Sobredosis de Múnich: síntomas y tratamiento

Descripción de la patología:

Múnich: esa ciudad sin parangón donde se vive en una burbuja de plena felicidad. Léase sino este texto donde se demuestra científicamente, previo pago de este estudio por parte de las autoridades correspondientes, lo felices que son su habitantes.

Extracto del estudio

Múnich: todo muy verde, muy limpio, muy seguro, muy bonito, mucho sol tanto que rivaliza el lugar con Almería, muy gemütlich, muy lecker… Los oiros y los porsches (de Ferdinand Porsche) los hay a mansalva.

Si tras la lectura de tal parrafada, habitante artificial de la ciudad, todavía no anda muy convencido del asunto, pregunte a un habitante oriundo al azar que encuentre por la calle, preferiblemente con gafas de pasta y montado en un bicicleta sin frenos. Coool!!!

No solo le corroborará la descripción científica de Múnich arriba relatada, sino que las probabilidades de que aquél no se haya enterado de que Eva mordió la manzana son altísimas y seguramente se refiera a su pueblo natal, Mi-un-sssjen, como un klein Paradis. Así, directamente, por vía anal y sin anestesia. Dos posibilidades: o bien aquél no paga el alquiler de su casa (y no sabe lo que aquí cuestan las cosas) o bien trabaja en la be-em-be (y cobra un cojón como para que no le preocupe el asunto). Durante la conversación con el aborigen, obsérvese la posición de la nariz del susodicho, alta, durante la pronunciación del discurso deputamadresco.

Si tras la lectura de esta descripción o bien después de preguntarle al citado nativo usted sigue enojado o infeliz sin motivo aparente, las probabilidades de haber contraído sobredosis de Múnich son altísimas. Siga leyendo.

Síntomas:

Habitante temporal, asimilado, reciénllegado, lea detenidamente los siguientes síntomas de la sobredosis aguda muniquesa (coloq. Esta gente me pone de los nervios).

1. Tras una temporada larga de exposición al elemento, sufre irritación a las primeras de cambio. Ejemplos: le molesta que le repriman por cruzar un semáforo en rojo o por circular en bici en dirección contraria; le irrita que los vecinos de su comunidad le hagan el vacío en el ascensor de su casa (nunca se suben si lo hace usted); no soporta que se le cuelen en el súper usando el método del desmengat (cara de bueno). Tampoco digiere cívicamente otras acciones similares.

2. Padece alergia temporal a los siguientes elementos, dada la monotonía y repetición de sus menús, hasta el punto de provocar arcadas, resacas y dolores fuertes de barriga: gaststätte, gasthof, wirtshaus.

3. En un grado menor, la calidad de los alimentos (o la cantidad de cerveza ingerida por sesión) en algunos biergarten puede provocar síntomas similares a los descritos en el párrafo anterior. Son geniales hasta que dejan de serlo, transcurridas tres sesiones consecutivas en una semana (a litro de cerveza por sentada).

4. Sufre sarpullidos sin explicación, le habla incorrectamente a sus congéneres sin motivo aparente.

5. Aclaramiento acelerado de la piel por ese inigualable sol bávaro (que, a diferencia del almeriense, no siempre luce).

6. En casos extremos, pueden aparecen síntomas extremos como caída de pelo, cabreo permanente o incluso episodios intermitentes de hiperventilación.

*En caso de que a usted los citados síntomas en su forma más extrema no le remitan nunca, o incluso en caso de aparición temprana, se le recomienda la reversión del proceso migratorio completo mediante la aplicación del siguiente tratamiento: pírese para siempre de aquí y no vuelva, usted es inasimilable (lo suyo no tiene arreglo).

Alivio sintomático:

Advertencia! Este medicamento es únicamente psicológico, un placebo que le recomendamos no deje de tomar en caso de aparición reiterada de alguno o la totalidad de los síntomas referidos.

Instrucciones de uso:

Lea detenidamente pues, las instrucciones de uso:

1. Consulte su calendario de días festivos.

2. Señale en rojo el primer festivo que enlace con un fin de semana. En España a esto se le llama puente.

3. Consulte la disponibilidad y precios de alojamiento en un radio de 350 km de distancia de la ciudad. No importa su presupuesto, duración del tratamiento, aplíquelo aunque sea para buscar una noche en un camping en el pueblo de al lado. No obstante, se recomienda al paciente salir de la Alta Baviera o incluso preferentemente traspasar los lindes de la Bundesrepublik Deutschland. Si no se es alemán, dejar de hablar su lengua por unas horas devuelve el tono natural a la piel y suaviza el fruncido de las cejas.

4. Salga pitando a las primeras de cambio. A su llegada a destino vaya a un supermercado no alemán, coma cosas no alemanas, ríase a carcajada suelta por la calle con total tranquilidad, vuelva a sentirse como un guiri, escuche en secreto las conversaciones de otros guiris deutsches con los que se cruce por la calle und so weiter. No tema el atracón, cuanto más cera se de más contento regresará al cabo de unas horas.

*En caso de duda, consulte con su agencia de viajes o bien con un psicólogo si lo suyo es especialmente grave.

El regreso:

A su retorno a Múnich, derrotado y cansado hasta la extenuación, usted volverá a sentirse mucho más alegre y parte decidida de esta magnífica comunidad sin que le irriten durante una buena temporada las kleinichkeiten derivadas de la vida en Bayern. Es decir: Múnich dejará de ser una secta insoportable para usted, un infierno, y se convertirá nuevamente en esa gran ciudad de la pradera y con las montañas al fondo en las que sus habitantes son felices y comen perdices.

Pus eso, de Chequia vengo.

Al mes de maig

El dia comença a les cinc del matí i sembla que no acaba mai. Quan el cel roman gris, l’ànim és variable; si els núvols van i venen sembla que el cos s’anima. Passen i passen, tapen i destapen, agranen el cel blau de Baviera. Descarreguen aigua, tanta aigua. No sempre. Hi ha maigs i maigs. Sinònim de tempesta i amb sort de sol. L’any passat fou l’any de la hochwasser, el senseprimavera. Enguany, ensurt. Aquesta setmana, per fi, tenim llorenç. I de quina manera. Al carrer tothom sembla somriure. Ho estem celebrant.

Ahir a la vesprada, al parc olímpic

Ahir a la vesprada, al parc olímpic

#rutaBayern: Herrenchiemsee, el pequeño Versalles bávaro

Herrenchiemsee, fachada principal

Herrenchiemsee, fachada principal

Hace unos meses publicaba un post de debut en relación a la #rutaBayern, dedicado al tercer y desconocido palacio de Luis II en Baviera: Herrenchiemsee. Aquí va una segunda entrega, algo más extensa y en forma de atrevida comparativa con su modelo: el palacio francés de Versalles.

Ya de entrada hay que matizar que tratar de comparar el palacio de Versalles con su réplica bávara puede resultar sonrojante. A pesar de todo, sobreponer algunos datos y unas cuantas imágenes de ambos espacios puede dejar a más de uno con la boca abierta.

Partiendo de una imagen panorámica y completa, la comparativa se torna directamente imposible, pues se trata de dos palacios concebidos en dos contextos históricos muy diferentes o cuya superficie o impacto en la sociedad de su tiempo y en la actual nada tiene que ver.

Empezando por lo obvio, mientras Versalles es un excelente ejemplo de arte barroco del siglo XVII –iniciado hacia 1630– y uno de los palacios reales más grandes de Europa, el de Herrenchiemsee es una réplica construida 200 años después, entre 1878 y 1886. Estéticamente sigue los parámetros del barroco de Versalles, pero no deja de tratarse una reproducción posterior materializada con otro tipo de materiales o técnicas constructivas.

En cuanto a dimensiones, la comparativa tampoco se sostiene por ningún lado. Mientras que el palacio de Versalles, ampliado a lo largo del tiempo hasta la Revolución Francesa, ocupa una extensión de 67 km2 –entre palacio, pabellones y jardines–, el de Herrenchiemsee apenas se reduce a un pabellón, equiparable al cuerpo central de su arquetipo. La superficie de Versalles sería más bien comparable al tamaño del lago Chiemsee –79 km2–, mientras la Herreninsel, la isla donde encontramos el complejo de Herrenchiemsee, apenas mide 239 hectáreas.

De la misma manera, la influencia de ambos sobre su tiempo y sobre el actual son totalmente diferentes en cada caso. Versalles representó en su día el símbolo del poder casi ilimitado de los gobernantes franceses, de Luis XIV a su nieto Luis XVI. Hoy en día, es uno de los monumentos más visitados de Francia y del mundo, superando cómodamente la cifra de cinco millones de visitantes cada año.

Por su parte, Herrenchiemsee no pasa de burda réplica en este terreno: no fue concebido si quiera como palacio real sino como monumento de homenaje y no estuvo habitado ni por el mismo rey Luis II de Baviera –quien paso allí una decena de noches en su vida–. A la muerte del rey, con el palacio inacabado, los trabajos se interrumpieron y no fue usado como residencia por sus sucesores, que lo abrieron al turismo ya en el mismo año de la muerte del rey, 1886. Hoy en día, el palacio de Herrenchiemsee apenas influye tampoco en lo turístico. Es visitado por unas 400.000 personas cada año, por mucho que esto último sea más una ventaja para el viajero que otra cosa.

Si focalizamos, ¿dos gotas de agua?
Curiosamente, tal cual vamos cerrando el ángulo de enfoque los palacios de Versalles y Herrenchiemsee empiezan a parecerse más y más hasta el punto que pueden resultar casi idénticos según dónde postremos la mirada.

Fachada y planta
Georg Dollmann lo tuvo relativamente fácil, pues se trataba de reproducir la fachada principal del palacio de Versalles. Sin ser idénticas, mantienen la misma estructura, morfología y características muy similares. Lo mismo sucede con la planta, si bien en Herrenchiemsee solamente nos quedamos con el cuerpo central, ya que faltan las dos alas laterales, que no es poco.

Fachada principal en Herrenchiemsee y Versalles

Fachada principal en Herrenchiemsee y Versalles

Ambas plantas. /WEB

Ambas plantas. /WEB

Salón de los espejos
Si el Salón de los Espejos de Herrenchiemsee y el de Versalles no son físicamente idénticos es porque la copia bávara es sensiblemente más grande: mide 98 metros de largo, albergando 33 lámparas de araña y unos 50 candelabros. En la foto no se nota la diferencia.

Galerías de los Espejos. Arriba, Herrenchiemsee; abajo, Versalles. /FOTOS: WEB

Galerías de los Espejos. Arriba, Herrenchiemsee; abajo, Versalles. /FOTOS: WEB

Gran Escalera
Como ocurre con la sala de los espejos, el espacio de la Gran Escalera de Herrenchiemsee estaba destinado a ser una réplica exacta de este vestíbulo homónimo en Francia. No lo son, pues la escalera versallesa fue demolida en el siglo XVIII y hoy en su lugar encontramos un espacio más austero.

La gran escalera de Herrenchiemsee, izquierda; derecha, reconstrucción de la versallesa. /FOTO: WEB + SCHLOSS HERRENCHIEMSEE

La gran escalera de Herrenchiemsee, izquierda; derecha, reconstrucción gráfica de la versallesa. /FOTO: WEB + SCHLOSS HERRENCHIEMSEE

Dormitorio
Luis II hizo reproducir una versión propia del dormitorio de Luis XIV en Versalles en más de una ocasión, pues no solamente lo vemos en Herrenchiemsee sino también en Linderhof. Balaustrada y cama en altura incluidas, aunque primando el color azul en el caso del monarca bávaro.

Los dormitorios de Herrenchiemsee, izquierda, y de Versalles, derecha. /FOTO: WEB

Los dormitorios de Herrenchiemsee, izquierda, y de Versalles, derecha. /FOTO: WEB

Esculturas y fuentes
Aunque en este apartado nos conformamos con parecidos razonables, en Herrenchiemsee no faltan algunas fuentes a la versallesa, así como esculturas de divinidades clásicas. Ahí están la fuente de Latone o las representaciones de Neptuno. Los jardines bávaros llevan la firma de Carl von Effner y son una versión simplificada e inacabada de los parisinos.

Fuentes de Latone. /FOTO VERSALLES: WEB

Fuentes de Latone. /FOTO VERSALLES: WEB

En resumen, situando ambos palacios en sus respectivos planos, lo de Herrenchiemsee es digno de estudio y, sin lugar a dudas, de visita. Por suerte, a día de hoy es un destino minoritario, lo que casi garantiza experiencias sorprendentes en un palacio oculto, desconocido y ubicado además estratégicamente sobre una isla en medio de un lago… a los pies de los Alpes.

El lago Chiem y la Fraueninsel desde Herreninsel

El lago Chiem y la Fraueninsel desde Herreninsel

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De la lengua viva y tal

Qué sería de mi sin esos diálogos de besugos a los que tanto cariño les tengo. Aquí va el último, en ruta como siempre, esta vez a propósito de esa rica y variopinta lengua que es el castellano.

INTERLOCUTOR 1. Por ejemplo, señor Jordi, si todo el mundo (hispano) menos ustedes los españoles pronunsiamos de una determinada manera, a lo mejor los que deberían revisar el lenguaje son ustedes, ¿no cree?

SEÑOR JORDI. Hombre, me coge a pie cambiado, pero le diría que tampoco es eso…

INTERLOCUTOR 2. Toda la rasón tiene el compañero, señor Jordi. Porque, quien le dise a usted don Jordi que, en ves de pronunsiar erróneamente la se (por ce) nosotros, como usted sostiene, lo hasen ustedes.

SEÑOR JORDI. Denme pistas, que me pierdo. Aunque yo tampoco le decía que lo suyo con las ces y las eses sea un error, por mucho que les puede dificultar sin duda el aprendizaje y el perfeccionamiento de la lengua.

INTERLOCUTOR 2. A ver, es verdad que en nuestro país siempre desimos casar, tanto para casar con ese como para casar con seta. Es desir, la palabra se pronunsia igual si hablamos de una sagrada unión matrimonial o de ir de casería a matar animales…

(No puedo esperar, así es que interrumpo el discurso)

SEÑOR JORDI. Entiendo. Se refiere a que ustedes sesean, o lo que es lo mismo, convierten las ces en eses.

INTERLOCUTOR 2. Ya empesamos. Porque usted lo dise. Nosotros sabemos cuando hablamos de una cosa u otra, no hay error, no tiene más. Como le desía, es una situación muy paresida a la suya con la se (por ce) y la seta. Por ejemplo, diga usted serilla.

SEÑOR JORDI. No le digo que sesear sea malo, pero es lo que hay. Por cierto: cerilla.

INTERLOCUTOR 2. Lo ve, lo ha dicho con seta! Ustedes convierten las ses (por ces) en setas (por zetas). Y no pasa nada!

SEÑOR JORDI. No quiero ser pesado, pero lo he dicho con ce, de casa.

INTERLOCUTOR 2. Imposible! entonses sonaría como querilla, con se de casa! Usted es incapás de darse cuenta, pero lo dise con seta.

SEÑOR JORDI. Le insisto. No quisiera incomodarle licenciado, pero si usted recuerda hay una norma ortográfica en español que remite a la transformación del fonema de la ce, que suena como el de la zeta cuando esta letra va seguida de las vocales e o i. De hecho, son pocas las palabras con zeta seguida de e o i, que suele transformarse en una ce. El fonema, el sonido, en todo caso, sería el mismo para un español hablando en español estándar. Para ustedes todo suena como una ese, porque sesean.

INTERLOCUTOR 2. Uy señor Jordi! usted me está enredando pero yo tengo muy claro lo que le quiero desir y creo que usted, en realidad, también.

(Aquí, tras una divertida conversación pero demasiado subida de tono para los estándares de gran parte de Iberoamérica, el señor que inició la charla, colorado como un tomate, no lo puede resistir e interviene para arreglar las cosas.)

INTERLOCUTOR 1. Lo que el señor Jordi no sabe es que nosotros en la escuela, a nuestros alumnos, siempre les explicamos bien claro cuando deben escribir con seta y cuando con ese. Y los niños de hoy en día vienen enseñados, con los móviles y las cosas modernas. Por ejemplo, yo a mis niños siempre les digo, atensión, Saragosa –llevando en este caso el seseo hasta las últimas consecuencias y de forma inconsciente– , suena tal cual pero se escribe con seta. Con dos setas! Es desir: Sa-ra-go-za.

SEÑOR JORDI. Exacto, ese es el espíritu señor X. El seseo hay que protegerlo pero nunca hay que dejar que invada el terreno de la ortografía. Por cierto, sería entonces Za-ra-go-za pero ya si eso lo comentamos otro día, porque el tren acaba de llegar a Múnich y nos bajamos en la siguiente estación.

(Descanso entonces y apostillo por dentro: “Ufff, no puedo más! Por favor que me baje de esta guaga hantes d ke m buelba loko, o jilopoyas o bete tu ha saver…”)

El secà

Roselles als Castellans; fa mal la serra cremada al fons

Roselles als Castellans; fa mal la serra cremada al fons

No sé si és la sequera, real, o són coses del meu cervell influenciat com està pels paisatges de l’antagònica Baviera, però cada vegada que pose els peus en la terreta tinc la sensació que el desert se’ns està engolint i que fins i tot ens té a mig rosegar. Terrible la vista des de l’aire, just abans de prendre terra a l’aeroport d’Alacant, quan per molt que m’esforce no veig verd per enlloc. Serra amunt, una vegada passada eixa frontera que hui fixen Tibi o Xixona, sempre acabe alenant i respirant al cap i a la fi una mica més seré. A la muntanya, a casa, el desert haurà d’esperar un poc. Això sí, ens té a tir d’incendi forestal. Passejant l’altre dia per la Torre en busca d’eixos paisatges que em fan sentir una mica més tranquil em vaig topar amb este camp de roselles als Castellans. Haguera preferit trobar-me les cabres de Gusman i un talló de mig metre de blat, com fou algun dia, això potser és massa demanar. Per a l’any vinent.

Nou imatges del Pa Beneït a la Torre

Feia anys que no gaudia d’esta xicoteta festa, però el cap de setmana, per força i fester major, he tingut la sort de poder retrobar-me amb ella. D’açò en diuen al meu poble la Festa del Pa Beneït, es celebra en honor al patró local Sant Gregori i teniu tots els detalls ací mateix: o bé en el breu text penjat al web de Gent de la Torre o bé en aquest reportatge de rigor publicat fa uns dies al Diario Información. En qualsevol cas, ja vos avance que es tracta d’una singular, preciosa, delicada ofrena al patró de la Torre de les Maçanes que ve celebrant-se cada 9 de maig des de fa segles. Els pans van eixir al carrer divendres i diumenge passat, en un dia de sol i llum que més be semblava d’estiu; jo ho vaig veure així:

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Pa i orgull

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Llumenera i ‘guasap’

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Capçana

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Esperant

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El pa, al cap

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Pans al carrer

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Música i pa

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Les xiques, valentes, a la costera de l’església

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Aigua de Sant Gregori

Oda al souvenir

 

El pato del rey Luis II, ¿era necesario?

El pato del rey Luis II, ¿era necesario?

(Soy un poeta tan efímero como penoso; si no lo escribía reventaba)

Qué de puta madre eres souvenir,
llavero, postal o imán para nevera,
casi diría que sin ti el turista no puede vivir;
lo de puta madre es un decir, una manera,
pues con ganas eres, cabrón, hortera.

Misterioso, extraño, éxito el tuyo,
como pocos productos inservible,
ante el que yo incluso soy un capullo;
en efecto, para mi es indescriptible,
la tontería que te convierte en imprescindible.

Hoy mismo he estado en el castillo,
con un grupo de Costa Rica,
al que has pasado el cepillo;
han parado en cada tiendecica
y en todas han comprado una cosica.

Menuda parida, me ha dicho el chófer,
después de veros comprar tanta tontería;
es increíble a nuestro parecer,
para qué narices queréis esa armería,
pues con tanta parida no tendréis lugar en la estantería.

Y nada más, más que negocio,
de lo cutre, lo cañí y lo innecesario,
ante el que hemos malgastado medio día de ocio:
ahora compro un cisne ahora un dinosaurio;
aún se ríen en China, fabricantes, de mi calvario.

(Ojalá caiga este texto en manos de mi apreciado grupo de Costa Rica, pues, aunque os pueda parecer extraño, os lo he escrito con todo el cariño del mundo.)

Biergartenguide 2014

La guia

La guia

Arriba el bon temps i arrenca la temporada de biergärten a Munic. Com si no me’ls coneguera prou, i una mica suggestionat per algun amic i company de faena, aquest any he optat per comprar-me la guia de jardins de cervesa locals. Una de tantes. La mire a casa amb calma i veig que només inclou una selecció d’uns 40 espais entre els que trobe en falta algunes peces fonamentals com ara el Flaucher, l’Aumeister o el Taxisgarten. He pagat 14,90 € i tot i això no em fa res. Que per què? El que sí incorpora el llibre són 43 cupons de descompte vàlids per a tota la temporada (fins desembre) als jardins ressenyats, un per cadascun, bescanviables per dos mass al preu d’un. Ara només em falta temps, sol i companyia.

www.biergartenguide.com

#rutaBayern: la Gruta de Venus en Linderhof

Detalle de Linderhof. /BaM

Interior de la gruta. /WIKIPEDIA CC

Mientras el palacio de Neuschwanstein sigue batiendo récords –en 2013 pasó de 1,4 a 1,5 millones de visitantes–, los otros palacios de Luis II en Baviera siguieron el camino contrario el pasado año. Sin desmerecer Herrenchiemsee, lo cierto es que le guardo un cariño especial al pequeño Linderhof.

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Detalle de la fachada. /BaM

A rebufo de su vecino waltdisneyesco, Linderhof recibió durante el pasado 2013 la nada despreciable cifra de 426.396 visitantes. Aunque se trate del segundo palacio más visitado de Baviera, sus números son incomparables a los de Neuschwanstein y, por si fuera poco, parecen empequeñecer con el paso de los años –en 2012 perdió unos 10.000 visitantes en comparación con el año anterior; exactamente la misma cifra que ha cedido en el último año, dadas las 437.000 visitas de 2012–.

Teniendo en cuenta que le debo un texto al palacio en si mismo, que dejo para otro día, todavía me llama más la atención lo desapercibido que pasa uno de los elementos más singulares que alberga: la Gruta de Venus.

¿Gruta de Venus? En efecto, una caverna artificial inspirada en la ópera Tannhäuser de Richard Wagner, la cual se esconde en la ladera septentrional de los jardines. Un delirio de lugar que solamente abren unos meses al año y, lamentablemente, es visitado por una pequeña parte de los turistas que acuden a Linderhof –me baso para ello en mis estadísticas personales tras acompañar a viajeros entre dos y tres veces por semana hasta allí–.

Así las cosas, intento descifrar aquí un poco más la Gruta de Venus, con la esperanza de que algún viajero lea estas líneas y no dude en adentrarse en ella en su visita a Linderhof.

Construcción. Oculta en la ladera de los jardines septentrionales de palacio, la Gruta de Venus fue erigida entre 1877 y 1878, por orden directa del rey Luis II y bajo la dirección del escenógrafo August Dirigl. Considerada la cueva artificial más grande de Europa, su planta supera los 100 m2 y evoca el escenario del primer acto de la ópera de Wagner Tannhäuser, así como la Gruta Azul de Capri.

Se trata de una construcción sorprendente a la que no le faltan detalles. Sus estalactitas y estalagmitas están cuidadosamente elaboradas de tal forma que, en la oscuridad del lugar, parecen auténticas. Fue construida combinando yeso, alquitrán y hierro, si bien los accesos están hechos a base de piedra natural.

Exterior de la gruta. /DIEGO DELSO CC

Exterior de la gruta. /DIEGO DELSO CC

Particularidades y tecnología. El interior de la cavidad cuenta con un pequeño lago, así como con una cascada y un sistema de iluminación, todos ellos artificiales. En este sentido, cabe destacar que la Gruta de Venus de Linderhof supuso la primera gran instalación eléctrica de Baviera, inicialmente con luces en color rojo y azul, tratando de evocar en este caso la Gruta Azul de Capri.

También dispuso de siete calderas para la climatización interior del lugar, tanto en invierno como en verano. Estas permitían calentar el ambiente pero también el agua del lago, cuya temperatura se podía establecer por encima de los 30º.

Igualmente revolucionario resultaron otras aplicaciones del inmueble, como una máquina para la generación de olas artificiales en el agua o un aparato que proyectaba el arco iris en el ambiente.

Wagner. La gruta de Venus de Linderhof está inspirada en la ópera Tannhäuser de Richard Wagner. El pintor August von Heckel es el autor del mural que se aprecia detrás del estanque, Tannhäuser en Venus, en relación con la citada historia.

Asimismo, Luis II usó la gruta como lugar para escuchar música, para lo que disponía de un mirador sobre la misma. Los músicos, por su parte, tocaban junto al agua.

Por otro lado, el pequeño lago contaba con una barca similar a la utilizada en la ópera wagneriana Lohengrin.

Problemas de conservación y restauración. A las puertas de los Alpes, los problemas de mantenimiento del espacio surgieron desde bien temprano. En 1890 se construyó un tejado sobre la gruta, con el fin de evitar las filtraciones de agua que ponían en riesgo la construcción.

Filtraciones de agua, proveniente de lluvias o del deshielo invernal, que siguen amenazando la construcción en la actualidad. En los años 60 del siglo XX se pusieron las primeras telas y andamios en el interior, para garantizar la seguridad de los visitantes.

En los últimos años, la Administración bávara se ha puesto manos a la obra, iniciando un ambicioso proyecto de restauración y protección de la Gruta de Venus. Aunque las visitas permanecen activas, gran parte de la instalación permanece andamiada y se ha desviado parcialmente el recorrido turístico interior. A pesar de las restricciones, la visita resulta maravillosamente inspiradora, para lo que se necesita, eso sí, un mínimo de sensibilidad cultural.

Visitas. Los accesos están regulados y únicamente son factibles entre abril y octubre. Es posible entrar a la caverna usando la misma entrada al palacio, para lo que hay que desplazarse hasta la puerta siguiendo las indicaciones existentes en el jardín.

Las visitas son regulares, aproximadamente cada diez o quince minutos. Normalmente en inglés o en alemán, aunque a última hora de la tarde, si entramos solos, es factible conseguir un audio en español.

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‘Schwarzwas’?

Seré breve. No hay tiempo que perder. El próximo ten sale en unos minutos. Regreso temporal al tren. Prefiero el volante. Ayer la excursión fue a Salzburgo. Día de primavera, temperaturas agradables, gente de la que se deja acompañar. Un poco de Radius. Con la suerte de cara. Con algunos matices. Soy monotema, pero empiezo a estar cansado de toda esta mierda. Por si no lo había dicho antes: la Policía germana es racista, clasista… como tantas. Freilassing es un nombre de frontera que tengo grabado a fuego en la memoria. Es el pueblo donde la frontera ya no existe, entre Austria y Alemania. Sobre el papel. Es mentira. Es decir, en realidad, sí que hay frontera. Una línea invisible, patrullada por unos señores disfrazados de pueblo llano que deambulan por los pasillos de los ferrocarriles de cercanías que cruzan de lado a lado. Ayer me tocó el que juega a hacerse el simpático. Pasean todo el tren en silencio, como quien busca asiento, sonríen a las señoras bávaras de cardado inequívoco, gente de bien, hasta que llegan a mi. Policía. Control rutinario. Documentación, por favor. Son las palabras mágicas. Me las sé de memoria. Ayer me volvió a tocar. Estoy harto de que seáis tan racistas, amigos. No tengo nada que temer, lo cual no alivia el hastío. Tras comprobar entre ristias el documento de identidad siguen la marcha. Hasta que encuentran al siguiente barbudo, latino o persona de color. Nunca se sabe si somos de fiar o no. El excelente viaje de ayer no lo oscureció el de la placa oculta. Segundos incómodos en una jornada plácida. Ni tampoco el gilipollas de turno en la ciudad de la sal. “Este chico está guiando en negro”. La respuesta me salió del alma: “En schwarzwas?”. Se tragó las palabras. Me cogió con la autorización ministerial para guiar en Salzburgo, flamante, en la mano. “Que tengan un buen día”, fue lo último que nos dijo. Y se marchó con el rabo entre las piernas.