editor, la palla i el gra

Este matí he tingut l’oportunitat de llegir un fantàstic article de Joan Carles Girbés al Quadern de EL PAÍS. Es titula Editar sense editors i descriu brillantment un episodi succeït ara fa uns anys, mitjançant el qual narra una mena de mort anunciada del sector editorial. Bé, en realitat, no ha mort ningú ni s’espera cap mort entesa com a tal, ni pel que fa als llibres, ni tampoc pel que fa als editors, però tot ha canviat i ja mai més no tornarà a ser com era. Per a que ens aclarim, Girbés aporta una dada que descriu ben be el panorama que tenim i el que tindrem: Belén Esteban encapçalant les llistes de llibres més venuts els darrers dies. És cert, l’editor, tot i que no ha mort, ha desaparegut de l’escena de les grans editorials i amb la seua sortida la qualitat d’allò que hom troba a les prestatgeries de les grans llibreries és cada dia més baixa. Veritat. Per sort, però, el segle XXI (amb les ferramentes de les que disposem) és a la vegada un escenari magnífic per a buscar subterfugis, nous camins per on transitar també en el sector editorial. Així doncs, amb el mercat berenant-se el sector editorial convencional, avant les xicotetes editorials, els girbés i les girbeses, els llibres que deleiten, els autors-editors…

*Casualment, este mateix matí de dimarts he rebut les notes d’un editor per primera vegada en molts anys. Perque si l’editor està desapareixent ara en el mon del llibre, en el periodisme ja fa dies que no en tenim notícies. Tot i que sospite no he estat al seu nivell, ha sigut un plaer revisar els seus comentaris i suggeriments al peu de la pàgina. De document informàtic, però peu de pàgina al cap i a la fi.

Los mejores momentos

Amanecer desde mi ventana

Amanecer desde mi ventana

Hoy, cuando de forma inesperada me he levantado en silencio para intuir sonidos imperceptibles desde nuestra confortable habitación en pleno valle del Inn, he conseguido valorar por primera vez en mucho tiempo la importancia de lo que me rodea. Resguardado a la otra parte de la ventana, he contemplado somnoliento el amanecer, con el sol emergiendo anaranjado entre las nubes bajas y las cimas nevadas de los valles alpinos del Tirol. No muy lejos, a la intemperie, un pajarillo parecía disfrutar de la misma escena, saltando de rama en rama del pelado manzano de nuestro hogar provisional y espolvoreando con ello la nieve caída durante la noche, por poco tiempo sobre el árbol desnudo. Idílico todo, pero, a decir verdad, no tan bueno como la hospitalidad de la familia que nos ha acogido prácticamente como hijos en su lugar a medio camino del cielo, aunque el GPS del coche se empeñe en señalarnos que no conduce a ninguna parte. Tan lejos y tan cerca. Tan solos y tan acompañados. Tan confortables. Sinceramente, al empezar este pequeño viaje de fin de semana con nuestra anfitriona y amiga, nunca hubiera imaginado lo que nos depararía la escapada. Un recóndito y solitario paisaje nevado, eso era de esperar, aunque sorprendentemente aderezado y mejorado por una gente cálida, buenas personas y mejores conversadores, alemanes pese al equivocado mito, cultos, anfitriones, dadores, pendientes, curiosos, expresivos, sinceros… Así han sido las últimas horas, excelentes, entre amigos. Tiempo de cerveza, de pequeñas grandes cosas, de mesa de madera sin mantel, de sopas y guisos de montaña, de trineo  y vino ardiente, de lámparas, de humor y de sobremesa. Oh, la sobremesa! Por todo ello, por hacer de estos momentos los mejores de las últimas semanas, por haberme ayudado a abrir los ojos precisamente ahora que Mariola y yo emprendemos viaje en busca de los nuestros, solo puedo estar agradecido a esta, la familia H.

#rutaBayern: Walhalla, el Partenó de Baviera

Un dels monuments més sorprenents de Baviera, relativament desconegut, és el denominat Walhalla, un temple neoclàssic a la vora del Danubi destinat a convertir-se en un saló de la fama de personatges germànics. Impulsat per Lluís I i projectat pel seu arquitecte predilecte Leo von Klenze, el Walhalla és una rèplica del Partenó d’Atenes, temple dòric sostingut per 52 columnes tot i que construït dos mil i pico anys més tard. El temple descansa sobre un promontori a només uns metres del riu Danubi, uns deu quilòmetres al sur de Ratisbona. Amb una escultura de Lluís I presidint la sala, acull els bustos de més de cent personalitats germàniques –incloent austríacs o txecs– amb algunes incorporacions contemporànies com ara Einstein o Sophie Scholl. En imatges:

Walhalla

Walhalla

Detall de la façana al riu

Detall de la façana al riu

Walhalla amb l'escala d'accés des del Danubi

Walhalla amb l’escala d’accés des del Danubi

Bustos

Bustos

Vista interior

Vista interior

*Nota per al viatger
A l’estiu és possible viatjar des de Ratisbona pel riu Danubi en vaixell, mentre que en temporada baixa només és accessible per carretera, per al que cal superar Ratisbona en direcció est per a desviar-se en Donaustauf i seguir les indicacions cap a Walhalla. L’entrada general costa 4 euros i el monument és visitable cada dia, tot i que amb horaris reduïts en hivern.

Web del Walhalla i info de com arribar-hi.

Més posts de viatges sobre Baviera a:

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En el restaurante

Últimamente paso mucho tiempo, demasiado, saboreando la gastronomía bávara, que si nadie la ha bautizado así debería hacerlo y renombrarla como cocina de sota, caballo y rey. O lo que es lo mismo, dieta de kartoffeln, brot, schwein, bier. Allí sentado a la mesa de unos desconocidos, a veces de puta madre y otras veces de madre puta, veo pasar a las camareras hasta siete veces por semana. Hay quien me dirá machista con esto de pensar en camarera, pues igual, pero el caso es que el estereotipo se me desconchaba como se lo aplique a un señor balcánico disfrazado de servidor de cervezas alpino. Se ríen demasiado falsamente pero demasiado al fin y al cabo. Las camareras, ellas, van y vienen y las hay que gruñen más que otras pero todas gruñen aunque sepan disimularlo. Un argentino me aseveró el otro jueves que no hay 100% que valga, que las gordas nunca gruñen porque son gordas y por tanto felices. “Y vos, ¿viste alguna vez a un gordo que no sonría?”, me dijo precisamente el gordito contento. Es una pena, pero refunfuñando no se ganan ni un céntimo de propina, por mucho que lo crean un derecho adquirido tan pronto el cliente cruza la puerta de la calle. “Dennos la oportunidad de equivocarnos; y dejen de regañarnos por ello”, le pediría yo a más de una como cliente. “O les pagaremos con la nada”. Peor es llegar a la cervecería del pueblo a las tres de la tarde y que te digan que a estas horas nos dan ensalada y por el culo. Bueno lo último es lo único que se callan, pero nos lo transmiten con la mirada. O lo de quedarse sin cenar a menos que se reserve una mesa incluso en la capital. Eso sí que no. Por ridiculez, diría que la mayor jamás vivida en este sentido sucedió hace un par de meses: tras intentar sin éxito reservar una mesa para dos en, ojo al dato, una hamburguesería muniquesa, nos invitaron a intentarlo no el día siguiente sino cinco días más tarde. Parece ser que tenían todos los pedazos de carne vendidos a media semana vista. Y cómo cojones quieren que me decida a comer hamburguesa en lunes con mi cerebro a miércoles. ¿Y si el lunes me apetece cenar sopa? “Pues se jode”, me diría el camarero (aquí es perfectamente aplicable el estereotipo masculino: universitario que dejó a medias la carrera, tatuado, gorra girada de lado, barbita perfectamente recortada, camiseta de baloncesto dos tallas más grandes… servidor profesional de hamburguesas para hipsters). “Pues que os den a todos muy por el saco”, he dicho. Son muchas sonrisitas, demasiadas petardas y petardos, tanto postureo, miles de salchichas, restaurantes que cierran en domingos (así yo también quiero ser restaurador), tantas propinas inmerecidas, ese apretar de dientes, el hablar para dentro, tirarnos la carta sobre la mesa, el limpiar el mantel barriendo con la mano en el cambio de turno… que al final a uno le entran ganas de llorar. O de comerse una fideuà.

Diari de mercadets de Nadal (III): primer dia

Este diluns 25 de novembre ha arribat enguany el Nadal a Munic. Ni diumenge, ni dimarts, darrer dilluns abans que comence l’Advent i per última vegada en sa vida, diria, l’alcalde Christian Ude s’ha deixat veure a la balconada de l’Ajuntament al vespre per a anunciar l’inici del Christkindlmarkt, el mercadet de Nadal a Marienplatz. Just en acabar el soroll, han caigut els primers flocs de neu. És com si l’hivern haguera volgut esperar als mercadets. Cap a les vuit del vespre, tranquil·litat al carrer, música de fons tocada per algun músic congelat, ha començat finalment a nevar, suaument, per primera vegada. A Marienplatz, el mercat romania tranquil en el primera dia, sense turistes, només uns quants impacients bevent vi calent orgullosos del seu poble, de la seua plaça, del seu arbre de Nadal… De moment només hi ha oberts els mercats de Marienplatz i la Residenz, durant la setmana ho faran la resta. I la neu, que deixa un lleuger senyal als carrers este dimarts al matí, segur anirà incorporant-se durant la setmana.

L'Ajuntament

L’Ajuntament

Mercadet a la Residenz

Mercadet a la Residenz

Marienplatz, primer dia a la nit

Marienplatz, primer dia a la nit

El Nadal ha arribat

El Nadal ha arribat

*Nota per al viatger
Tota la informació dels mercadets de Nadal a Munic via Muniqueando

Quadern: Diari de mercadets de Nadal (II): un dia a Salzburg

Quadern: Diario de mercadillos de Navidad (I): refunfuñando